Caminos negativos y de desastre
Las mismas voces que se alborotaron cuando iniciamos el camino hacia el neoliberalismo concurren hoy para pedir la totalización de las privatizaciones, entre ellas y lo más doloroso de todo, la de las empresas de servicio público que nos quitaron a todos los panameños el control de las comunicaciones y de la energía eléctrica. Ahora aclaman, como aquellos que manejaron estos resortes millonarios, porque el gobierno venda el resto de las acciones que posee para que el dinero de esas ganancias se vaya a tierras extranjeras, descapitalizando a Panamá y hundiéndola cada vez más en los miasmas de las aperturas y globalizaciones.
Este alborozo de los neoliberales se da en momentos en que un gobierno, que se muestra incapaz para operar al Estado, echa mano precisamente de los fondos que se han acumulado como ahorro nacional y, con miras a utilizar los intereses en obras sociales, recurre a lo poco que nos puede dar en prestigio el mantener esos fondos, mientras se endeuda cada vez más interna e internacionalmente el país.
Este inicio de una tragedia nacional, que culminará a corto plazo cuando desaparezcan por arte de negociados estos ahorros nacionales, nos acercará cada vez más a las economías más empobrecidas del mundo. Con dos o tres cañoncitos económicos en las terminales del Canal y una que otra empresa extranjera manejando nuestros, entonces, escasos recursos.
Muchos medios de comunicación se han atrevido a denunciar las proclividades de las personas que todos sabemos que fueron beneficiados en estas privatizaciones y continúan en zigzagueo haciendo las advertencias ante ojos ciegos y oídos sordos.
De nada ha servido que estemos viviendo la ruina de nuestra agricultura y de nuestra pequeña industria. Continuar atacándola favorece al producto extranjero.
Los resortes del poder económico, del que manipula todo el favor de unos cuantos intereses, se mueve implacablemente para elevarnos como lo han hecho hasta ahora a calificaciones de riesgo sumamente críticas. No les importa, siguen adelante en su empeño extranjerizante.
Los veneros propios de riqueza comienzan a constreñirse y con ello, el estómago de los panameños.
Si nos descuidamos en su lujuria de poder y riqueza seguirán con el negocio del Seguro Social, el agua y después, por qué no, de todo el gobierno.
¿Qué andan buscando en esta ilusa ambición? ¿Un golpe de Estado de las clases medias para abajo en una sonada de anarquía de peores consecuencias para el país?.
Este alborozo de los neoliberales se da en momentos en que un gobierno, que se muestra incapaz para operar al Estado, echa mano precisamente de los fondos que se han acumulado como ahorro nacional y, con miras a utilizar los intereses en obras sociales, recurre a lo poco que nos puede dar en prestigio el mantener esos fondos, mientras se endeuda cada vez más interna e internacionalmente el país.
Este inicio de una tragedia nacional, que culminará a corto plazo cuando desaparezcan por arte de negociados estos ahorros nacionales, nos acercará cada vez más a las economías más empobrecidas del mundo. Con dos o tres cañoncitos económicos en las terminales del Canal y una que otra empresa extranjera manejando nuestros, entonces, escasos recursos.
Muchos medios de comunicación se han atrevido a denunciar las proclividades de las personas que todos sabemos que fueron beneficiados en estas privatizaciones y continúan en zigzagueo haciendo las advertencias ante ojos ciegos y oídos sordos.
De nada ha servido que estemos viviendo la ruina de nuestra agricultura y de nuestra pequeña industria. Continuar atacándola favorece al producto extranjero.
Los resortes del poder económico, del que manipula todo el favor de unos cuantos intereses, se mueve implacablemente para elevarnos como lo han hecho hasta ahora a calificaciones de riesgo sumamente críticas. No les importa, siguen adelante en su empeño extranjerizante.
Los veneros propios de riqueza comienzan a constreñirse y con ello, el estómago de los panameños.
Si nos descuidamos en su lujuria de poder y riqueza seguirán con el negocio del Seguro Social, el agua y después, por qué no, de todo el gobierno.
¿Qué andan buscando en esta ilusa ambición? ¿Un golpe de Estado de las clases medias para abajo en una sonada de anarquía de peores consecuencias para el país?.