Cantaleta en carnaval
CON FRECUENCIA lectores amigos me echan en cara que me la paso repitiendo los mismos temas, los cuales tratan de la corrupción y la impunidad rampantes y la falta de moral y ética en el desempeño de demagogos que no son más que politiqueros profesionales. Pero yo insisto, no queda más remedio que cantaletear lo mismo a menos que querramos ser cómplices por omisión de todo el presente desbarajuste.
El presidente Torrijos prometió solemnemente que en su gobierno habría "Cero Corrupción". (Aclaro que la corrupción puede ser legal, porque demasiadas veces no existe una ley que especifique el delito; es decir, todo buen leguleyo puede salirse con la suya sin importar si se actúa inmoralmente). El nombramiento de un primo hermano de Omar fue legal... pero falto de ética y contradictorio con la citada promesa del primer mandatario.
Protegido por similares leguleyadas, el hoy presidente del Tribunal Electoral (TE) ha declarado sin ambages, que tiene nepotes portátiles que ha nombrado en el Municipio de Panamá, la Asamblea Nacional y, hoy, en el TE. Y su actitud es desafiante como diciendo, ¡para que sufras! Ni hablemos de las vacaciones acumuladas que son una cornucopia de la abundancia tanto en el TE como en el poder judicial.
El plato del día lo constituye el leguleyazo del procurador Ceville (si mal no recuerdo, antiguo magistrado de la Sala V) interpretando que Solís Palma no es servidor público, en marcado contraste con la opinión de muchos profesionales del derecho, inclusive su colega la Procuradora de la Nación. Sería interesante que los expertos den una interpretación acerca de los cómplices de este leguleyazo.
Hace tiempo he percibido y escrito que las acciones de la presente administración apuntan a que se está forjando una dictadura civil. Las presentes sesiones extraordinarias de los diputados, mayoritariamente adictos al gobierno, constituyen un indicio claro que se actúa dictatorialmente. Hasta los nombramientos de toda clase de comisiones van aparentemente dirigidos a imponer la voluntad de los mandamases, a como dé lugar.
Debo repetir que se han nombrado a notorios (ex) norieguistas en puestos de relevancia en la administración pública. No vale la pena especificar sus nombres y cargos porque la ciudadanía los conoce y, sobre todo, recuerda. En vista de todo lo expuesto, a nadie debe sorprender el "favor" que se le ha hecho al joven Solís Palma extendiéndole con generosidad superlativa unos cuántos balboas que el pueblo panameño aporta generosamente, pero no para estos supuestos actos legales.
A tono con mi percepción arriba aludida, todos estos actos faltos de ética, legales o no, deben recordarnos que pronto estará en libertad el man "himself". ¿Será que toda esta tramoya es preludio de beneficios para el "general" que entre otras cosas blandió un machete y aprobó digitalmente la temporal presidencia de su "joven" tocayo?
Pero, qué diablos, si Bush mintió para invadir Irak y ahora hay senadores y congresistas gringos que temen que esté mintiendo para invadir Irán, ¿por qué nuestro gobierno no puede hacer algo similar y mentir para quizás indultar a cara-de-piña? Digamos, para el futuro mes de noviembre. Tal acción la podríamos denominar desde ya el patriotazo. En fin, se me ocurre que todo lo expuesto debe repetirse y, ahora en las fiestas del dios Momo, se debe cantaletear hasta más no poder en los culecos y también en todas las calles arriba y abajo de nuestro folklórico terruño. ¿O no?
El presidente Torrijos prometió solemnemente que en su gobierno habría "Cero Corrupción". (Aclaro que la corrupción puede ser legal, porque demasiadas veces no existe una ley que especifique el delito; es decir, todo buen leguleyo puede salirse con la suya sin importar si se actúa inmoralmente). El nombramiento de un primo hermano de Omar fue legal... pero falto de ética y contradictorio con la citada promesa del primer mandatario.
Protegido por similares leguleyadas, el hoy presidente del Tribunal Electoral (TE) ha declarado sin ambages, que tiene nepotes portátiles que ha nombrado en el Municipio de Panamá, la Asamblea Nacional y, hoy, en el TE. Y su actitud es desafiante como diciendo, ¡para que sufras! Ni hablemos de las vacaciones acumuladas que son una cornucopia de la abundancia tanto en el TE como en el poder judicial.
El plato del día lo constituye el leguleyazo del procurador Ceville (si mal no recuerdo, antiguo magistrado de la Sala V) interpretando que Solís Palma no es servidor público, en marcado contraste con la opinión de muchos profesionales del derecho, inclusive su colega la Procuradora de la Nación. Sería interesante que los expertos den una interpretación acerca de los cómplices de este leguleyazo.
Hace tiempo he percibido y escrito que las acciones de la presente administración apuntan a que se está forjando una dictadura civil. Las presentes sesiones extraordinarias de los diputados, mayoritariamente adictos al gobierno, constituyen un indicio claro que se actúa dictatorialmente. Hasta los nombramientos de toda clase de comisiones van aparentemente dirigidos a imponer la voluntad de los mandamases, a como dé lugar.
Debo repetir que se han nombrado a notorios (ex) norieguistas en puestos de relevancia en la administración pública. No vale la pena especificar sus nombres y cargos porque la ciudadanía los conoce y, sobre todo, recuerda. En vista de todo lo expuesto, a nadie debe sorprender el "favor" que se le ha hecho al joven Solís Palma extendiéndole con generosidad superlativa unos cuántos balboas que el pueblo panameño aporta generosamente, pero no para estos supuestos actos legales.
A tono con mi percepción arriba aludida, todos estos actos faltos de ética, legales o no, deben recordarnos que pronto estará en libertad el man "himself". ¿Será que toda esta tramoya es preludio de beneficios para el "general" que entre otras cosas blandió un machete y aprobó digitalmente la temporal presidencia de su "joven" tocayo?
Pero, qué diablos, si Bush mintió para invadir Irak y ahora hay senadores y congresistas gringos que temen que esté mintiendo para invadir Irán, ¿por qué nuestro gobierno no puede hacer algo similar y mentir para quizás indultar a cara-de-piña? Digamos, para el futuro mes de noviembre. Tal acción la podríamos denominar desde ya el patriotazo. En fin, se me ocurre que todo lo expuesto debe repetirse y, ahora en las fiestas del dios Momo, se debe cantaletear hasta más no poder en los culecos y también en todas las calles arriba y abajo de nuestro folklórico terruño. ¿O no?