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Canal, dinero y amor


Con orgullo nacional los panameños vamos a manejar el Canal de Panamá con la eficiencia, la honestidad y la seguridad que el mundo necesita.
Este es un compromiso patriótico que vamos a cumplir.
En esta responsabilidad está el resolver los aspectos laborales para que el Canal funcione mejor que hasta ahora. Obtener los recursos para el mantenimiento, modernización, ampliación y productividad de esta empresa.
El Canal igual que la ARI es parte de la riqueza de nuestra posición geográfica y como tal debe beneficiar al país y a todos sus ciudadanos.
Y este compromiso valiente y seriamente expresado tiene que conocerlo el mundo y así se ha expresado en múltiples ocasiones.
También hay que decir que el Canal debe autosostenerse, producir los recursos necesarios para que continúe funcionando perfectamente. Es decir, el peaje y los servicios que ofrece el Canal deben producir los ingresos para ampliaciones, funcionamiento y modernización del Canal.
El Canal debe producir igualmente los recursos concomitantes a su existencia, es decir, darle a los panameños el libre y cómodo tránsito necesario, ininterrumpido por el Canal. Si no existiera el Canal, no habría necesidad de puentes ni túneles. Entonces, los puentes, túneles y todos los servicios necesarios para el tránsito terrestre sobre el Canal deben ser pagados por el propio Canal.
Para evitar que después nos digan que no informamos oportunamente, pero agregar que manejaremos el Canal a pesar de esto, hay que advertir que recibimos un Canal obsoleto, con una tecnología muy atrasada, con instalaciones muy antiguas al borde de ser inservibles, con un sistema laboral costoso creado para favorecer a los empleados norteamericanos que se trasladan desde sus ciudades y que exigían salarios elevados para venir a este país inhóspito, pero que después se transformó en un paraíso tropical, y especialmente que no le dejaran al Canal ni un solo dólar de reserva para ampliaciones, modernizaciones ni otras eventualidades.
En resumen, nos dejan un Canal viejo, con problemas laborales y sin reservas. La solución de esta situación será futura y ya los panameños le buscaremos la solución, una vez que hayamos demostrado al mundo que sí estamos operando eficientemente el Canal.
Lo que sí tenemos que informar es que la solución no será venderlo, ni privatizarlo, ni endeudarlo. Que la responsabilidad de los que explotaron nuestra posición geográfica sólo para uso estratégico militar y para beneficio del transporte naviero comercial por casi un siglo está pendiente, y tienen que ser consecuentes con un Canal que debe seguir sirviendo al mundo por amor social universal, pero que también los usuarios tienen que demostrarle amor social a los dueños de la tierra y del agua del Canal aportando sus enormes ganancias con justicia social, los fondos y la tecnología necesaria para el desarrollo social de los panameños que evidentemente redundará en una mayor eficiencia y seguridad en la operación del Canal.

101 años de Panamá América

 
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