Cambios en el PRD
En la realidad política panameña se está dando un fenómeno que visto en profundidad por reconocidos analistas locales, deja aún algunas zonas que merecen comentarios adicionales.
No pocos siguen sin entender ¿cómo es posible que una organización político partidaria que emergió a la vida nacional del brazo del aparato militar anterior, pueda hoy alzarse fácilmente con el 50% de las simpatías y/o preferencias de la población electoralmente activa?
Los que continúan con el discurso detenido en los años del general Noriega, caracterizados por provocar una trágica división entre los panameños, son los más confundidos. Los que insisten en creer fielmente que dentro del PRD alguien "sigue bajando la línea", igualmente quedan incluidos entre los que no acaban de comprender la situación.
Sin apasionarnos, hay que reconocer el esfuerzo de la nueva dirigencia encabezada por Martin Torrijos, quien ha impulsado relevos reales y una renovación del programa partidario; para entender que la apertura de esos espacios sin menospreciar a valores y líderes con trayectoria, es lo que verdaderamente ha catapultado a los perredistas a un sitial que cualquier otro movimiento envidiaría.
Hoy en día es común el debate a lo interno. La consulta a nivel nacional verdaderamente es real; y la membresía al sentirse sinceramente respetada y tomada en cuenta, se convierte en agente mutiplicador que permite conocer la esencia misma de los problemas que golpean a la gente y paralelamente construir soluciones a ese problema.
Para llegar a las grandes mayorías está claro que la nueva dirigencia del Partido Revolucionario Democrático ha sido dura... muy dura en sus cuestionamientos al Gobierno de la presidenta Mireya Moscoso, señalando claramente dónde están las fallas del ejercicio cotidiano del poder público. Pero ese actuar de real y firme oposición no se ha quedado sólo en el señalamiento de eventos negativos.
Ha venido acompañado de propuestas concretas. Nadie se ha callado, a la hora de puntualizar errores; pero se ha caminado con recomendaciones para superarlos en beneficio del pueblo panameño. Allí están las respuestas a los productores agropecuarios y a los asentamientos campesinos, beneficiados directamente con leyes positivas. Y, ¿qué decir de la forma transparente como se manejó el tema del IDAAN, gestión reconocida hasta por preclaros voceros oficialistas?
Creemos que este reconocimiento que se registra tan claramente en las últimas encuestas de medición de opinión pública, es consecuencia del profundo respeto por lo que la gente verdaderamente quiere. El pueblo panameño se ha percatado de que el PRD entiende sus deseos, no se aparta de su sentir; y es eso exactamente lo que provoca el respaldo generalizado.
La estrategia concebida y ejecutada por el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), con Martin Torrijos a la cabeza, obviamente ha dado resultados. Los resultados alcanzados hablan por sí solos. Lo inteligente entonces, es continuar por la ruta escogida. Sumando a más panameños. Consolidando la unidad hacia lo interno del partido y teniendo por delante los más caros intereses nacionales.
No pocos siguen sin entender ¿cómo es posible que una organización político partidaria que emergió a la vida nacional del brazo del aparato militar anterior, pueda hoy alzarse fácilmente con el 50% de las simpatías y/o preferencias de la población electoralmente activa?
Los que continúan con el discurso detenido en los años del general Noriega, caracterizados por provocar una trágica división entre los panameños, son los más confundidos. Los que insisten en creer fielmente que dentro del PRD alguien "sigue bajando la línea", igualmente quedan incluidos entre los que no acaban de comprender la situación.
Sin apasionarnos, hay que reconocer el esfuerzo de la nueva dirigencia encabezada por Martin Torrijos, quien ha impulsado relevos reales y una renovación del programa partidario; para entender que la apertura de esos espacios sin menospreciar a valores y líderes con trayectoria, es lo que verdaderamente ha catapultado a los perredistas a un sitial que cualquier otro movimiento envidiaría.
Hoy en día es común el debate a lo interno. La consulta a nivel nacional verdaderamente es real; y la membresía al sentirse sinceramente respetada y tomada en cuenta, se convierte en agente mutiplicador que permite conocer la esencia misma de los problemas que golpean a la gente y paralelamente construir soluciones a ese problema.
Para llegar a las grandes mayorías está claro que la nueva dirigencia del Partido Revolucionario Democrático ha sido dura... muy dura en sus cuestionamientos al Gobierno de la presidenta Mireya Moscoso, señalando claramente dónde están las fallas del ejercicio cotidiano del poder público. Pero ese actuar de real y firme oposición no se ha quedado sólo en el señalamiento de eventos negativos.
Ha venido acompañado de propuestas concretas. Nadie se ha callado, a la hora de puntualizar errores; pero se ha caminado con recomendaciones para superarlos en beneficio del pueblo panameño. Allí están las respuestas a los productores agropecuarios y a los asentamientos campesinos, beneficiados directamente con leyes positivas. Y, ¿qué decir de la forma transparente como se manejó el tema del IDAAN, gestión reconocida hasta por preclaros voceros oficialistas?
Creemos que este reconocimiento que se registra tan claramente en las últimas encuestas de medición de opinión pública, es consecuencia del profundo respeto por lo que la gente verdaderamente quiere. El pueblo panameño se ha percatado de que el PRD entiende sus deseos, no se aparta de su sentir; y es eso exactamente lo que provoca el respaldo generalizado.
La estrategia concebida y ejecutada por el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), con Martin Torrijos a la cabeza, obviamente ha dado resultados. Los resultados alcanzados hablan por sí solos. Lo inteligente entonces, es continuar por la ruta escogida. Sumando a más panameños. Consolidando la unidad hacia lo interno del partido y teniendo por delante los más caros intereses nacionales.