Caperucita y la CSS
Tanto es el jaleo que los organismos internacionales, y el Estado, encarnado en los sucesivos Gobiernos, se traen con la Caja de Seguro Social, que los panameños estamos reaccionando como Caperucita. A la anunciada venida del lobo, respondemos con la ingenuidad de Caperucita: no es porque sus colmillos, garras y demás, se parecen a los de abuelita.
Pese a las continuas violaciones de las promesas electorales, todavía los panameños (as) votamos y tenemos la expectativa de que en cada período electoral, los políticos sí encarnen la voluntad popular; representen, administren y legislen para el pueblo. Por consiguiente, esperamos que al llegar al poder, recuerden sus promesas de campañas, las honren y las hagan efectivas, cumpliendo con la palabra empeñada, en aras de los mejores intereses de los conciudadanos. ¡Vana ilusión¡ No sólo olvidan y se desdicen de los ofrecimientos, sino que los violan cínica e indecorosamente.
Muchas cosas están sucediendo en nuestro país, confirmando que la historia se repite en espiral, sino ¿cómo es que "pese a que escasean los medicamentos en la Caja de Seguro Social, se mantiene un laberíntico y burocrático proceso que enreda la compra de medicinas, pero que siguieron por obligación legal las autoridades actuales y todas las anteriores? (N. Genetau, Compras de medicamento, engorroso laberinto, El Panamá América P. C-1, 2 de agosto 00) y eso que, según declaración del Director Jované, se han mejorado algunos pasos y procedimientos"; le creemos, por su preocupación desde la cátedra universitaria; su honradez y laboriosidad. No obstante, esta institución es de las más complejas y difíciles, pues representa disímiles y hasta contrapuestos intereses, nacionales e internacionales. A lo interno de ella se combinan deseos, necesidades e intereses tan heterogéneos, que requieren una voluntad política gubernamental clara, definida y potente, que respalde coherentemente la gestión del Director y de los diferentes sectores que coincidan en mantener a la Caja como baluarte fundamental de los trabajadores y sus familias, lejos de las pretensiones de privatizarla que a trastienda se manejan.
Sí, decimos a trastienda, porque de qué otra manera debe interpretarse, que "el Director manifestara recientemente, que no fue consultado para los acuerdos pactados con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y tal como lo manifiesta el presidente de la Federación de Jubilados y Pensionados de la Caja de Seguro Social, José María Aizpurúa "la carta de intención dirigida al Fondo Monetario Internacional, es ofensiva, arbitraria e inconsulta" ( Geneteau, El Panamá América, 1 de agosto, 2000) Desde luego, coincidimos con Aizpurúa, no sólo dejaron de consultar a los directivos; tampoco a los protagonistas principales: los miles de cotizantes activos o jubilados, que aportan económica y mayoritariamente, paso obligado para cualquier gobierno que se precie de democrático, justo y equitativo. Como de costumbre los asegurados (as) fuimos los grandes ausentes de la mesa de negociación y nos preguntamos, ¿cuántas inequidades, se estarán fraguando a espalda de la voluntad popular? ¿Cuántos pactos para aprobarlas? ¿Cuántos personajes morosos patronalmente servirán, como interlocutores "idóneos" (¿ ?) o jueces descalificadores de la gestión que trata de salvarla? Véase: "En la CSS hay cosas escondidas, Lombana" (Y. Sagel, El Panamá América, Portada, 31 de julio de 00). Dicho en otros términos, "la Caja de Seguro Social, se ha convertido en el bastión de los sindicatos o personas con ideologías socialistas...." , Manuel José Paredes, Presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Panamá. (E. Martínez, El Panamá América, 2 de agosto de 00)
¡Increíble!, en este milenio las artimañas para hurtar los beneficios sociales a los más necesitados (el mayor número de asegurados, devenga bajos salarios) sostenidas en posturas ideológicas hartamente superadas, dentro del sistema al que pertenecen y que en virtud de su tendencia globalizadora, reclama mayor actualización en todos los órdenes, de lo contrario, serán arrasados y reciclados en su propia mecánica.
La posturas de Paredes no resulta sorprendente, habida cuenta de cómo aplaudió vehemente, los míseros centavos que el Ejecutivo aprobó como aumento del salario mínimo. ¿Creerán de verdad que un ser pueda satisfacer medianamente las necesidades básicas, con ese salario incipiente?. Un empresario que así piense, no está a tono con el mundo moderno, que sabe que la ganancia se incrementa con las adecuadas condiciones de los trabajadores. Una sociedad en la que los grupos poderosos aumenten su ganancia con la expoliación del trabajador y el Trabajo Infantil está condenada al fracaso, sino económico, moral, como lo ha planteado repetidamente Juan Pablo II (Carta Encíclica "Solicitud Social").
Con independencia de quienes se disfracen de abuelita para engullirse la Caja, los asegurados, debemos defenderla contra viento y marea, pues es uno de los patrimonios sociales más importantes de los panameños. Hay que defender todas las conquistas sociales. Si la privatizan sólo ganarían los empresarios nacionales o extranjeros, tal como sucedió con la telefónica y la eléctrica o con el Fondo Complementario y el SIACAP. ¿Qué de los fondos de jubilación, las prestaciones.?... ¡Desenmascaremos al lobo!
