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Candidatos, programas y privatizaciones


Con la presentación de la última terna presidencial completa (Alianza PRD-Partido Popular), se define el panorama de los contendores de mayo, y se pasa al análisis de sus propuestas concretas. Ya podemos apreciar algunas de las posturas públicas de los candidatos a Presidente frente a problemas nacionales acuciantes. Algunas de estas posturas se presentan como francamente decepcionantes, cuando no patéticas o descabelladas. En la medida en que todos estos programas vayan siendo publicados, iremos viendo más y de todo: evasivas y cuentos chinos, retórica demagógica, teatralismo, amnesia conveniente, desdoblamientos de conducta, hipocresía manifiesta, etc. Mucho humo, slogans genéricos y palabrería vacía, para disfrazar las verdaderas intenciones de algunos candidatos. Aún así y con un poco de análisis crítico y malicia, es posible hurgar la verdad de sus posturas, por debajo de la verborrea de algunos, impregnada en capas de papel y tinta.
Muchos tratan de obviar comprometerse ante el electorado, respecto a asuntos realmente espinosos, como el de las privatizaciones. Este experimento de oportunismo social y de irresponsabilidad rayana en la ilegalidad, le ha costado al país una parte fundamental de sus haberes y le ha legado una herida profunda, recubierta de malestares y perjuicios, difícil de superar e imposible de justificar. El economista argentino Sebastián Levezzolo dice "...Las privatizaciones se concibieron (por parte de gobiernos venales) más como un fin que como un medio y, en consecuencia, el contexto para la corrupción y la buena disposición para hacer negocios dieron lugar a una especie de "expolio (saqueo) consentido..." y que resume todas "...las nefastas consecuencias económicas para el conjunto del país..." Decir algo más, es simplemente redundante.
Gracias al Internet, hemos leído las posiciones públicas del candidato oficialista y las de la supuesta oposición, ante este álgido tema. Lo común es su silencio, demasiado conspicuo y suspicaz, aunque no del todo inesperado. El primero, carga con el karma de un gobierno negligente y cómplice de los abusos de estas corporaciones abusivas. Hereda los nefastos compromisos de este gobierno, incluyendo el entreguismo reiterado y manifiesto de quien traicionó a sus propios compromisos de campaña, engañando al electorado. El segundo (el líder aparente en las encuestas) no puede superar la mancha de su propio partido, cómplice (por acción y omisión) y ejecutor de los actos de despojo arbitrario mediante los que se vendió la propiedad del pueblo. Fue un gobierno de su partido el que consumó esta soberbia, inolvidable e imperdonable felonía. Por eso (y por saberse incapaz de enfrentar los errores de sus copartidarios), prefiere quizás guardar mutismo frente el incómodo tema.
El programa de José Miguel Alemán apenas se refiere a una parte del problema (la electricidad, sin mencionar a la telefónica) y lo hace con términos genéricos menos que tibios y sin adoptar tampoco ningún tipo de compromiso serio. Dice este candidato que, "Se adoptarán medidas a fin de asegurar el suministro de emergía eléctrica a precios razonables a la población panameña. Para ello, se fortalecerá la autonomía y asegurará el cumplimiento estricto de los controles del Ente Regulador de los Servicios Públicos..." Otra vez, yéndose por las ramas o peor aún, adoptando la fementida política del avestruz, de la connivencia vergonzosa con quienes abusan del pueblo panameño. El mireyismo tampoco se quiere comprometer a nada en este terreno y prefiere obviarlo o mencionarlo lo menos posible. Como dice la Biblia: "Por sus hechos los conoceréis...".
Por otro lado, la versión electrónica del programa de gobierno de Martín Torrijos se limita a decir escuetamente: "Buscaremos de inmediato fórmulas -(???)- que se traduzcan en una reducción de las tarifas de electricidad y telecomunicaciones respetando la seguridad jurídica...". Es decir, el PRD no hace ningún compromiso concreto en el tema. Yéndonos a la letra menuda del texto, el susodicho párrafo significa que, de ascender Martín Torrijos y el PRD al poder, no piensan tocar esos cuestionables contratos de privatización (la seguridad jurídica de los monopolios parece estar por encima del bien público) y que reproducirán, en la práctica, el mismo patrón de conducta pusilánime (decir poco y hacer nada) en que ha incurrido el negligente gobierno actual. Ello queda claro en la página 22 de su "Programa de gobierno 2004-2009, Patria Nueva", que dice literalmente en el mejor de los casos, su gobierno sólo piensa: "...preparar los estudios y documentación para confirmar o reformar, si fuese necesario, la legislación, metodología, reglas de mercado, barreras y limitaciones impuestas a viejos y nuevos inversionistas interesados en construir plantas generadoras". Esa es su gran solución a los abusos de las compañías eléctricas. Y lo que dice respecto a las telefónica (pág. 23 del programa) es aún peor. Frente a los abusos reiterados de este monopolio, lo único que promete hacer es : "...impulsar la acción del ente regulador, con el fin de modificar el sistema de reclamaciones". Bussiness as usual, parece ser lo que promete el PRD. Es bueno saberlo.
En medio de este panorama, sólo hay una cosa positiva que resaltar. Una noticia que apareció en este diario, el 16 de enero. El candidato del Partido Solidaridad, el ex presidente Guillermo Endara, "...aseguró que está dispuesto a renegociar los contratos con las empresas privatizadas, apenas sea elegido presidente de la República...". Según esta nota, manifestó sin ambages que "...Si bien es cierto que existe una seguridad jurídica de por medio para estas empresas, también hay una seguridad jurídica para los usuarios. La Constitución Nacional lleva un principio que viene del derecho romano, que señala que cuando el interés colectivo sea contrario al interés individual, prevalece el interés colectivo...". La noticia no tuvo el despliegue debido, aunque su significado es esperanzador; representa la única manifestación contundente respecto a asumir el clamor ciudadano y a arriesgarse (con un compromiso público ante el electorado) a buscar la renegociación de los infames contratos de privatización de las empresas de servicios básicos. Endara es el único candidato que ha aceptado enfrentarse a esta hidra de mil cabezas, buscando liberar al ciudadano común del calvario que ha sido la vida cotidiana del panameño común, abandonado a su suerte por el gobierno y esquilmado y abusado por las empresas de telefonía y de luz y fuerza. Lo que nos queda a los electores es comenzar a revisar minuciosamente lo que dicen los candidatos. Y comenzar a juzgarlos y a "pasarles factura", desde ya, en base a sus intenciones públicas o veladas.
El 2 de mayo traerá muchas sorpresas para algunos de estos señores, ensoberbecidos por el espejismo de las encuestas o por el apoyo desfachatado del gobierno. Los consumidores, los ciudadanos, los derecho-habientes, los electores, no somos monigotes sin cerebro y sin memoria. Temas cruciales como el de las privatizaciones (y la forma en que estos candidatos y sus partidos se han venido conduciendo) no van a pasar desapercibidos y tendrán un peso significativo a la hora de decidir quién se hospedará en el Palacio de las Garzas, a partir de septiembre próximo. Después no pregunten porqué "en la puerta del horno se les quemó el pan".
(luis.wong@eudoramail.com)

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