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Cambios que auguran esperanzas


LAS ELECCIONES del gigante del norte, Estados Unidos, tienen al planeta escudriñando sus resultados a fin de sacar las lecciones que en ellos se encuentren. Especialmente, por la importancia que tiene para la vida interna de ese país, como para los efectos y repercusiones en las acciones hacia otras naciones del mundo. Esos resultados cada quien los mira desde su óptica; por una parte, el presidente Bush pierde la mayoría y el control tanto en el Senado como en la Cámara de representantes, quedando ambos en manos de los demócratas, situación que lo ha llevado a apelar al bipartidismo como medida para finalizar su gestión de gobierno lo mejor parado posible para su partido.
Los porqué de la derrota republicana parecen tener diferentes orígenes: desde la situación económica de los estadounidenses, quienes han visto reducir en los últimos años puestos de trabajos y compensaciones en compañías tan importante como las fabricantes de automóviles, entre otras. Esto, a pesar de que indicadores económicos se refieren al crecimiento de la economía. Quizás allá pasa como acá: La economía crece, pero las personas comunes, los de a pie, no sienten esos efectos en sus bolsillos.
Otros temas que han tenido efectos negativos para los republicanos en estos comicios es el de la seguridad interna, los costos humanos y económicos de la guerra de Irak, y los problemas de salud y educación.
Esta elección también nos trajo cambios que auguran esperanza en lo que a la participación política de las mujeres se refiere; se han reelecto importantes mujeres en posiciones privilegiadas, me refiero entre ellas a Nancy Pelosi, congresista demócrata con más de 20 años en la arena política, quien en enero próximo se convertirá en la primera mujer en liderar la mayoría de la Cámara de Representantes, número tres en la sucesión del poder tras el presidente Bush y el vicepresidente Cheney. Se puede calificar como una mujer con mucho poder.
Por otra parte, la reelección de Hillary Clinton afianza sus posibilidades de ser nominada por su partido a la presidencia de su país en el 2008. Ella ganó con el 67% de los votos, muchos de ellos obtenidos al norte de su estado Nueva York, donde no existe tradición por el voto hacia las mujeres demócratas. Otro dato de estos resultados fue que el 57% de los votantes dijo en el sondeo de opiniones tras la votación que ella podría ser buena presidenta, frente al 39% que dijo que no.
Los especialistas señalan algunas otras condiciones que pueden contribuir positivamente a la elección de una mujer a la presidencia refiriéndose a la trayectoria de Hillary Clinton, el 53% de las mujeres votantes del país votó a los demócratas , frente al 43% que lo hizo a los republicanos; las mujeres casada que regularmente votan a los republicano dividieron su voto a la par con los demócratas; los encuestadores coinciden en que el grupo demográfico clave para las elecciones presidenciables es el de mujeres casadas blancas de estados indecisos como Missouri y Ohio. Que el número de mujeres registradas para votar supera a los hombres y que éstas votan con mayor frecuencia. Un aspecto importante también que arrojan los sondeos de opinión es la valoración del 67% de las mujeres hacia ella, frente al 53% de los hombres.
Aunque los porcentajes en la representación general de las mujeres no varió significativamente, ya que sólo se suman tres a las 67 mujeres en la Cámara de Representantes de los 435 escaños, y en el senado sólo 16 mujeres forman parte de él del total de 100 senadores.
Lo cierto es que Hillary Clinton y Nancy Pelosi son mujeres privilegiadas. La señora Clinton ha mostrado ser una mujer de carácter fuerte, segura y arriesgada; su decisión es clave no sólo para ella y su país, sino también, para el resto de las mujeres que, desde otras latitudes, trabajamos afanosamente y no siempre en las mejores condiciones para mejorar e igualar la participación política de las féminas, contribuyendo así a formular y redimensionar las condiciones de vida de nuestro pueblos. Adelante Hillary.
(* Del Foro nacional de Mujeres de Partidos Políticos.)

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