Pese a las continuas violaciones de las promesas electorales, todavía los panameños (as) votamos y tenemos la expectativa de que en cada período electoral, los políticos sí encarnen la voluntad popular; representen, administren y legislen para el pueblo. Por consiguiente, esperamos que al llegar al poder, recuerden sus promesas de campañas, las honren y las hagan efectivas, cumpliendo con la palabra empeñada, en aras de los mejores intereses de los conciudadanos. ¡Vana ilusión¡ No sólo olvidan y se desdicen de los ofrecimientos, sino que los violan cínica e indecorosamente.
Muchas cosas están sucediendo en nuestro país, confirmando que la historia se repite en espiral, sino ¿cómo es que "pese a que escasean los medicamentos en la Caja de Seguro Social, se mantiene un laberíntico y burocrático proceso que enreda la compra de medicinas, pero que siguieron por obligación legal las autoridades actuales y todas las anteriores? (N. Genetau, Compras de medicamento, engorroso laberinto, El Panamá América P. C-1, 2 de agosto 00) y eso que, según declaración del Director Jované, se han mejorado algunos pasos y procedimientos"; le creemos, por su preocupación desde la cátedra universitaria; su honradez y laboriosidad. No obstante, esta institución es de las más complejas y difíciles, pues representa disímiles y hasta contrapuestos intereses, nacionales e internacionales. A lo interno de ella se combinan deseos, necesidades e intereses tan heterogéneos, que requieren una voluntad política gubernamental clara, definida y potente, que respalde coherentemente la gestión del Director y de los diferentes sectores que coincidan en mantener a la Caja como baluarte fundamental de los trabajadores y sus familias, lejos de las pretensiones de privatizarla que a trastienda se manejan.
Sí, decimos a trastienda, porque de qué otra manera debe interpretarse, que "el Director manifestara recientemente, que no fue consultado para los acuerdos pactados con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y tal como lo manifiesta el presidente de la Federación de Jubilados y Pensionados de la Caja de Seguro Social, José María Aizpurúa "la carta de intención dirigida al Fondo Monetario Internacional, es ofensiva, arbitraria e inconsulta" ( Geneteau, El Panamá América, 1 de agosto, 2000) Desde luego, coincidimos con Aizpurúa, no sólo dejaron de consultar a los directivos; tampoco a los protagonistas principales: los miles de cotizantes activos o jubilados, que aportan económica y mayoritariamente, paso obligado para cualquier gobierno que se precie de democrático, justo y equitativo. Como de costumbre los asegurados (as) fuimos los grandes ausentes de la mesa de negociación y nos preguntamos, ¿cuántas inequidades, se estarán fraguando a espalda de la voluntad popular? ¿Cuántos pactos para aprobarlas? ¿Cuántos personajes morosos patronalmente servirán, como interlocutores "idóneos" (¿ ?) o jueces descalificadores de la gestión que trata de salvarla? Véase: "En la CSS hay cosas escondidas, Lombana" (Y. Sagel, El Panamá América, Portada, 31 de julio de 00). Dicho en otros términos, "la Caja de Seguro Social, se ha convertido en el bastión de los sindicatos o personas con ideologías socialistas...." , Manuel José Paredes, Presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Panamá. (E. Martínez, El Panamá América, 2 de agosto de 00)
¡Increíble!, en este milenio las artimañas para hurtar los beneficios sociales a los más necesitados (el mayor número de asegurados, devenga bajos salarios) sostenidas en posturas ideológicas hartamente superadas, dentro del sistema al que pertenecen y que en virtud de su tendencia globalizadora, reclama mayor actualización en todos los órdenes, de lo contrario, serán arrasados y reciclados en su propia mecánica.
La posturas de Paredes no resulta sorprendente, habida cuenta de cómo aplaudió vehemente, los míseros centavos que el Ejecutivo aprobó como aumento del salario mínimo. ¿Creerán de verdad que un ser pueda satisfacer medianamente las necesidades básicas, con ese salario incipiente?. Un empresario que así piense, no está a tono con el mundo moderno, que sabe que la ganancia se incrementa con las adecuadas condiciones de los trabajadores. Una sociedad en la que los grupos poderosos aumenten su ganancia con la expoliación del trabajador y el Trabajo Infantil está condenada al fracaso, sino económico, moral, como lo ha planteado repetidamente Juan Pablo II (Carta Encíclica "Solicitud Social").
Con independencia de quienes se disfracen de abuelita para engullirse la Caja, los asegurados, debemos defenderla contra viento y marea, pues es uno de los patrimonios sociales más importantes de los panameños. Hay que defender todas las conquistas sociales. Si la privatizan sólo ganarían los empresarios nacionales o extranjeros, tal como sucedió con la telefónica y la eléctrica o con el Fondo Complementario y el SIACAP. ¿Qué de los fondos de jubilación, las prestaciones.?... ¡Desenmascaremos al lobo!