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Cambios de estructuras


Una vez concluido el período gubernamental 94-99 creo necesario iniciar, desde mi punto de vista, en una serie de artículos un recuento de los hechos más sobresalientes de ese gobierno al cual pertenecimos activamente durante sus primeros 4 años. Queremos hacerlo como aporte a las futuras generaciones. Una vez concluida esta parte pasaremos a exponer nuestra vivencia en cuanto al referéndum y las elecciones de 1999.
El gobierno del período 94-99 ganó las elecciones con el 34% de los votos en mayo de 1994. Con 30 legisladores, 190 representantes de Corregimiento y algunas Alcaldías.
Para mantener la gobernabilidad se establecieron dos tipos de alianzas: una partidaria en el seno de la Asamblea Nacional y otra personal del presidente Pérez Balladares con el Partido Solidaridad. Además el presidente desarrolló el concepto de la Concertación invitando a participar en el gobierno a figuras independientes y de partidos adversos.
Esta estrategia dio los resultados esperados en cuanto a gobernabilidad y al desarrollo de los planes de gobierno. Dentro del PRD fue causa de un gran desgaste interno que tuvo grandes repercusiones en eventos políticos internos y nacionales, no sólo para figuras importantes del partido sino también y con lógica para el propio partido. Por ello es injusto de parte del partido aliado y concertado y de los partidos que después se conformaron (Liberal Nacional y Cambio Democrático), el argumentar que sólo de parte de ellos estuvieron los sacrificios.
El Dr. Pérez Balladares logró conformar un equipo entre personas que meses antes habíamos estado en grupos opuestos y logramos compenetrarnos ante la discusión, el debate y la definición del objetivo que era: sentar las bases necesarias para un verdadero desarrollo del país. Había claridad de objetivo, dirección y discusión.
Considero que desde el punto de vista estructural, es decir, de lo que verdaderamente necesita el país para transitar por y hacia el desarrollo, este fue el gobierno más exitoso de la historia de este país. Lo anterior lo decimos con toda objetividad y sin dejar de reconocer que en el pasado (época de los años 60) existieron gobiernos de corte liberal que de cara al desarrollo y crecimiento del país, tuvieron cierto grado de éxito.
El período que terminó este 31 de agosto presenta un curriculum que quisieran presentar muchos gobiernos contemporáneos de nuestra América. Pensemos en lo que era la imagen internacional de nuestro país desde el punto de vista diplomático y comercial antes de 1994. El gobierno de 90-94 no tuvo el éxito esperado en mejorar la deteriorada imagen que quedó del país después de la invasión de 1989.
En 1994 el país se encontraba comprometido con una serie de obligaciones, pactadas por el gobierno del Lic. Endara Galimany. Estas obligaciones, que debieron ser cumplidas por ese gobierno, eran como se ha visto de un carácter deteriorante para cualquier prestigio político, pero además de ser compromisos, sabíamos y estamos convencidos de que es el camino para optar por un desarrollo sostenido.
No era político modificar el Código de Trabajo, pero no era humano seguir de espectadores ante el crecimiento del desempleo, cuando las condiciones de costos de producción favorecen a países vecinos. El crecimiento del desempleo se frenó, los más de 150,000 nuevos panameños que han ingresado al mercado laboral, durante este período, no se expresan en las cifras del desempleo actual.
Tampoco era político privatizar algunos servicios públicos y menos como lo pretendía hacer el gobierno del Lic. Endara Galimany: vendiéndolo todo al 100% y con lo recibido, pagar la deuda externa. Pero tampoco era lógico pretender el desarrollo del país, con unas empresas públicas que eran una carga por el servicio deficitario que le brindaban a la sociedad con unos enormes costos de funcionamiento y con costo de modernización que el Estado no podía cubrir áreas prioritarias del sector social. Las empresas públicas se han privatizado sólo al 50% y los fondos pertenecen al pueblo panameño.
Tampoco fue político el modificar el injusto (para la mayoría de los panameños), sistema de jubilaciones anticipadas, pero el costo político pagado era necesario porque el agujero económico que le abrían las mismas al presupuesto nacional en el último año pagado era del orden de 60 millones. Quizás los políticos tradicionales que piensan siempre y sólo en las elecciones venideras, sin entrar a analizar la necesidad de las medidas digan y repitan que fue una "chambonada política", pero es que el país no quiere más políticos tradicionales y en su momento justo se reconocerá la valentía en haber tomado esa decisión, difícil pero necesaria.
También se modificaron, de manera parcial (pues faltan algunos sectores importantes), la escritura de incentivos, aranceles, subsidios, que tenían más de 50 años de estar vigentes y eran causa de estancamiento en la eficiencia y la productividad del empresariado nacional. Lógicamente que después de varias generaciones de mantener el mismo sistema de producción, esto cambios eran un atentado contra el sistema establecido y esto trajo como consecuencia la resistencia sobre todo en el sector agropecuario, donde además faltó más concienciación, docencia y apoyo para conseguir la reconversión de producción. Se debió dedicar más tiempo, más esfuerzo y recursos a este sector, sobre todo cuando decidimos bajar los aranceles a niveles inferiores a los pactados con la OMC, ya que es un sector responsable del 10% del PIB, muy amplio y de él dependen una gran cantidad de mano de obra y hogares panameños.
Sin embargo el avance fue importante y ya no somos un país que exporta sólo bananos, se ha diversificado este sector de la producción nacional.
En el plano comercial internacional la imagen del país es diametralmente opuesta a la heredada. Los economistas serios nacionales e internacionales le dan una alta calificación a la situación de nuestra deuda externa, a nuestra capacidad de pago y a la seguridad de las inversiones en el país. Sobre este tema dicen más que mil palabras los casi 2500 millones de dólares que se han sentido atraídos hacia nuestro país. Claro que en esto también ha contribuido el clima de democracia que transpira el país.
Los cambios estructurales esbozados anteriormente fueron acompañados de una intensa actividad sobre la infraestructura de carretera, avenidas, calles, puertos, aeropuertos y ferrocarriles que junto a la adecuación de los servicios de energía y comunicaciones colocan al país en una buena plataforma de arranque. De esto quedó pendiente, por pésimo manejo y proyección el problema de la producción, distribución y cobro del agua potable.
Todos recordamos lo que fueron las áreas revertidas antes de 1994, desorden, deterioro, canibalismo de las estructuras. En este período se perfeccionó la Ley que regula el ARI y se recuperó lo perdido y lo que se iba entregando de vuelta se ponía inmediatamente en funcionamiento. Ya la exzona del Canal no es el teatro de desidia que mostraba al mundo entero nuestra incapacidad.
Uno de los logros más importantes de esos primeros 4 años de gobierno es que hoy día podemos decirle al mundo que: los panameños estamos preparados para recibir y manejar el Canal. Las leyes, los reglamentos, el presupuesto, la estabilidad del recurso humano y sobre todo, la política se ha mantenido, hasta ahora alejada del Canal.
Se ha criticado mucho la conformación de la Junta Directiva del Canal, pero una cosa es más elocuente que esas críticas, se ha trabajado bien, con creatividad y visión. Además se le dio participación a otros sectores de la ciudadanía. Mañana continuaremos con el aspecto social

101 años de Panamá América

 
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