¿Campañas costosas, gobiernos austeros?
H e venido observando el desarrollo publicitario en general de la presente campaña electoral. Las cifras recientes de inversión publicadas confirman mi impresión. La única campaña modesta es la de Guillermo Endara, tal y como él reconoce. Sin embargo, esa debilidad es una de sus mayores fortalezas ya que camina y sustenta su discurso de combate a la corrupción y de promesas de gobierno austero y de real transparencia con el ejemplo, no en gorras o camisetas.
La percepción desfigura la realidad, en muchos aspectos, aunque el votante silencioso observa, no come del cuento y hablará el 2 de mayo.
¿Es el despilfarro de dinero ajeno el mejor mensaje para vender la idea de un eventual gobierno austero? Sinceramente lo dudo. ¿De dónde y de quiénes sale ese dinero? ¿Son esas donaciones millonarias meras ayudas de campaña o cada una representa la eventual hipoteca del candidato beneficiado? ¿Con cuántos compromisos llega quien asuma la dirigencia del país en esos términos? ¿Tendrá autonomía como Presidente o simplemente será un administrador de cuotas de poder?
Cuando se intentó la reforma constitucional de 1998 para permitir la reelección presidencial, el gasto publicitario de los partidarios de la reforma fue monumental. La cifra sólo ellos la conocen, pero lo que se veía en la calle por meses era abrumador. Qué decir de las cuñas de radio y TV. El domingo en los centros de votación la presencia de esos grupos era amenazante. Prácticamente dominaban el escenario y hasta anunciaron triunfos prematuros. Cuando comenzaron a salir los votos, sorpresa, triunfó masivamente el NO. ¿Recuerdan ese episodio?
Luego, en la campaña de 1999, se repite la historia. Encuestas de todo tipo hacían ver un triunfo claro del mismo candidato. La campaña fue básicamente la misma de ahora, mucho dinero y gran despliegue. Llegó el día de la elección y caras largas esa noche. Perdieron. ¿Hasta dónde el dinero en exceso hace la diferencia respecto de un elector que se manifiesta a última hora, independientemente de las percepciones? ¿Se repetirá el fenómeno esta vez, en que de manera inobjetable la campaña se ha polarizado entre Torrijos y Endara en un país que no es PRD? El voto oculto será la amenaza y todas las fuerzas no PRDs sabrán hacer la diferencia. Las encuestas por sí mismas se han empezado a descalificar.
Basta con medir cada uno en su área. Si este país está dividido por la mitad y si una de esas mitades apoya al candidato del PRD, entonces yo vivo en otro país. Eso no es lo que se siente en la calle. De allí el ataque contra Endara en esta etapa. Ya los comenzamos a ver.
El sacrificio que este pueblo panameño va a tener que seguir haciendo será inmensamente duro. El que diga lo contrario, miente. ¿Estarán los votantes al tanto de esto? ¿Es el derroche la mejor manera de hacer campaña o de vender falsas esperanzas?
La campaña para algunos grupos es un negocio del cual lucran durante todo el tiempo que dura. Por ello el candidato se transforma en una franquicia comercial y su nombre, en vez de significar el de un estadista con experiencia y trayectoria limpia, se percibe como una nueva marca recién sacada al mercado y en algunos casos que conozco, hasta se registran como "marca de fábrica" para amparar productos dignos de un buen negocio, pero poco serio, si se trata de alguien que aspira a conducir los destinos de toda una Nación. ¿Es en eso donde cifran las esperanzas los votantes?
No cabe duda que el dinero en las campañas es de importancia, pero el mensaje lo es más. La sinceridad del candidato en campaña vale más que mil promesas al son de murgas o de orquestas. Endara lo ha demostrado con creces. El despliegue de lo irreal o ficticio tiene su mercado transitorio, pero la solución de los reales problemas del país es permanente y se resuelve con capacidad probada por razón de la experiencia acumulada en la vida del candidato que hace los ofrecimientos. Saber qué ha hecho en su vida, dónde ha trabajado, de qué vive o ha vivido, a qué profesión se ha dedicado, es fundamental. De eso dependerá en gran medida todo lo otro.
Distinguir con inteligencia la propuesta sensata de la que se adorna con fanfarrea y dinero en exceso, debe ser prioritario para todos.
