Camino ecológico
No es la primera vez que se plantea la posibilidad de unir Cerro Punta y Boquete, a través de una carretera o camino. En la década del ‘50 era tema de discusión en la legendaria emisora Voz del Barú, desde cuyos micrófonos, Santiago Anguizola Delgado (autor del poema “Soy chiricano”) y Tomás Guerra canalizaban el debate con extraordinaria habilidad.
Eran otros tiempos, la dura carretera empedrada que partía desde Volcán hacia Concepción y de allí a David, para luego subir a Boquete, era desalentadora para cualquier viajero.
Por esa razón, en más de una ocasión, grupos de partidarios de la vía, emprendieron, machete en mano, la tarea de abrir la trocha, y lo lograron. Básicamente es la misma que existe hasta ahora, que es posible recorrer en gran parte con vehículos de doble tracción.
Pero seamos claros, no es un camino transitable en toda época del año ni accesible a numerosos vehículos y por tanto, su efecto en el entorno ambiental es mínimo, sino nulo.
Al contrario, la construcción de un camino de asfalto, así sea estrecho, que incremente grandemente el volumen del tránsito de vehículos y personas, es susceptible de estropear el medio ambiente. Los especialistas han dado su voz de alarma a este respecto y hay que escucharlos, por encima del interés particular de los finqueros de uno y otro extremo de la vía, y de quienes esperan lucrar de propiedades estratégicamente adquiridas a lo largo de ella.
Es una lástima que los aviesos intereses particulares prevalezcan, pues la rica flora y fauna del lugar merece protección para las futuras generaciones. Lo peor es que hay opciones. Una de ellas es desplazar la construcción del camino unos pocos kilómetros al sur, a partir de cuestas de piedras, aunque sea un tanto más largo y costoso. Hay otras alternativas, pero cualquiera sea la que se escoja, la misma debe hacerse consultando previamente la opinión de los expertos para mitigar el impacto ambiental.
En lo que se refiere a esta especie marina, en Panamá es posible encontrar grupos de delfines durante todo el año.
Uno de los lugares ideales para el ecoturismo y la observación de delfines, ballenas y el buceo deportivo es el Parque Nacional Coiba, refugio del delfín moteado tropical (Stenella attenuata) y el delfín nariz de botella (Tursiops truncatus), además de otros cetáceos como la ballena jorobada o yubarta (Megaptera novaeangliae) y la orca (Orcinus orca).
Además de colaborar con la conservación de los delfines en aguas internacionales comprando atún debidamente marcado con el sello de “Dolphin safe” o “Protección total al delfin”, necesitamos urgentemente proteger las poblaciones de cetáceos en aguas panameñas.
La conservación del Parque Nacional Coiba es una actividad indispensable para este fin, y los proyectos hoteleros en esta área protegida definitivamente que van en contra de las iniciativas ambientales que buscan la preservación de este recurso marino costero del Pacífico panameño.
*M.Sc. Manejo Forestal y Conservación de la Biodiversidad.
coibapanama@hotmail.com
Eran otros tiempos, la dura carretera empedrada que partía desde Volcán hacia Concepción y de allí a David, para luego subir a Boquete, era desalentadora para cualquier viajero.
Por esa razón, en más de una ocasión, grupos de partidarios de la vía, emprendieron, machete en mano, la tarea de abrir la trocha, y lo lograron. Básicamente es la misma que existe hasta ahora, que es posible recorrer en gran parte con vehículos de doble tracción.
Pero seamos claros, no es un camino transitable en toda época del año ni accesible a numerosos vehículos y por tanto, su efecto en el entorno ambiental es mínimo, sino nulo.
Al contrario, la construcción de un camino de asfalto, así sea estrecho, que incremente grandemente el volumen del tránsito de vehículos y personas, es susceptible de estropear el medio ambiente. Los especialistas han dado su voz de alarma a este respecto y hay que escucharlos, por encima del interés particular de los finqueros de uno y otro extremo de la vía, y de quienes esperan lucrar de propiedades estratégicamente adquiridas a lo largo de ella.
Es una lástima que los aviesos intereses particulares prevalezcan, pues la rica flora y fauna del lugar merece protección para las futuras generaciones. Lo peor es que hay opciones. Una de ellas es desplazar la construcción del camino unos pocos kilómetros al sur, a partir de cuestas de piedras, aunque sea un tanto más largo y costoso. Hay otras alternativas, pero cualquiera sea la que se escoja, la misma debe hacerse consultando previamente la opinión de los expertos para mitigar el impacto ambiental.
En lo que se refiere a esta especie marina, en Panamá es posible encontrar grupos de delfines durante todo el año.
Uno de los lugares ideales para el ecoturismo y la observación de delfines, ballenas y el buceo deportivo es el Parque Nacional Coiba, refugio del delfín moteado tropical (Stenella attenuata) y el delfín nariz de botella (Tursiops truncatus), además de otros cetáceos como la ballena jorobada o yubarta (Megaptera novaeangliae) y la orca (Orcinus orca).
Además de colaborar con la conservación de los delfines en aguas internacionales comprando atún debidamente marcado con el sello de “Dolphin safe” o “Protección total al delfin”, necesitamos urgentemente proteger las poblaciones de cetáceos en aguas panameñas.
La conservación del Parque Nacional Coiba es una actividad indispensable para este fin, y los proyectos hoteleros en esta área protegida definitivamente que van en contra de las iniciativas ambientales que buscan la preservación de este recurso marino costero del Pacífico panameño.
*M.Sc. Manejo Forestal y Conservación de la Biodiversidad.
coibapanama@hotmail.com