Capitalismo salvaje superlativo
El diario La Prensa, en su edición del domingo 30 de julio del presente año, trae consigo tres (3) despachos noticiosos provenientes de Nueva York y Charlotte, Estados Unidos, en donde el título de cada una de las noticias dice lo siguiente: "Brillante, el panorama de ganancias, la revista Forbes enumera las 800 firmas con más ventas y anuncia sustanciales ganancias para éstas". Entre ellas el Bank of America. "Aumentan ganancias de Bank of America". Y la tercera: "Bank of America despedirá a 10 mil".
Nosotros, trabajadores bancarios, comunes y corrientes, pero inmerso en el movimiento sindical nos preguntamos: ¿Cómo puede ser posible que teniendo una empresa ganancias de alto rango como este banco, pueda despedir a trabajadores, después del rendimiento de éstos?.
Fueron los trabajadores de este banco los que lograron que el Bank of America tuviera ese éxito de lograr ganancias de 2 mil 60 millones de dólares en el segundo trimestre de este año. El despacho noticioso de EFE dice que al 30 de junio (2000) tenía el Bank of America 150 mil 854 empleados, es decir, 11 mil menos que un año antes, o sea que había despedido a once mil trabajadores un año anterior y ahora despedirá a 10 mil más.
Es a esto lo que nosotros llamamos capitalismo salvaje, fuera de toda lógica, de todo contexto humanista y que atenta contra los derechos humanos de todo trabajador, ya sea que fuera o no despedido. ¿Cómo estarán los trabajadores que no han sido despedidos, si después de lograr ganancias superlativas, botan o despiden a 22,000 trabajadores? La moral de éstos estará por el suelo y podrían preguntarse: ¿Crecimiento para qué, si la plata no se ve, pero sí los despidos?.
Si nos trasladamos a suelo patrio, o sea a nuestro querido Panamá, sin fuerzas visitantes o invitadas, y después de las negociaciones truncadas sobre el salario mínimo, podemos atestiguar y certificar que nuestros empresarios y patronal, ya sea en el ámbito privado o público se comportan de igual forma que el Bank of America.
Aquí no insisten en concatenar el aumento del salario mínimo a la productividad del trabajador, pero cada año los índices demuestran que las empresas tienen ganancias, pero aún se insiste en que no se puede aumentar el salario mínimo y mucho menos aumentar el salario en general, pero la canasta básica familiar sigue subiendo a grados también inalcanzables.
Aquí en Panamá, se despide a trabajadores del sector público sin causal justificada y masivamente y la Contraloría culpa de la recesión en Panamá a la dirigencia sindical por luchar por los derechos de los trabajadores del sector público.
Dice el informe de la Contraloría que parte de la contracción económica se debe a la disminución del crédito personal que otorga el Centro Bancario y en esto sí se tiene razón, ya que el Centro Bancario otorga préstamos a clientes que tengan estabilidad en sus empleos y el servidor público, con los despidos masivos e injustificados, las privatizaciones y la paralización de la Ley 9 de Carrera Administrativa, no tiene esa estabilidad, por lo cual tiene los préstamos y créditos vedados, amén que el salario de por lo menos los servidores públicos con más de dos (2) años de servicio es superlativamente ridículo por lo cual tampoco es sujeto de crédito.
Y por último, para confirmar el capitalismo salvaje que nos imponen, tanto en el ámbito nacional como mundial, por lo menos en los Estados Unidos la distribución de los ingresos es relativamente aceptable, pero la República de Panamá, compite negativamente en este rubro donde siempre está entre la medalla de oro y bronce, por tener la peor distribución de las riquezas.
Y quien impone esa pésima distribución de las riquezas y por lo tanto ese capitalismo salvaje, sino los grandes y potentados empresarios, tanto públicos como privados y en el ámbito mundial los países ricos aglutinados en el Grupo de los Siete (G-7), con sus agencias internacionales de crédito como el FMI, Banco Mundial, Club de París, etc.
Nosotros, trabajadores bancarios, comunes y corrientes, pero inmerso en el movimiento sindical nos preguntamos: ¿Cómo puede ser posible que teniendo una empresa ganancias de alto rango como este banco, pueda despedir a trabajadores, después del rendimiento de éstos?.
Fueron los trabajadores de este banco los que lograron que el Bank of America tuviera ese éxito de lograr ganancias de 2 mil 60 millones de dólares en el segundo trimestre de este año. El despacho noticioso de EFE dice que al 30 de junio (2000) tenía el Bank of America 150 mil 854 empleados, es decir, 11 mil menos que un año antes, o sea que había despedido a once mil trabajadores un año anterior y ahora despedirá a 10 mil más.
Es a esto lo que nosotros llamamos capitalismo salvaje, fuera de toda lógica, de todo contexto humanista y que atenta contra los derechos humanos de todo trabajador, ya sea que fuera o no despedido. ¿Cómo estarán los trabajadores que no han sido despedidos, si después de lograr ganancias superlativas, botan o despiden a 22,000 trabajadores? La moral de éstos estará por el suelo y podrían preguntarse: ¿Crecimiento para qué, si la plata no se ve, pero sí los despidos?.
Si nos trasladamos a suelo patrio, o sea a nuestro querido Panamá, sin fuerzas visitantes o invitadas, y después de las negociaciones truncadas sobre el salario mínimo, podemos atestiguar y certificar que nuestros empresarios y patronal, ya sea en el ámbito privado o público se comportan de igual forma que el Bank of America.
Aquí no insisten en concatenar el aumento del salario mínimo a la productividad del trabajador, pero cada año los índices demuestran que las empresas tienen ganancias, pero aún se insiste en que no se puede aumentar el salario mínimo y mucho menos aumentar el salario en general, pero la canasta básica familiar sigue subiendo a grados también inalcanzables.
Aquí en Panamá, se despide a trabajadores del sector público sin causal justificada y masivamente y la Contraloría culpa de la recesión en Panamá a la dirigencia sindical por luchar por los derechos de los trabajadores del sector público.
Dice el informe de la Contraloría que parte de la contracción económica se debe a la disminución del crédito personal que otorga el Centro Bancario y en esto sí se tiene razón, ya que el Centro Bancario otorga préstamos a clientes que tengan estabilidad en sus empleos y el servidor público, con los despidos masivos e injustificados, las privatizaciones y la paralización de la Ley 9 de Carrera Administrativa, no tiene esa estabilidad, por lo cual tiene los préstamos y créditos vedados, amén que el salario de por lo menos los servidores públicos con más de dos (2) años de servicio es superlativamente ridículo por lo cual tampoco es sujeto de crédito.
Y por último, para confirmar el capitalismo salvaje que nos imponen, tanto en el ámbito nacional como mundial, por lo menos en los Estados Unidos la distribución de los ingresos es relativamente aceptable, pero la República de Panamá, compite negativamente en este rubro donde siempre está entre la medalla de oro y bronce, por tener la peor distribución de las riquezas.
Y quien impone esa pésima distribución de las riquezas y por lo tanto ese capitalismo salvaje, sino los grandes y potentados empresarios, tanto públicos como privados y en el ámbito mundial los países ricos aglutinados en el Grupo de los Siete (G-7), con sus agencias internacionales de crédito como el FMI, Banco Mundial, Club de París, etc.