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Cambio legislativo


Entre las promesas formuladas durante la campaña política, una de las que de seguro llamó más la atención fue la relacionada con la reducción del presupuesto de la Asamblea Nacional.

Para nadie es un secreto que de los más de cincuenta millones de balboas anuales de que dispone ese Órgano del Estado, una buena parte se dilapida en el pago clientelista de “planillas” compuestas por recomendados de los diputados.

Este medio reveló hace un par de años, cómo un diputado de La Chorrera mantenía “emplanillados” en la asamblea a personas que le prestaban servicios en su finca, lo que representa no solo un abuso sino un verdadero peculado.

Ricardo Martinelli prometió quebrar las “botellas” enquistadas en la Asamblea Nacional; el sesenta por ciento de la población que favoreció su candidatura, espera que esa promesa sea de las primeras en honrarse.

La Asamblea Nacional puede y debe funcionar con un presupuesto que no supere los veinticinco millones de balboas, más aún ahora que el número de diputados y suplentes se ha reducido.

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