Caminos para producir, no para llevar alimentos
A la entrada de la provincia de Chiriquí, al lado del río Viguí, se encuentra la comunidad del mismo nombre. De allí a Llano Ñopo se toman más de dos horas en auto con doble tracción. Más de dos horas contemplando la belleza y riqueza de la tierra chiricana (ríos, montes, llanos y cerros), pero también se puede ver la pobreza indígena (hambre, enfermedades, desnutrición).
La carretera, escabrosa y difícil, rodeada de pendientes y laderas peligrosas, se hace intransitable durante el invierno. Por esos caminos encontramos el equipo pesado del Proyecto Ngöbe Buglé arreglando el paso, para hacer un poco más fácil el transporte de ayuda para la comunidad de Llano Ñopo.
Nada impide a los indígenas caminar hasta más de 7 horas, desde diferentes puntos de la Serranía del Tabasará para converger en la comunidad de Llano Ñopo, en busca de ayuda espiritual y física. Espiritual que brindan las hermanas de la Orden Laura, y el Padre José Laín, de la Orden Sacerdotal Agustina. Buscan alivio a sus enfermedades y a la de sus hijos, producto éstas, de la situación en que viven.
Durante su primera visita a esas apartadas regiones, la presidenta de la República, doña Mireya Moscoso, sintió, según sus propias palabras, que no sería la única visita y que volvería, como efectivamente volvió. Para sorpresa de muchos, por tercera ocasión. En su segundo viaje a Llano Ñopo se hizo acompañar del Ministro de Salud y de sus Asesores, para que escucharan a la comunidad y palparan de cerca las necesidades de estos panameños.
Tuvimos la oportunidad de coincidir con la tercera visita que realizó la Mandataria a este sector de la Comarca Nöbe Buglé, y no encontramos palabras para describir la alegría de una comunidad agradecida con las respuestas inmediatas que llevó la Presidenta, en compañía del Director del Ejecutivo del Fondo de Inversión Social, licenciado Arnulfo Escalona Avila, demostrando que efectivamente, su gobierno se preocupa por los más necesitados.
En algunos medios de comunicación social apareció la fotografía de doña Mireya Moscoso y el señor Escalona cuando bailaban de contento con el pueblo Ngöbe Buglé el tradicional baile "Heigi" o "Toromiye". La alegría del pueblo de Llano Ñopo tenía sus razones: una escuela prefabricada donada por una empresa privada; bolsas de comida; la construcción del Hospital; camarotes con todos sus accesorios; y la promesa de arreglar la carretera, que son más de 35 kilómetros, desde Cerro Viejo hasta Llano Ñopo.
Todos los presentes fuimos premiados con las risas de los niños que por momentos olvidaron su pobreza, hambre y necesidades, para correr por el llano mostrando los juguetes regalados por la Presidenta, mientras endulzaban la esperanza con las golosinas recibidas.
Hombres de todas las edades cargaban los materiales de construcción desde el otro lado del río Tabasará, a través de un zarzo que guarda la historia de un Misionero Agustino ahogado en una crecida, cuando intentaba llegar a Llano Ñopo para continuar con su tarea de llevar un mensaje de fe y esperanza.
Ello motivó a la Iglesia Católica y a la Misión a construir ese zarzo, que desde 1982 ha permitido la escolarización de muchos niños de la otra rivera, como la seguridad de muchas madres con sus hijos que a diario lo cruzan en busca de asistencia médica.
La visión de Granjas Escuelas que tiene el Padre Laín parece estar a punto de concretarse, con el Proyecto que prepara el FIS y la Presidencia de la República, tal como dijera el licenciado Escalona que, "se adelanta para esta comunidad un plan caprino y la instalación de 21 Granjas de Desarrollo Sostenible para satisfacer las necesidades básicas de la población".
Con toda esta ayuda, renace en la comunidad el sueño de un puente, que aunado a una buena carretera permita el desarrollo del área y así poder invertir el proceso actual en que los caminos son usados para llevar comida al campo y no para sacarla de los mismos.
La carretera, escabrosa y difícil, rodeada de pendientes y laderas peligrosas, se hace intransitable durante el invierno. Por esos caminos encontramos el equipo pesado del Proyecto Ngöbe Buglé arreglando el paso, para hacer un poco más fácil el transporte de ayuda para la comunidad de Llano Ñopo.
Nada impide a los indígenas caminar hasta más de 7 horas, desde diferentes puntos de la Serranía del Tabasará para converger en la comunidad de Llano Ñopo, en busca de ayuda espiritual y física. Espiritual que brindan las hermanas de la Orden Laura, y el Padre José Laín, de la Orden Sacerdotal Agustina. Buscan alivio a sus enfermedades y a la de sus hijos, producto éstas, de la situación en que viven.
Durante su primera visita a esas apartadas regiones, la presidenta de la República, doña Mireya Moscoso, sintió, según sus propias palabras, que no sería la única visita y que volvería, como efectivamente volvió. Para sorpresa de muchos, por tercera ocasión. En su segundo viaje a Llano Ñopo se hizo acompañar del Ministro de Salud y de sus Asesores, para que escucharan a la comunidad y palparan de cerca las necesidades de estos panameños.
Tuvimos la oportunidad de coincidir con la tercera visita que realizó la Mandataria a este sector de la Comarca Nöbe Buglé, y no encontramos palabras para describir la alegría de una comunidad agradecida con las respuestas inmediatas que llevó la Presidenta, en compañía del Director del Ejecutivo del Fondo de Inversión Social, licenciado Arnulfo Escalona Avila, demostrando que efectivamente, su gobierno se preocupa por los más necesitados.
En algunos medios de comunicación social apareció la fotografía de doña Mireya Moscoso y el señor Escalona cuando bailaban de contento con el pueblo Ngöbe Buglé el tradicional baile "Heigi" o "Toromiye". La alegría del pueblo de Llano Ñopo tenía sus razones: una escuela prefabricada donada por una empresa privada; bolsas de comida; la construcción del Hospital; camarotes con todos sus accesorios; y la promesa de arreglar la carretera, que son más de 35 kilómetros, desde Cerro Viejo hasta Llano Ñopo.
Todos los presentes fuimos premiados con las risas de los niños que por momentos olvidaron su pobreza, hambre y necesidades, para correr por el llano mostrando los juguetes regalados por la Presidenta, mientras endulzaban la esperanza con las golosinas recibidas.
Hombres de todas las edades cargaban los materiales de construcción desde el otro lado del río Tabasará, a través de un zarzo que guarda la historia de un Misionero Agustino ahogado en una crecida, cuando intentaba llegar a Llano Ñopo para continuar con su tarea de llevar un mensaje de fe y esperanza.
Ello motivó a la Iglesia Católica y a la Misión a construir ese zarzo, que desde 1982 ha permitido la escolarización de muchos niños de la otra rivera, como la seguridad de muchas madres con sus hijos que a diario lo cruzan en busca de asistencia médica.
La visión de Granjas Escuelas que tiene el Padre Laín parece estar a punto de concretarse, con el Proyecto que prepara el FIS y la Presidencia de la República, tal como dijera el licenciado Escalona que, "se adelanta para esta comunidad un plan caprino y la instalación de 21 Granjas de Desarrollo Sostenible para satisfacer las necesidades básicas de la población".
Con toda esta ayuda, renace en la comunidad el sueño de un puente, que aunado a una buena carretera permita el desarrollo del área y así poder invertir el proceso actual en que los caminos son usados para llevar comida al campo y no para sacarla de los mismos.