Canal, referéndum y democracia
La norma constitucional que exige la celebración de un referéndum para proceder a la ampliación del Canal, o a la construcción de un tercer juego de esclusas, no es un mero requisito formal; es la expresión de la voluntad ciudadana de que las grandes decisiones sobre la vía acuática no se produzcan sólo en el ámbito de los grupos políticos que ocupan los órganos del Estado, sino que sean los ciudadanos, de todos los estratos socioeconómicos, los que participen en la conformación de una voluntad nacional.
La libertad de expresión y el acceso a la información pública serán vitales para dar este paso, pues los ciudadanos participan en el proceso de toma de decisiones informándose sobre los detalles relevantes, o que simplemente incitan su curiosidad; esgrimiendo razones con o sin destreza; formulando argumentos a favor y en contra; emitiendo opiniones con fundamento o sin él; organizando debates y eventos de comunicación que serán útiles a sus conciudadanos al momento de decidir sobre el destino más razonable.
Finalmente, como culminación de un periodo que la Constitución señala que no debe ser menor de tres meses ni mayor de seis, lo que no da lugar a madrugonazos, los ciudadanos tendrán la opción de emitir un voto afirmativo, o uno negativo, de depositar una boleta en blanco, o de abstenerse de concurrir a las urnas. Lo que no debe ocurrir bajo ninguna circunstancia es que se reemplace la información objetiva por el despliegue propagandístico, que se nos sature de cápsulas y "videoclips" con datos convenientes tendiente a manipular a la población menos educada sobre las realidades complejas de una obra de gran envergadura, que se bloquee el acceso a información que contradice el deseo de las autoridades, que se coaccione a los ciudadanos y a los medios que opten por oponerse al proyecto gubernamental. Que la democracia no salga lastimada de este proceso.
La libertad de expresión y el acceso a la información pública serán vitales para dar este paso, pues los ciudadanos participan en el proceso de toma de decisiones informándose sobre los detalles relevantes, o que simplemente incitan su curiosidad; esgrimiendo razones con o sin destreza; formulando argumentos a favor y en contra; emitiendo opiniones con fundamento o sin él; organizando debates y eventos de comunicación que serán útiles a sus conciudadanos al momento de decidir sobre el destino más razonable.
Finalmente, como culminación de un periodo que la Constitución señala que no debe ser menor de tres meses ni mayor de seis, lo que no da lugar a madrugonazos, los ciudadanos tendrán la opción de emitir un voto afirmativo, o uno negativo, de depositar una boleta en blanco, o de abstenerse de concurrir a las urnas. Lo que no debe ocurrir bajo ninguna circunstancia es que se reemplace la información objetiva por el despliegue propagandístico, que se nos sature de cápsulas y "videoclips" con datos convenientes tendiente a manipular a la población menos educada sobre las realidades complejas de una obra de gran envergadura, que se bloquee el acceso a información que contradice el deseo de las autoridades, que se coaccione a los ciudadanos y a los medios que opten por oponerse al proyecto gubernamental. Que la democracia no salga lastimada de este proceso.