Campañas y escaramuzas
En el año 1998, luego de las primarias del PRD y escogido candidato Martín Torrijos, se hizo acompañar en su frente de campaña de allegados personales, jóvenes aprendices en las lides políticas e imprimió un discurso, más que de cambio, de relevo generacional, "de caras nuevas" tanto en el frente institucional, como en el de campaña.
Las situaciones que se confrontaron y sus resultados, ya son conocidas y sufridas por el gran conjunto nacional de PRD"s, que han resultado las víctimas de los desaciertos. Así también los panameños humildes que esperanzaban sus oportunidades en el hijo del General. En ese ínterin ocurrieron distintas escaramuzas entre dirigentes y en sectores importantísimos para el Partido y la contienda electoral. En San Miguelito la rectora del partido se declaró en rebeldía con los resultados de las primarias, que son la decisión mayoritaria e inapelable del partido y declara públicamente su apoyo irrestricto y de su organización "San Miguelito 2000" a una candidata de otro partido para la alcaldía del distrito. Ello hizo naufragar la unidad del partido y sus proyecciones electorales, perdiendo dramáticamente Martín Torrijos el apoyo necesario interino y externo.
Los propósitos de hacerse con unos cuantos votos del Papa Egoró de la candidata alcaldicia le resultó buena Balbina Herrera. O sea, privó más el interés personal de asegurarse ella su curul que las posibilidades de la candidatura de Martín Torrijos a la presidencia. Algo muy parecido ocurrió con el entonces candidato Miguel Bush en la provincia de Colón, quien públicamente propone que el candidato del PRD debía ser Ricardo Alberto Arias, ello en plena campaña de Martín, dirigía una señal de independencia y de no compromiso al conglomerado electoral del 4-1, que efectivamente votó por Mireya Moscoso y Miguel Bush, no así por Martín Torrijos.
Extrañas curiosidades o reflejos del oportunismo político. Tan claras muestras de pragmatismo electolerista, no habría experimentado jamás el PRD. Sin embargo el clavo pasó, y no hubo sanciones.
Para la escogencia del CEN estos mismos personajes recogieron nuevamente la bandera de Martín, se plegaron a su sombra, y fueron designados en un congreso sin quórum, donde colonenses firmaron por bocatoreños para rebasar las matemáticas de los conteos y donde nuevos ricos candidatos a secretarias se abrogaron las responsabilidades del partido financiando delegaciones enteras, comprándoles las conciencia y sus votos. O sea que más importante eran los reales que los conocimientos sobre política y el partido.
Si analizamos estas experiencias a la luz de los comportamientos políticos de la actual CEN del PRD, los retratan de cuerpo entero. No importa para nada el Partido como organismo de promoción integral y política a través de sus frentes de masas y demás organismos, toda vez que ellos ponen el peligro a los actuales dirigentes. Tampoco importa la necesidad de consolidar las bases naturales de apoyo del PRD: el magisterio, los trabajadores, los profesionales, los empresarios, deportistas, grupos ambientalistas, eclesiásticos y lo más importante, la juventud.
Estos grupos no han contado para nada en tres años de labor administrativa. Han mantenido el partido en escenarios totalmente irrelevantes, para el trabajo político de oposición.
No han rendido cuentas de sus obras a sus comunidades ni a sus instancias partidarias. Ellos los tienen en el nivel más bajo de aceptación popular, mientras que la simpatía por Torrijos se comportan con altos y bajos peligrosos, por la falta de un plan estratégico ordenado y unitario.
No es extraño que un grupo selecto del PRD, de dirigentes de amplia experiencia, haya tomado la iniciativa de señalar los hechos o sus resultados. Una dirección política que no ha sido capaz de orientar positivamente su propio sector legislativo. Donde los escasos proyectos de ley presentados responden más a iniciativas electoralistas de unos pocos que a un plan de trabajo o desarrollo nacional del partido.
Pienso que la correlación interna y externa son hoy muy distintas. Liderazgos nacionales sólo se mantienen el de Martín Torrijos y el de Ernesto Pérez Balladares a lo interno del partido. Todos los demás aspirantes deberán negociar los apoyos regionales. Y como están las cosas, dudamos mucho que se repitan las experiencias pasadas, a menos que pretendan refugiarse en otro paquetazo en el Congreso de agosto próximo.
Para ganar las elecciones del 2004 se necesitan muchas cosas. Pero lo más importante es la credibilidad y las simpatías populares, que en este momento están por verse. Al menos entre los sectores determinantes de los apoyos estratégicos: Los económicos.
La confianza y capacidad para conformar y manejar alianzas exitosas están en duda, en razón de las experiencias legislativas negativas, consecutivas y recientes. Entonces si queremos ganar las próximas elecciones debemos comenzar por seleccionar adecuadamente y con altruismo a los más capacitados, experimentado y relacionados copartidarios sin que éstos hayan o no caminado casa por casa.
