Cambios y participación
El cambio prometido cuestionó la politización partidista del Estado y defendió el punto de vista del ciudadano de pie, pero en la práctica parece que la acción gubernamental no ve con buenos ojos el seguimiento o convocatorio de foros de concertación, diálogos ciudadanos, o procesos interactivos con diversos actores sociales. Si no, observemos por ejemplo, la ralentización de la Concertación para el Desarrollo, o la opción por ignorar o reprimir las demandas del pueblo Naso en lugar de dialogar con él.
Enfocarse solo en acciones puntuales o parches, aunque tenga efectos inmediatos que peden ser positivos, a la larga no es el camino para construir cambios verdaderos. Los cambios necesitan miradas estratégicas, enfoque en las causas y no solo en las consecuencias de los problemas. Este necesario proceso pierde la brújula si no se abren canales a la participación ciudadana.
En la medida que la población sea más sujeto que objeto, las decisiones colectivas podrán ser mas incluyentes y acertadas lo que es un logro frente a la idea de líderes infalibles o élites iluminadas como la única garantía de la democracia. La participación ciudadana en políticas públicas puede definirse principalmente como toda actividad de los ciudadanos dirigida a influir en la formación de la política estatal. Comprende las acciones colectivas o individuales, de apoyo o de presión, mediante las cuales incidir en las decisiones del gobierno en función del bien común.
Se trata pues, de la cultivar una ciudadanía formada, crítica y madura que comprenda y asuma que todos y todas son sujetos de derechos y obligaciones. Para los gobiernos muchas veces la participación se reduce a involucrar a la gente en la ejecución de políticas definidas desde arriba, obstruyendo la posibilidad de participación en diversos grados incluso el decisional, en cambio, para los movimientos ciudadanos la búsqueda de participación real es una de sus principales reinvindicaciones.
Las políticas públicas no deben construirse "desde arriba" privilegiando el trabajo de los expertos y los decidores. Un tema central en las políticas públicas es el papel determinante que tienen los actores en todo el proceso de su formulación e implementación, pues tradicionalmente, ha prevalecido la idea de que el problema consiste en formular la política “correcta” para luego convocar a los distintos actores que estarían esperando conocerla para poner en marcha su ejecución.
La invitación que nos plantea esta perspectiva es doble. Por una parte, involucrar a los actores ciudadanos en los diferentes momentos de configuración de la política, y por otra, algo que es más importante aún, concebir la gestión como un proceso de aprendizaje social continuo, en el que la alternativa correcta deberá construirse y re-construirse a partir del diálogo entre los distintos actores, con sus distintas representaciones, intereses y capacidades. Esto supone superar el institucionalismo tradicional a favor de una perspectiva de interdependencia entre instituciones, actores y agentes sociales y políticas que mantienen una relativa autonomía.
(raulleisr@hotmail.com).