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Camino ecológico y naturaleza


Hemos empezado a no preocuparnos tanto del Camino Ecológico que unirá a Cerro Punta con Boquete. Este gobierno lo hará porque sí, contra la opinión mayoritaria de la ciudadanía y el criterio más autorizado de expertos, sin excluir a las organizaciones de defensa del medioambiente que han llevado el peso de la lucha en su contra.
Nos consuela recordar la carretera que une a La Concepción con Hato Volcán, y la de circunvalación que partiendo de Penonomé, vía Chigoré, se dirige a Tambo, Chiguirí, sube la montaña hacia las Minas, baja hacia La Pintada y pasa por Cañaveral, antes de llegar al punto de origen. Una y otra tienen en común que se dañaron y perdieron muchas veces, debiendo ser reconstruidas a costo de millones de balboas. Incluso un pesado puente fue arrancado de sus cimientos hace pocos años.
Por lo que describen, el Camino Ecológico, será una estrecha vía de piedra y asfalto, carente de drenajes, que atravesará por una zona de montaña, de suelo humífero que es una mezcla de hojas y corteza de árboles en descomposición. Quien haya caminado por esos parajes sabe que la zona está sumergida en un eterno bajareque, de extremada humedad. Uno se hunde en la tierra hasta la rodilla a cada paso. Por más piedra y basamento que le arrojen, terminará hundiéndose.
En abono de lo dicho, los ingenieros viales panameños nunca han sido un dechado de virtudes. Todavía recordamos una célebre carretera hacia Soná, en los años "60. Aquello no resistió ni el primer invierno. La que comunica a Las Tablas, igual. Hasta que la hicieron de cemento. Y más hacia el sur, tenemos la de Tonosí, pasando por Playa Venao. Aquello es un desastre. Deben haberla reconstruido no menos de diez veces en los últimos cincuenta años. Parece hecha de arena a orillas de la playa.
Quienes recordamos la vía que comunica la Interamericana con Estero Rico, pasando por Alanje, por los años 50, sabemos lo que el clima puede hacer a una vía de igual perfil que el Camino Ecológico. Una y otra vez fue tragada por la selva. Igual la que comunicaba a Volcán con Río Sereno, Breñón y vecindades, de la misma época. Ni con cables mecánicos atados a árboles podían los Land Rovers y Jeep Willis abrirse paso a través de ella. Por años hubo que pedir a Costa Rica que nos dejara usar su carretera por Villa Nelly para llegar allá. Hasta que Torrijos la hizo de concreto, por razones militares. El estado de aquellos caminos le impidió llevar refuerzos por tierra a su atribulada tropa que se enfrentaba a la guerrilla arunulfista del 69 y 70.
Si el gobierno está por perder la Interamericana, construida hace apenas cinco años, entre San Carlos y Penonomé, y ya colapsó el trecho entre Santiago y David, es lógico pensar que la Naturaleza borrará más rápido el Camino Ecológico en cosa de dos inviernos. La selva y las corrientes de agua superficiales y subterráneas son cosa seria.

101 años de Panamá América

 
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