Caos en el tránsito
Hace unos años nadie podía imaginarse que Panamá llegaría a tener un tránsito vehicular insoportable. Los conductores ya no tienen el mínimo respeto por los demás. El vocabulario soez que se observa desdice de una ciudad culta, amable y generosa que siempre se ha observado en todo el territorio nacional.
Hay muchos factores que influyen en ese comportamiento; uno, aunque usted no lo crea, es el económico. Los conductores de buses y taxis, a los que se les pone una cuota que tienen que pagar al finalizar el día, andan en regatas, peleándose los pasajeros y asesinando a los peatones.
El manejar en Panamá se ha vuelto tan complejo, debido, especialmente, a la gran cantidad de equipo pesado que a plena luz del día cargan y descargan en los supermercados, almacenes y donde les venga en ganas.
La gran cantidad de carros volquetes de gran tonelaje que andan dentro de la ciudad, manejando con prepotencia y altanería, poniendo en peligro los autos pequeños. No se debe permitir que carros tanqueros de gasolina transiten por plena avenida central y por toda la ciudad, en horas de mayor congestionamiento. Ya es hora que se reglamenta el tráfico de carros pesados dentro de la ciudad de Panamá y otras ciudades de importancia. Se debe establecer que no se cargue ni descargue en horas del día. Que los carros pesados trabajen sólo de noche. Así habrá dos fuerzas laborales, creando más mano de obra, que tanto se necesita.
El equipo pesado que se dedica a cargar y descargar, puede comenzar a las 7 p.m. hasta las 3 a.m. Cuando los empleados de gobierno y de la empresa privada y trabajadores en general, salgan en la mañana a sus trabajos, van a encontrar las vías más despejadas y el tránsito será más fluido.
Sin ninguna duda, los que van a protestar por estos cambios son los empresarios poderosos, que todas las ganancias las quieren para ellos. La Cámara de Comercio aglutina la gran fuerza empresarial y quieren que el obrero les trabaje al mínimo del salario.
Hay muchos factores que influyen en ese comportamiento; uno, aunque usted no lo crea, es el económico. Los conductores de buses y taxis, a los que se les pone una cuota que tienen que pagar al finalizar el día, andan en regatas, peleándose los pasajeros y asesinando a los peatones.
El manejar en Panamá se ha vuelto tan complejo, debido, especialmente, a la gran cantidad de equipo pesado que a plena luz del día cargan y descargan en los supermercados, almacenes y donde les venga en ganas.
La gran cantidad de carros volquetes de gran tonelaje que andan dentro de la ciudad, manejando con prepotencia y altanería, poniendo en peligro los autos pequeños. No se debe permitir que carros tanqueros de gasolina transiten por plena avenida central y por toda la ciudad, en horas de mayor congestionamiento. Ya es hora que se reglamenta el tráfico de carros pesados dentro de la ciudad de Panamá y otras ciudades de importancia. Se debe establecer que no se cargue ni descargue en horas del día. Que los carros pesados trabajen sólo de noche. Así habrá dos fuerzas laborales, creando más mano de obra, que tanto se necesita.
El equipo pesado que se dedica a cargar y descargar, puede comenzar a las 7 p.m. hasta las 3 a.m. Cuando los empleados de gobierno y de la empresa privada y trabajadores en general, salgan en la mañana a sus trabajos, van a encontrar las vías más despejadas y el tránsito será más fluido.
Sin ninguna duda, los que van a protestar por estos cambios son los empresarios poderosos, que todas las ganancias las quieren para ellos. La Cámara de Comercio aglutina la gran fuerza empresarial y quieren que el obrero les trabaje al mínimo del salario.