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Cambio de estratega y estrategias


Con mucha objetividad seguí en la prensa nacional la noticia sobre cambios de estrategia en la campaña oficialista. Ahora con un golpe de timón, quizás cambiando la estrategia de campaña sucia y descalificadora de Klugmann, dándole el mando al experto en recuperación de imagen y manejo de crisis Julio Ligorría, pretenden que los porcentajes remonten a favor del PRD. Eso es igual a pensar que ignorando la memoria colectiva del pueblo ganarán las elecciones.

Insisto, parte de la espantosa realidad es que se sucedieron en este gobierno grandes tragedias producto de terribles negligencias. Horrendas imágenes en seguridad, regueros de cadáveres día por día; salud, cientos de familias aún sufren por el dietilenglicol; transporte, un bus con piras humanas y restos de tripulantes humeantes de un viejo helicóptero. Más educación, más seguridad y cero corrupción, siguen siendo promesas incumplidas. Los tiempos de la patria boba ya pasaron. ¿Por qué creer que ahora sí van a cumplir?

El temor de una nación civilista es que una conveniente latita, sea el preludio para desatar una escalada de violencia sin límites. Aún tenemos fresca otra imagen que dio la vuelta al mundo: contundentes y mortales golpes con varillas de acero y palos contra un valiente Billy Ford, totalmente ensangrentado, peleando por salvar su vida, agresiones reales propinadas por los mal llamados Batallones de la Dignidad. Todavía muchos sufren por los muertos de una dictadura indigna, corrupta y cobarde, apoyada por su brazo político, el PRD, que aún con una sentencia de la CIDH, se niega a pedir perdón a Patria Portugal y su digna familia. Una de las cosas más representativas del dolor y la impunidad es que el Ministerio Público no tiene responsable por el asesinato de Efraín Guzmán Baúles.

A la "destacada" ex ministra Herrera, no la persigue el estigma del candidato oficialista ni los fantasmas del pasado. La persiguen sus propias ejecutorias durante el noriegato y la realidad de un gobierno que le ha negado al pueblo lo que prometieron cumplir. Con todo respeto, les aseguro que no hay cuñas de televisión, ni bonos, ni inauguración de carreteras, cintas costeras, ni puentes, que puedan reemplazar esas promesas no cumplidas, las valiosas vidas perdidas, la sangre derramada y las horrendas imágenes en la sufrida memoria colectiva del pueblo panameño.

101 años de Panamá América

 
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