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“Campesino hijo de la cuenca, abraza la tierra”


“¿Quién puede explicar, sin recurrir a la retórica y engaños, que mientras en la actualidad se escapa hacia el Atlántico del 40% al 60% de toda el agua que produce la vieja cuenca que abastece al lago Gatún, por falta de infraestructuras apropiadas para almacenarlas, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) mediante la polémica Ley 44 aprobada sin las consultas obligadas y de manera sorpresiva, acaparó la otra cuenca vecina de 212 mil hectáreas con pueblos y asentamientos humanos dentro, con la justificación de que necesita nuevas fuentes de agua para incorporar al Canal cuando éste se modernice? De inmediato surge la interrogante, ¿por qué no se construyen antes las infraestructuras o presas auxiliares modernas para almacenar ese 60% de agua que se está fugando al mar? ¡Observemos, amable lector, más del 50% del total de las aguas se desperdician en la actualidad! Lo que quiere decir, ¡que hay suficiente agua en la vieja cuenca, hasta para otro Canal!...Después de controlar esta inmensa fuga, estudiaríamos si realmente se necesitan incorporar nuevas fuentes de aguas al sistema.
Vista la situación bajo un prisma limpio y objetivo, ¿quién puede dudar que la ACP no le preocupa realmente nuevos manantiales para inyectar el lago Gatún, sino apropiarse de los tres ríos, Indio, Coclé del Norte y Caño Sucio, para transformarlos en un combinado hidroeléctrico, con fines de establecer un negocio de generación y venta de energía domiciliaria, en asocio quizás, de las empresas “Unión Fenosa y Electra”? Estos planes de los actuales rectores de la ACP, se evidencia en los hechos siguientes:
Primero, porque para lograr la Ley 44 presentaron en su sustentación obligada ante el Organo Ejecutivo y después ante el Legislativo, los croquis y borradores primarios de diseños de los tres ríos mencionados con sus respectivos lagos, saltos, turbinas y hasta la potencia estimada de generación de cada una de ellas. Los días 11 y 12 de octubre de 1998, el Ing. Alberto Agustín Arias, le hace a los periodistas Herásto Reyes y Abdiel Zárate de La Prensa, donde se incluyen estos borradores de diseños, una narración completa de los planes para la transformación de los ríos en hidroeléctricas, con el propósito de obtener recursos para financiar un porcentaje de la modernización del Canal. Otro acontecimiento “que dice más que mil palabras”, consiste en que mientras se tramitaba la aprobación de la Ley44, al mismo tiempo la ACP gestionó, y lo logró en un santiamén, la autorización del “Ente Regulador” y la “ANAM” para desarrollar los tres embalses y el complejo hidroeléctrico.
Debemos aceptar la genialidad de quienes concibieron este concepto de realizar un complejo hidroeléctrico en estos tres ríos y el residuo de aguas después de servir a las turbinas, recibirlas en el lago Gatún para trasegar barcos.
Sin embargo, hubiese sido viable y factible esta idea dentro las circunstancias que imperaban en 1903, cuando en la capital habitábamos apenas 200 mil ciudadanos, 25 carros, sin industrias ni chimeneas, playas limpias y cristalinas con olor a cloro y sal, existían otros “bosques pulmón” sustitutos, muy poca desforestación desordenada, etc. ¡Empero!, bajo las circunstancias actuales del 2002, este modelo de desarrollo significaría una desconsideración, imprudencia y hasta torpeza, debido a que exige demasiado sacrificio de los derechos humanos de 20 mil campesinos y costeños; muchos de ellos nietos y bisnietos de los primeros que fueron expulsados durante la construcción del Canal. Además las consecuencias contra la salud por la contaminación, envenenamiento y enrarecimiento de la atmósfera donde vivimos hoy 1,4 millón de panameños, más 275 mil vehículos a motor, los que contaminan diariamente el medio ambiente. Nos preguntamos, ¿cómo es posible que la ACP, conociendo esta situación descrita, pretenda amputarle a la capital su único pulmón boscoso de 420 Kms2, el que históricamente purifica el aire que respiramos de nuestras contaminaciones?
Debemos considerar también que estos 420 Kms2, al transformarse en lagos, confinaría para siempre bajo aguas estas tierras sumamente importantes y valiosas, que representan reservas disponibles para las futuras generaciones de panameños. Es oportuno recordarles a los rectores de la ACP, que nuestra Constitución le señala sus funciones muy claramente y ninguna de las mismas menciona actividades de generación y comercialización de energía eléctrica.
Hace cien años los norteamericanos llegaron al istmo y dispusieron,... “Por esta franja de un océano al otro excavaremos la gran zanja; estas 38 mil hectáreas de bosques desaparecerán porque en esta superficie reposará el lago Gatún; estos ríos, Chagres, Gatún, Boqueron y Trinidad, a partir de hoy servirán sus aguas prioritariamente a la operación del Canal; los campesinos que viven en esta cuenca, tendrán que salir dejando atrás sus bohíos, cementerios, huertos, corrales y sembradíos, porque los vamos a inundar, etc.” A partir de entonces tuvimos que aceptar y acostumbrarnos a vivir, desarrollarnos y crecer detrás de las necesidades y prioridades del Canal, agarrados y guindados de su poderosa cola, como lo expresara el talentoso político y hombre de letras, compañero inseparable del Dr. Belisario Porras y el General Victoriano Lorenzo, durante la Guerra de los Mil Días, el Dr. Eusebio A. Morales.
Sin embargo, hace cien años aquellos gobernantes panameños estaban sometidos a presiones inconmensurables. La recién nacida República de Panamá, era frágil, imberbe, pobre, indefensa sin ejército, ávidos de quitarnos a los colombianos de encima y desesperados por confirmar nuestra independencia; por consiguiente, necesitábamos la protección de los norteamericanos, hasta sacudir y espantar para siempre al ejército colombiano, al igual que la fiebre amarilla y la malaría, para sellar y perfeccionar la independencia. Por otra parte, aquellos gobernantes visualizaron con exactitud, que los trabajos venideros para la construcción del Canal de Panamá, representaba un incalculable polo de riqueza, lo que, sin dudas, contribuyó a nuestra rápida transformación de un país provinciano, a una moderna y saludable ciudad.
Finalmente, ¡claro que debemos hacer los esfuerzos para modernizar el Canal!, pero integrado en la “Estrategia Nacional Para el Desarrollo de la República”; sin embargo, “no guindados de la cola como cuando fuimos colonia”. ¿Por qué no traer las aguas residuales del Bayano, por largos canales como existen en España e Italia de hasta 800 Kms.? Los estudios de factibilidad del proyecto hidroeléctrico de Changuinola y Teribe, existen.
¿Por qué no unimos esfuerzos y recursos para formar una empresa mixta y desarrollamos este mega proyecto con un potencial similar al de Fortuna de 300MW? Energía que se necesitará para hacer frente a nuestro crecimiento y desarrollo. Además de participar en las utilidades por la comercialización de la energía, la ACP podría traer grandes cantidades de agua residuales desde Changuinola. ¿Y el Tuira y Chucunaque, el Sabanas, Tabasará, el mismo Trinidad, etc.?

101 años de Panamá América

 
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