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Cambio un canal por libertad


Cuando el republicano Theodore Roosevelt, vigésimo sexto presidente de los Estados Unidos de América, y Premio Nobel de la Paz, llegó a la Casa Blanca luego del asesinato del presidente William McKinley, ocurrido el 14 de septiembre de 1901, nadie en este país daba un real por el "vaquero rudo", pero una cosa era lo que el pueblo opinaba y otra lo que el destino mandaría. Las explosiones de ira, y sus expresiones chocantes y dichas a "quema ropa" de don Teodoro le ganaron la fama que dio lugar a semejante apodo. En más de una ocasión, refiriéndose a Panamá y al Canal ya construido, expresó en Washington, y en Nueva York, en privado y en público, también en el hotel Delmónico, poco después de la firma y ratificación del Tratado Hay-Bunau Varilla que, "Panamá ganó la independencia y los Estados Unidos construyó un Canal para el comercio mundial".
No fue fácil ni expedito el camino que hubo de recorrer los Estados Unidos para lograr al fin la concesión para la construcción del Canal de Panamá, por el contrario, fue áspero, difícil y lleno de escollos. A partir de la firma del Tratado Clayton-Bulwer (1850), los Estados Unidos y Gran Bretaña convirtieron a la América Central en una "gallera", puesto que ambas naciones se enfrascaron en una lucha de palabras y de pugilatos diplomáticos por ganar tal concesión para su país, y por su propia cuenta y recursos.
Posteriormente, en una conferencia que dictó en 1911 en la Universidad de Berkeley, don Teodoro, haciendo alusión a la decisión unilateral y arbitraria que tomó para iniciar los trabajos de construcción del Canal de Panamá, expresó estas desafortunadas palabras, "pese a que mis propios conciudadanos me criticaron, sobre todo, los liberales y los demócratas del Senado, dejé que ellos (el Congreso) discutiera los tratados, entretanto, yo me tomé la Zona del Canal, y mientras ellos debatían, yo estaba construyendo el Canal".
Esto no es todo. Cuando la batalla diplomática con Gran Bretaña terminó, surgieron graves conflictos con el gobierno colombiano. El impaciente Roosevelt, quien para entonces sufría de serios ataques de apoplejía, en varias explosiones de ira, sobre todo en privado, denunció a los senadores colombianos, quienes se oponían a la ratificación del Tratado Herran-Hay, diciendo que ellos eran "bandidos ineficientes", "tontos y corruptos homicidas", "conejos astutos" y "salvajes salteadores de caminos".
Los disgustos del "diplomático rudo" -forjador de la llamada "política del garrote"-, tuvieron sus motivos en las intenciones de algunos ambiciosos senadores colombianos, quienes pretendían obtener algunas canongías por "debajo de la mesa", lo que hoy se conoce como "la mordida". El Senado de Colombia, aunque abogaba por una renovación de las negociaciones, votó en forma unánime contra la ratificación del Tratado Herran- Hay, el 12 de agosto de 1903. En consecuencia, los ataques de apoplejía se tornaron más frecuentes e intensos a partir del rechazo de tal Tratado, pero también don Teodoro acrecentó sus insultos contra ellos, hasta que por fin Panamá alcanzó su tan ansiada independencia, el 3 de noviembre de 1903.
Volvamos la mirada hacia el pasado. Panamá se convirtió por propia voluntad en Departamento de Colombia, luego de su independencia de España el 28 de noviembre de 1821. No obstante, los istmeños manifestaron a lo largo del siglo XIX, su descontento por las arbitrariedades y el sistema absolutista de los dictadores colombianos que se sucedían en el poder; de acuerdo con don Teodoro, los panameños trataron de separarse de Colombia en 53 ocasiones en 57 años, después de su independencia de España. Ahora, -tal como lo expresó don Teodoro-, los panameños estaban esperanzados en lograr una garantía de su independencia, a cambio de la construcción de un Canal por los Estados Unidos.
Cuando los panameños dieron el grito de independencia, luego del arribo del buque de guerra S.S. Nashville, el grupo revolucionario estaba convencido de que ya no habría marcha atrás, y que al fin Panamá lograba su libertad. El Presidente, don Teodoro, autorizó un reconocimiento de facto a la recién independizada Panamá, el 6 de noviembre, tan sólo a tres días de la revolución. Panamá pasó a formar parte de las naciones libres del mundo, y los Estados Unidos logró despejar el camino para la construcción de la Vía Interoceánica.
Como el Tratado Hay- Bunau Varilla, no era más que una copia al carbón del rechazado Tratado Herran-Hay, la República de Panamá, desde el momento de la firma del mismo, el 18 de noviembre, en la residencia privada del secretario de Estado John Hay, se pronunció en contra de la casi totalidad de sus cláusulas, ya que eran abiertamente contrarias a su soberanía, y constituían un insulto a los derechos de una nación que había puesto casi todo para que la Vía Interoceánica fuera una realidad.
El Doctor Manuel Amador Guerrero, Primer Presidente Constitucional de Panamá, en varias ocasiones, y por los medios diplomáticos, expresó su disgusto y descontento por el contenido del Tratado Hay-Bunau Varilla. En su alocución con motivo del primer aniversario de la independencia, expresó que "Los asuntos de vital importancia que tenemos pendientes con el Gobierno de los Estados Unidos de América, provenientes de la interpretación justa y equitativa que debe darse al Tratado de Washington, de 18 de noviembre de 1903, tratado que une para siempre las dos naciones, serán resueltos sin duda alguna de común acuerdo, sin detrimento para nuestros derechos y aspiraciones".
La lucha generacional por lograr cambios en las más lesivas cláusulas del pacto canalero continuó a través del siglo XX. Los sucesivos presidentes de Panamá, Belisario Porras, Rodolfo Chiari, Harmodio Arias Madrid, Juan Demóstenes Arosemena, Arnulfo Arias Madrid, Roberto F. Chiari, y Omar Torrijos Herrera, fueron los que con mayor fuerza, decisión y valentía se pronunciaron en contra del Tratado Hay-Bunau Varilla; lucha generacional que culminó con la abrogación de tan ignominioso pacto, luego de la firma y ratificación del Tratado Torrijos-Carter, y con la entrega a Panamá de la Vía Interoceánica, el 31 de diciembre de 1999, consolidándose así la independencia de esta nación.
Esto no es todo. Que no se vuelva a repetir, que jamás un panameño se atreva a ceder o vender ni siquiera un centímetro del suelo patrio a ningún gobierno extranjero. Ahora somos libres y soberanos, y el Canal es nuestro. La justicia llegó para Panamá como "inexorable designio de Dios", tal como lo expresó el Doctor Narciso Garay, quien ocupó el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores. Más aún, todo lo que don Teodoro dijo e hizo durante y después de su administración, fueron las palabras y las cosas que con el correr de los años el "viento se llevó". Asimismo, la historia se encargó de desvanecer la premisa, el argumento, o como quiera llamársele, que el 3 de noviembre de 1903 los panameños habían cambiado un Canal por libertad.

101 años de Panamá América

 
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