Camino Ecológico, ya es demasiado
Puede que ANAM esté haciendo su trabajo, tratando de justificar lo injustificable, así sea después de haber desautorizado un informe previo contrario al proyecto de su agencia en Chiriquí. Puede que la Corte Suprema esté lista para liberar al Camino Ecológico de una decena de acciones judiciales que buscan paralizar su construcción. Puede que la orden de proceder impartida por el Ejecutivo para que la constructora inicie los trabajos, pese a sus muchos impedimentos legales, se esté implementando. Puede que ya se disponga de los B/.4 millones para la obra. En fin, pueden terminar abriendo el camino este verano, pasando las orugas y cuchillas de los tractores y aplanadoras, desviando quebradas, tumbando árboles, cegando el nacimiento de ojos de agua que nutren los ríos, deshaciendo nidos de aves y madrigueras de rica fauna del Sendero de los Quetzales. Pero ya no pueden es acallar el clamor universal generado por el crimen ecológico que ha tenido el efecto de colocar tristemente el nombre de nuestro país en el mapa mundial.
Podemos seguir siendo sordos a las protestas locales y tomar a los grupos ecologistas del patio y hasta a algunos extranjeros como locos harapientos, desfasados comunistas, jóvenes ilusos, etc. Pero será imposible ignorar la carta enviada a la pesidenta Moscoso por el consejero político en materia de biodiversidad del Alcalde de Londres, Michael J. Waite, el pasado 3 de enero de 2004, la cual viene suscrita también por Stephanie Fudge, Gerente de Operaciones de Wildfowl & Wetland Trust. Ambos, tras pasar unas vacaciones en el Boquete y visitar el área del proyecto, quedaron impresionados por la belleza natural del lugar y su riqueza biológica. Recuerdan en su carta a nuestra mandataria que el proyecto afecta el Parque Nacional Volcán Barú que ha sido declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, lo cual implica para el país la obligación de conservarlo. Apuntando luego, que el camino en cuestión lo pone en peligro. Y como si fuera poco, la empresa internacional especializada en estudios de impacto ambiental de obras civiles, la prestigiosa DAF Consulting, en un voluminoso estudio de casi 700 páginas, llega a la triste conclusión - tras un riguroso trabajo de campo - concluye que la construcción del camino "conducirá a un desastre ecológico" si no se adoptan dramáticas medidas de mitigación, no contempladas actualmente.
Así como no hay peor sordo que el que no quiere escuchar, ni peor ciego que el que no quiere ver, tal parece que nos ha tocado padecer un Gobierno de mente y criterio cerrados, que no atiende a las razones, ni quiere entender argumentos, ni parece querer lo mejor para su país, a cuya buena administración se comprometió y juró hace más de cuatro años. Y lo peor es que tiene alternativas, por el sur, donde hace menos daño y sirve a más gente, logrando el mismo efecto que con tanto ahínco persigue, comunicar las tierras altas de Volcán y Boquete.
Podemos seguir siendo sordos a las protestas locales y tomar a los grupos ecologistas del patio y hasta a algunos extranjeros como locos harapientos, desfasados comunistas, jóvenes ilusos, etc. Pero será imposible ignorar la carta enviada a la pesidenta Moscoso por el consejero político en materia de biodiversidad del Alcalde de Londres, Michael J. Waite, el pasado 3 de enero de 2004, la cual viene suscrita también por Stephanie Fudge, Gerente de Operaciones de Wildfowl & Wetland Trust. Ambos, tras pasar unas vacaciones en el Boquete y visitar el área del proyecto, quedaron impresionados por la belleza natural del lugar y su riqueza biológica. Recuerdan en su carta a nuestra mandataria que el proyecto afecta el Parque Nacional Volcán Barú que ha sido declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, lo cual implica para el país la obligación de conservarlo. Apuntando luego, que el camino en cuestión lo pone en peligro. Y como si fuera poco, la empresa internacional especializada en estudios de impacto ambiental de obras civiles, la prestigiosa DAF Consulting, en un voluminoso estudio de casi 700 páginas, llega a la triste conclusión - tras un riguroso trabajo de campo - concluye que la construcción del camino "conducirá a un desastre ecológico" si no se adoptan dramáticas medidas de mitigación, no contempladas actualmente.
Así como no hay peor sordo que el que no quiere escuchar, ni peor ciego que el que no quiere ver, tal parece que nos ha tocado padecer un Gobierno de mente y criterio cerrados, que no atiende a las razones, ni quiere entender argumentos, ni parece querer lo mejor para su país, a cuya buena administración se comprometió y juró hace más de cuatro años. Y lo peor es que tiene alternativas, por el sur, donde hace menos daño y sirve a más gente, logrando el mismo efecto que con tanto ahínco persigue, comunicar las tierras altas de Volcán y Boquete.