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Campaña electoral y ejercicio de gobierno


Aun cuando muchos son los funcionarios del nuevo gobierno que se revelan como conocedores de la cosa pública, y parecen traer bajo el brazo propuestas de sueños e ilusiones, voluntarismo y determinación, nada tendría de ridículo que dimensionaran, con la mayor exactitud posible, las diferencias entre promesas de campaña y ejercicio de gobierno.

El primero en dejarlo establecido fue el propio presidente electo, Ricardo Martinelli, cuando tras su primer encuentro con la administración saliente dijo estar impresionado con el informe que le ofreció el mandatario Martín Torrijos. No se trata de lo impresionado que haya podido estar Martinelli, sino de que tal expresión mostró que, pese a las deficiencias y errores que haya podido tener el gobierno que termina el 30 de junio, algunas cosas buenas se debieron hacer que merecen no sólo mantenerse, sino ser estudiadas a fondos con tal de que no se produzcan retrocesos lesivos al interés nacional y social.

Nadie puede pretender que tiene la verdad absoluta o el programa perfecto. Si el voto nacional favoreció a Ricardo Martinelli fue porque la administración que finaliza no cumplió la totalidad de sus promesas, y en otros casos, mal cumplió.

A partir del 1 de julio próximo, la administración Martinelli deberá darle continuidad a las cosas positivas realizadas hasta hoy, eliminar las negativas, y honrar los compromisos adquiridos.

101 años de Panamá América

 
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