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Caminos hacia atrás


El síndrome del "chupacabras," de siempre culpar a un factor externo (los yanquis, los gringos, Bush, "Made in USA") por todos nuestros problemas es la base del concepto que cuando la economía estadounidense estornuda, el resto del mundo sufre de pulmonía. La dependencia de la economía mexicana del ciclo económico estadounidense es el resultado de una mayor integración comercial, de la cultura de apertura. Pero la ausencia de amortiguadores internos para contrarrestar los choques de afuera, o sea la falta de bases sólidas para la productividad laboral, ha significado un alto costo para la sociedad, ante la incertidumbre económica.
La "anti-economía" ha sido ocultada con una ola de excusas falsas, pero políticamente correctas, como culpar a los gringos de nuestro malestar económico. La falta de un cambio estructural en el sector energético, junto con las otras reformas pendientes, son un caso de parálisis económica, de no avanzar. Pero hay otros casos, donde el no avance está dando lugar a un franco retroceso.
Un caso que empieza a generar sonidos es la iniciativa de ley, patrocinada por nuestra flamante Comisión de Transporte, para elaborar un "nuevo marco regulatorio" (eufemismo del proteccionismo que caracteriza a este sector) en el rubro transportista en México. El propósito de esa iniciativa es que los diputados unifiquen en una sola ley la totalidad del sistema legal que rige a las modalidades de transporte del país. Es decir, se pretende regir bajo el mismo trato jurídico a las aeronaves mexicanas, las aeronaves del estado, a las embarcaciones y artefactos navales, a los ferrocarriles, al auto transporte federal y auto transporte multi-modal. Una de las ramas afectadas es el servicio de paquetería y mensajería, servicio que, uno pensaría, viola la soberanía o representa un riesgo a nuestra chiquita pretensión de nacionalismo económico. Este sector contiene empresas de corte nacional, así como internacional, y es perfecto ejemplo de la infraestructura necesaria para vivir en una sociedad abierta, con la frontera abierta en todos sus frentes.
La nueva iniciativa de ley de auto-transporte procura "sacar" de operación a las empresas extranjeras, sobre argumentos característicos más de una idea medieval de soberanía que del nuevo milenio: para preservar el estado de derecho y la mejora social. Al fin y al cabo, el impacto negativo en productividad lo podemos colocar en el pescuezo de los "gringos." Las buenas intenciones están pavimentado un camino hacia atrás. Vaya, el hecho que el auto- transporte es insumo básico para muchas empresas, y que nueve de cada diez productos de exportación hacia el norte de la frontera se movilizan vía terrestre, la nueva ley implicaría un aumento en los costos para los usuarios de servicios de auto-transporte en una proporción significativa. Es un alto costo derivado del proteccionismo: precios más altos para consumidores, menores inversiones en nuestro país, todo para beneficiar a un selecto puñado de intereses que se cobijan con lo políticamente correcto, con el abuso de nuestra soberanía popular.
En materia de impuestos, no hemos avanzado; en materia de electricidad, ya sufrimos los recortes con mayor frecuencia; en materia laboral, seguimos inflexibles: "soberanos", pero inflexibles; y en materia de derechos de propiedad, ni hablemos. Ahora, en materia de transporte, parecería que los políticos quieren destruir las bases de la competitividad de la economía mexicana, construyendo un camino decididamente hacia atrás.
* Director de Política Económica de TV Azteca.
(c) www.aipenet.com

Esto nos debe llevar a no continuar experimentando y centrar en Chilibre el futuro del abastecimiento de agua para la ciudad de Panamá con la garantía de contar con una fuente de agua cruda de primerísima calidad y de suficiente capacidad para atender la demanda en el presente y futuro.

101 años de Panamá América

 
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