La campaña de hoy, es el reflejo de lo que será un eventual gobierno mañana. Elegir con el voto a un dirigente hipotecado en su accionar político, no parece responsable.
Avancemos hacia el 2 de mayo claros en lo que hay que hacer ese día. No nos vamos a arrepentir. Las experiencias previas, me dan la razón.
La percepción desfigura la realidad, en muchos aspectos, aunque el votante silencioso observa, no come del cuento y hablará el 2 de mayo.
¿Es el despilfarro de dinero ajeno el mejor mensaje para vender la idea de un eventual gobierno austero? Sinceramente lo dudo. ¿De dónde y de quiénes sale ese dinero? ¿Son esas donaciones millonarias meras ayudas de campaña o cada una representa la eventual hipoteca del candidato beneficiado? ¿Con cuántos compromisos llega quien asuma la dirigencia del país en esos términos? ¿Tendrá autonomía como Presidente o simplemente será un administrador de cuotas de poder?
Cuando se intentó la reforma constitucional de 1998 para permitir la reelección presidencial, el gasto publicitario de los partidarios de la reforma fue monumental. La cifra sólo ellos la conocen, pero lo que se veía en la calle por meses era abrumador. Qué decir de las cuñas de radio y TV. El domingo en los centros de votación la presencia de esos grupos era amenazante. Prácticamente dominaban el escenario y hasta anunciaron triunfos prematuros. Cuando comenzaron a salir los votos, sorpresa, triunfó masivamente el NO. ¿Recuerdan ese episodio?
Luego, en la campaña de 1999, se repite la historia. Encuestas de todo tipo hacían ver un triunfo claro del mismo candidato. La campaña fue básicamente la misma de ahora, mucho dinero y gran despliegue. Llegó el día de la elección y caras largas esa noche. Perdieron. ¿Hasta dónde el dinero en exceso hace la diferencia respecto de un elector que se manifiesta a última hora, independientemente de las percepciones? ¿Se repetirá el fenómeno esta vez, en que de manera inobjetable la campaña se ha polarizado entre Torrijos y Endara en un país que no es PRD? El voto oculto será la amenaza y todas las fuerzas no PRDs sabrán hacer la diferencia. Las encuestas por sí mismas se han empezado a descalificar.
Basta con medir cada uno en su área. Si este país está dividido por la mitad y si una de esas mitades apoya al candidato del PRD, entonces yo vivo en otro país. Eso no es lo que se siente en la calle. De allí el ataque contra Endara en esta etapa. Ya los comenzamos a ver.
El sacrificio que este pueblo panameño va a tener que seguir haciendo será inmensamente duro. El que diga lo contrario, miente. ¿Estarán los votantes al tanto de esto? ¿Es el derroche la mejor manera de hacer campaña o de vender falsas esperanzas?
La campaña para algunos grupos es un negocio del cual lucran durante todo el tiempo que dura. Por ello el candidato se transforma en una franquicia comercial y su nombre, en vez de significar el de un estadista con experiencia y trayectoria limpia, se percibe como una nueva marca recién sacada al mercado y en algunos casos que conozco, hasta se registran como "marca de fábrica" para amparar productos dignos de un buen negocio, pero poco serio, si se trata de alguien que aspira a conducir los destinos de toda una Nación. ¿Es en eso donde cifran las esperanzas los votantes?
No cabe duda que el dinero en las campañas es de importancia, pero el mensaje lo es más. La sinceridad del candidato en campaña vale más que mil promesas al son de murgas o de orquestas. Endara lo ha demostrado con creces. El despliegue de lo irreal o ficticio tiene su mercado transitorio, pero la solución de los reales problemas del país es permanente y se resuelve con capacidad probada por razón de la experiencia acumulada en la vida del candidato que hace los ofrecimientos. Saber qué ha hecho en su vida, dónde ha trabajado, de qué vive o ha vivido, a qué profesión se ha dedicado, es fundamental. De eso dependerá en gran medida todo lo otro.
Distinguir con inteligencia la propuesta sensata de la que se adorna con fanfarrea y dinero en exceso, debe ser prioritario para todos.
La campaña de hoy, es el reflejo de lo que será un eventual gobierno mañana. Elegir con el voto a un dirigente hipotecado en su accionar político, no parece responsable.
Avancemos hacia el 2 de mayo claros en lo que hay que hacer ese día. No nos vamos a arrepentir. Las experiencias previas, me dan la razón.