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Candidatos políticos


Este año 2008, tal como se esperaba, ha comenzado con la definición de aspiraciones políticas por parte de algunos ciudadanos; cada quien, perteneciente a un partido político vigente,  comenzó a utilizar más de lo normal  su tiempo habitual para ganar adeptos a sus pretensiones de control partidista o cuota de administración gubernamental.

Lo analizable en este acontecer es que las candidaturas forman parte de un séquito cotidiano de sujetos que, de alguna u otra forma, han participado en administraciones y regímenes pasados; al decir del buen panameño: han gozado de las mieles del poder, con ello, aumentado sus riquezas, por lo que piensan seguir manteniendo sus estatus como "buenos administradores" de la cosa pública.

¿Será que la alternancia política o relevo generacional es sólo una teoría? O ¿han sido sus administraciones y funciones tan bien ejecutadas que se han merecido siempre estar al frente de algún cargo gubernamental y partidista de buen salario e influencia?

La democracia electoral panameña es condicionante por esencia; primero debes tener dinero para sufragar tu mercadeo y una estructura clientelista; segundo, de no tener lo primero, ser apadrinado por círculos de poder económico al que tendrás que responder de alguna u otra forma; tercero, ser parte de alguna  población asociada en un denominado partido, lo que al final, igualmente, te condiciona a la ley del más fuerte internamente o del que invierte más en sus "delegados", "convencionales"; en fin, como quieran llamarle a los medios legitimadores de los Comités Ejecutivos Nacionales, que terminan siendo simples miembros sin voz, voto o participación reconocida al cumplimiento de su función.

En fin, el pueblo panameño es el que decide, al decir de la tan acuñada frase: "Cada pueblo tiene el gobierno que se merece", en consecuencia, los gobernantes a la medida de sus pasiones.

101 años de Panamá América

 
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