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Cambios en el Programa de Invalidez, Vejez Domingo Latorraca


La Caja de Seguro Social (CSS) es pieza fundamental del sistema económico y social del país. Su colapso tendría efectos negativos muy importantes en la estabilidad que Panamá ha gozado a través de la mayor parte de su historia.
Considero que el proceso de sensibilización sobre el eventual colapso financiero de esta importante institución está adelantado, lo que propicia una discusión ágil de las alternativas sobre la base de los logros alcanzados a través del Diálogo Nacional por el Seguro Social. Uno de los cuatro programas que sufre problemas profundos es el de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), y sobre el cual me refiero en este artículo.
Siendo el programa de IVM el que sostiene el sistema de pensiones en nuestro país, los cambios que se promulguen pudieran sustentarse sobre dos principios fundamentales. Primero, que los cambios deben involucrar el aporte de todos quienes participan en el sistema: el Estado, representado por el Gobierno, el trabajador y el patrono. El aporte de cada uno de estos significaría que los difíciles cambios requeridos para salvar el programa de IVM podrían ser distribuidos equitativamente entre quienes participan en el sistema, y tienen interés en su estabilidad, disminuyendo así el impacto sobre cada uno de estos.
En segundo lugar, la estructuración de los cambios podría estar diseñada en dos fases paralelas, en vista que el colapso financiero del programa IVM ya se ha iniciado. La primera, estabilizaría el programa evitando su eventual colapso en el mediano plazo; una segunda fase introduciría los cambios requeridos creando condiciones propicias para el ahorro interno y beneficio individual, manteniendo condiciones de solidaridad, pero con incentivos adecuados para promover la participación de un mayor número de trabajadores.
Para estabilizar financieramente el programa de IVM se deben considerar ajustes en variables claves, algunas de las cuales son sensibles por el impacto social. El número de cuotas, la edad de jubilación-en base a las expectativas de vida vigentes-y la cuota obrero patronal son algunas de las variables que afectan el desempeño financiero del programa IVM y que deben revisarse.
De igual forma, la eficiencia y transparencia en la gestión de la CSS deben introducirse; la administración financiera del dinero acumulado para hacerle frente a las obligaciones debe ponerse en manos de profesionales de la administración de activos-los mejores, no importa dónde estén localizados.
La auditoría por parte de la Contraloría General de la República debe ser complementada, y la emisión de estados financieros auditados externamente y publicados en los medios de comunicación periódicamente debe promoverse -tal como es el caso de los recursos del Fondo Fiduciario para el Desarrollo.
La utilización de Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) adecuaría el registro de los recursos e introduciría características modernas y transparentes en su administración.
Finalmente, las políticas de inversión que determinan en qué se pueden invertir los recursos financieros deben actualizarse y diseñarse de tal forma que resguarden el capital y produzcan un retorno adecuado sobre este importante patrimonio.
La demagogia ideológica y los actos de corrupción del pasado que afectaron el patrimonio de la CSS deben ser aclarados y quedar atrás, dando paso a una administración moderna y eficiente que acompañe los cambios estructurales requeridos para salvaguardar el bienestar económico y social de nuestro país. y Muerte

101 años de Panamá América

 
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