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Cambios en la Asamblea Legislativa


Entre 1995-199 trabajé en la Asamblea Legislativa, donde aprendí de los procedimientos y elementos de la administración pública. Esto me permite asegurar que los 2,000 funcionarios de dicho "rgano del Estado realizan el máximo esfuerzo para garantizar su funcionamiento. Lamentablemente lo que se trasmite a la sociedad no es el esfuerzo de quienes con tanta dedicación y orgullo trabajan allí, sino por los pactos políticos y la incapacidad manifiesta del "rgano Ejecutivo de producir cambios legislativos para el desarrollo nacional.
La Asamblea es por definición el "rgano donde debe discutirse y plantearse la problemática nacional; tiene que ser el lugar donde converjan las fuerzas políticas, y es el centro de la vía política nacional. Quienes dirigen hoy la Asamblea sólo tienen un norte y es dividir su espacio administrativo (nombrando en función a los contratos), dejando a un lado las grandes responsabilidades de la sociedad. Esta tiene que asumir sus responsabilidades, que incluye a los partidos políticos allí representados y al Ejecutivo que debe alimentar con ante proyectos de leyes para el desarrollo. Sólo es posible encausar la Asamblea si en conjunto las fuerzas políticas definen una estrategia y un plan de acción en cada período. Fui a la Asamblea y lo que escuché fue a mis ex compañeros hablar de cuál será sus destinos con la nueva composición de la Cámara, porque los pocos que quedan del período anterior, manifiestan lo que todos conocemos, se desconoció la Carrera Legislativa, se despidió personal con experiencia y se improvisa. Es decir, la Asamblea, aunque parezca imposible, pierde su capacidad institucional.
Cuando hablo con legisladores sobre su rol en la sociedad y las necesidades que tenemos de conducción política, en todas las bancadas encuentro sinceridad, entendimiento y deseos de avanzar. Lamentablemente a la hora de implementar los hechos no hay disposición y se pierde el rumbo. Entonces, parece ser que son los famosos pactos los que rompen el ritmo y el deseo de superación.
Hoy la Asamblea es cuestionada y la sociedad pierde no sólo la fe y confianza, sino que le pierde interés. Esta situación es grave, porque cuando la Asamblea deja de tener credibilidad, lo que está en juego es el sistema político. De allí, las voces que continuamente llaman a la cacareada constituyente. Los empleados que allí trabajan, me mencionan su desesperación porque son cuestionados por los medios y sienten que hay tantas cosas que presentar a los medios y que sólo se le da importancia a las actividades limitadas del pleno.
Ahora que estamos en el proceso de definir la nueva directiva, llama la atención a los candidatos. Todos los 71 legisladores tienen el derecho de aspirar, lo que la sociedad no les acepta es que intentan definir su condición de candidato bajo la premisa partidaria y dejan a un lado el grave compromiso de dirigir un "rgano del Estado y su responsabilidad de mejorar los niveles de aceptación de la comunidad hacia dicho órgano. Es decir, hasta ahora he visto por lo menos diez candidatos, pero ninguno ha presentado un plan, ni siquiera una idea de cómo reestructurar su administración. Comprendo la preocupación de mis amigos de la Asamblea, cuando se impacientan con los posibles resultados de la nueva directiva, porque saben que los únicos que cambian son los espacios para los contratos y para nombrar nuevo personal. La Asamblea se deteriora no sólo porque es hoy un botín político, sino porque no hay rumbo, no se explota el trabajo de las comisiones, no hay participación ciudadana, no hay propuestas para producir cambios en la sociedad Entonces, la sociedad percibe sólo el espacio político y no ve que pueden y deben haber resultados positivos.
Lo que esperamos de la Asamblea es un cambio, esto implica necesariamente una nueva dinámica. Esperamos que los legisladores se capaciten e informen, que utilicen a verdaderos asesores; queremos escucharlos con planteamientos objetivos en búsqueda de alternativas para el desarrollo. Necesitamos que las comisiones de trabajo nos presenten resultados, sean un foro abierto para resolver los problemas nacionales. Requerimos que la flamante comisión de presupuesto, nos diga los resultados de la gestión presupuestaria trimestralmente. Solicitamos conocer los resultados de las partidas circuitales, tenemos que pasar del morbo a los hechos, que trimestralmente cada bancada nos informe cuántos proyectos terminados y cuántas personas beneficiadas. Queremos que los asesores dejen de ser botellas y se conviertan en personas que producen y generan ideas para el desarrollo.
Termino expresándoles a los legisladores que las alianzas deben ir dirigida a definir estrategias, planes y reorganizar de una vez por todas la administración de la Asamblea. Dejen a un lado las prebendas personales y trabajen por el prestigio del "rgano que representan, de otra manera la sociedad les pasará irremediablemente por encima. A todos nos gustaría ver candidatos y alianza con propuestas, porque son éstas las que pueden ayudar a producir un cambio en la dinámica y gestión legislativa.
Al "rgano Ejecutivo, sin dudas, no puede pasar un año más llevando a la Asamblea Legislativa anteproyectos para retroceder en los lineamientos económicos, sociales y jurídicos. Lo que queremos los panameños son anteproyectos de ley para el progreso, para la redistribución de la riqueza y mejorar la calidad de vida. En fin, pasó un año sin pena ni gloria, la economía está desacelerada, la calidad de vida disminuye, el desempleo aumenta. Tenemos la oportunidad de volver a encausarnos, tanto la oposición como el gobierno tienen una responsabilidad; el 1 de septiembre tendremos la oportunidad de conocer si en verdad somos capaces de reencontrarnos por la senda del progreso y la paz.

101 años de Panamá América

 
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