default

Caminemos juntos hacia el éxito


Mucho se ha comentado y escrito sobre el tema de la gobernabilidad y políticas de Estado; grandes eruditos de la empresa privada, de la banca local y extranjera, las diferentes universidades públicas y privadas, funcionarios públicos de alta investiduras, del Organo Ejecutivo, Legislativo y Judicial; organizaciones profesionales de salud, instituciones cívicas, médicos, abogados, arquitectos, ingenieros; en innumerables foros, en distintos sitios del país.
En los últimos años del siglo XX, han analizado, desmenuzado, sugerido, recomendado, a los gobiernos de turno, los correctivos necesarios para guiar la administración pública por el camino correcto hacia el bienestar común; sin embargo, observamos día tras día, y año tras año, cómo esas sanas recomendaciones caen en saco roto y no quiero ni pensar que, a alguien s ele ocurra decir que, lo que se necesita es nombrar una entidad o institución, o como se le quiera llamar que, sea la responsable de recibir, desmenuzar y analizar todas esas ideas o conclusiones, para entonces presentarlas al Ejecutivo con sus propias recomendaciones, pues estamos hartos de oficinas e instituciones que, solamente sirven para justificar los empleados que mantienen en planilla; tal como es el chiste de "Tres Patines" cuando le explicaba al juez de la Tremenda Corte, que tenía un cargo muy importante en el gobierno, el cual consistía en poner en orden alfabético los documentos secretos que se iban a incinerar, y cuando el juez le preguntó: ¿Para qué ponerlos en orden alfabético si se van a quemar? Este, contestó: ¿Y qué quiere, qué me quede sin empleo?
Yo me permito recomendar, la siguiente idea, a la Presidenta de mi país: Haga imprimir un manual de funciones para cada uno de los ministros, gerentes de instituciones autónomas y semiautónomas, y que éstos a su vez, entreguen a sus subalternos inmediatos, un manual correspondiente a sus obligaciones específicas, así cada uno podrá cumplir con sus deberes, lográndose de esta manera, una verdadera cohesión en el gobierno.
Si el ministro de Obras Públicas, tiene claro cuáles son sus deberes, no deben existir calles, avenidas o caminos vecinales, en ninguna parte del territorio nacional, en mal estado; a no ser que pueda justificarlo públicamente, explicando qué medidas está tomando para corregir a corto plazo las deficiencias en esto, y en abrir nuevas vías de desahogo vehicular.
El de Salud sabría que, su prioridad es buscar solución al déficit hospitalario, medicinas, camas, clínicas comunitarias y el personal de salud idóneo.
El de Gobierno y Justicia tendría que exigir, como responsables de la seguridad nacional, que la policía haga cumplir las leyes de tránsito, evitando autos en mal estado circulando por las calles, sin placas adecuadas, sin frenos en buen estado, obstruyendo el libre tránsito, mal estacionados, transitado por parques y veredas ornamentales; es decir, poniendo orden en lo que respecta al respeto por las leyes de libre tránsito vehicular.
Y, así sucesivamente, cada uno sabría con claridad, cuáles son sus deberes y obligaciones, no habiendo excusas para no cumplirlas.
Si cada uno conoce de antemano lo que debe hacer, y lo realiza bien, todos los gobernantes deberán ser muy eficientes en su período administrativo; luego, la clave para la gobernabilidad es, cumplir al pie de la letra con sus deberes, de lo contrario, deberán ser reemplazados por otros ciudadanos más capaces. No veo otra forma de alcanzar la meta que aspira todo buen ejecutivo y que, a su vez, es la misma de todos los que vivimos en nuestro país, que el gobierno nos conduzca a buen puerto donde exista prosperidad y convivencia pacífica.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América