Las situaciones que se confrontaron y sus resultados, ya son conocidas y sufridas por el gran conjunto nacional de PRD"s, que han resultado las víctimas de los desaciertos. Así también los panameños humildes que esperanzaban sus oportunidades en el hijo del General. En ese ínterin ocurrieron distintas escaramuzas entre dirigentes y en sectores importantísimos para el Partido y la contienda electoral. En San Miguelito la rectora del partido se declaró en rebeldía con los resultados de las primarias, que son la decisión mayoritaria e inapelable del partido y declara públicamente su apoyo irrestricto y de su organización "San Miguelito 2000" a una candidata de otro partido para la alcaldía del distrito. Ello hizo naufragar la unidad del partido y sus proyecciones electorales, perdiendo dramáticamente Martín Torrijos el apoyo necesario interino y externo.
Los propósitos de hacerse con unos cuantos votos del Papa Egoró de la candidata alcaldicia le resultó buena Balbina Herrera. O sea, privó más el interés personal de asegurarse ella su curul que las posibilidades de la candidatura de Martín Torrijos a la presidencia. Algo muy parecido ocurrió con el entonces candidato Miguel Bush en la provincia de Colón, quien públicamente propone que el candidato del PRD debía ser Ricardo Alberto Arias, ello en plena campaña de Martín, dirigía una señal de independencia y de no compromiso al conglomerado electoral del 4-1, que efectivamente votó por Mireya Moscoso y Miguel Bush, no así por Martín Torrijos.
Extrañas curiosidades o reflejos del oportunismo político. Tan claras muestras de pragmatismo electolerista, no habría experimentado jamás el PRD. Sin embargo el clavo pasó, y no hubo sanciones.
Para la escogencia del CEN estos mismos personajes recogieron nuevamente la bandera de Martín, se plegaron a su sombra, y fueron designados en un congreso sin quórum, donde colonenses firmaron por bocatoreños para rebasar las matemáticas de los conteos y donde nuevos ricos candidatos a secretarias se abrogaron las responsabilidades del partido financiando delegaciones enteras, comprándoles las conciencia y sus votos. O sea que más importante eran los reales que los conocimientos sobre política y el partido.
Si analizamos estas experiencias a la luz de los comportamientos políticos de la actual CEN del PRD, los retratan de cuerpo entero. No importa para nada el Partido como organismo de promoción integral y política a través de sus frentes de masas y demás organismos, toda vez que ellos ponen el peligro a los actuales dirigentes. Tampoco importa la necesidad de consolidar las bases naturales de apoyo del PRD: el magisterio, los trabajadores, los profesionales, los empresarios, deportistas, grupos ambientalistas, eclesiásticos y lo más importante, la juventud.
Estos grupos no han contado para nada en tres años de labor administrativa. Han mantenido el partido en escenarios totalmente irrelevantes, para el trabajo político de oposición.
No han rendido cuentas de sus obras a sus comunidades ni a sus instancias partidarias. Ellos los tienen en el nivel más bajo de aceptación popular, mientras que la simpatía por Torrijos se comportan con altos y bajos peligrosos, por la falta de un plan estratégico ordenado y unitario.
No es extraño que un grupo selecto del PRD, de dirigentes de amplia experiencia, haya tomado la iniciativa de señalar los hechos o sus resultados. Una dirección política que no ha sido capaz de orientar positivamente su propio sector legislativo. Donde los escasos proyectos de ley presentados responden más a iniciativas electoralistas de unos pocos que a un plan de trabajo o desarrollo nacional del partido.
Pienso que la correlación interna y externa son hoy muy distintas. Liderazgos nacionales sólo se mantienen el de Martín Torrijos y el de Ernesto Pérez Balladares a lo interno del partido. Todos los demás aspirantes deberán negociar los apoyos regionales. Y como están las cosas, dudamos mucho que se repitan las experiencias pasadas, a menos que pretendan refugiarse en otro paquetazo en el Congreso de agosto próximo.
Para ganar las elecciones del 2004 se necesitan muchas cosas. Pero lo más importante es la credibilidad y las simpatías populares, que en este momento están por verse. Al menos entre los sectores determinantes de los apoyos estratégicos: Los económicos.
La confianza y capacidad para conformar y manejar alianzas exitosas están en duda, en razón de las experiencias legislativas negativas, consecutivas y recientes. Entonces si queremos ganar las próximas elecciones debemos comenzar por seleccionar adecuadamente y con altruismo a los más capacitados, experimentado y relacionados copartidarios sin que éstos hayan o no caminado casa por casa.