Características básicas del trastorno por deficit de atención (ADHD)
La Dra. Clare B. Jones (1998) nos dice que este es el término que se usa para describir a niños que son desatentos, impulsivos y frecuentemente, extremadamente activos. Esta hiperactividad aparente es más marcada en estos niños que en otros de la misma edad.
El manual de clasificación de Desórdenes Mentales, DSM-IV (1994) estipula que personas con ADHD experimentan dificultades significativas en prestar atención suficiente a los detalles o incurren en errores por descuido en las tareas escolares, o en el trabajo, tienen a menudo dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas, a menudo no parecen escuchar cuando se les habla, no siguen instrucciones y no finalizan tareas escolares, como también tienen dificultades en organizar tareas, extravían objetos mecánicos, con frecuencia se distraen fácilmente por estímulos relevantes y son descuidados en las actividades diarias.
El Dr. Thomas E. Brown (1996) nos dice que por muchos años ADHD fue considerado común en la niñez y que por estudios realizados, ocurría en un 6% a un 8% de niños en primaria. Estudios más recientes revelan que como un 50% a un 80% de aquellos que tienen ADHD en la niñez, continúan sufriendo de estas incapacidades en la adolescencia y en la vida adulta. Esta evidencia también ha persistido en los adultos, según estudios genéticos/familiares. Otras investigaciones, dice Brown, nos indican que individuos con ADHD corren un mayor riesgo para exhibir un mal funcionamiento escolar, mal funcionamiento cognoscitivo y mal funcionamiento social, además de correr riesgos de abuso de sustancias, dificultades con la ley y una variedad de otros desórdenes psicológicos. El Dr. Russell A. Barkley (2000) señala que los padres de estos niños deben esperar que sus hijos se retrasen o rindan, en sus ejecutorias escolares, hasta en un 30% menos, en comparación a los otros niños del salón.
Barkley y otros (1998) nos reportan que aproximadamente el 80% de los niños y adultos que sufren de ADHD mejoran significativamente durante el tratamiento con medicación apropiada.
El Dr. Grad L. Flick (2000) nos dice que ADHD representa una variedad de desórdenes por Déficit de Atención, que oscila entre la condición más leve sin hiperactividad, primordialmente del tipo desatento, hasta la condición más severa con hiperactividad. Flick nos habla de las personas con este trastorno son en los tres sub-tipos definidos en el DSM-IV, los cuales son: 1) Desatención 2) Hiperactividad 3) Impulsividad.
Además, debemos también considerar, según Flick, una serie de características asociadas, que pueden estar presentes en personas con ADHD. Estas características básicas pueden ser: desorganización, pobres relaciones con compañeros o hermanos, conducta agresiva, pobre concepto de sí mismo/autoestima, conducta dirigida a lograr sensación, fantasías, pobre coordinación, problemas de memoria, pensamiento obsesivo - persistente, inconsistencia
Con relación a niños preescolares, ciertas madres han reportado que notaban que sus hijos eran más activos en el vientre. Durante su infancia el patrón temprano de ADHD se caracterizaba por un comportamiento impredecible, llanto chillón o agudo, irritabilidad y sobre actividad. También se notaban problemas de sueño, ya que estos infantes sólo mostraban períodos breves de sueño tranquilo. Más tarde, en los años preescolares, estos niños empezaban a mostrar un comportamiento motor incansable, cambios rápidos del humor, pataletas, pobre sueño, baja tolerancia a la frustración y un lapso de atención corto. Muchos de ellos también presentaban problemas de lenguaje y del habla y se describían como torpes.
A la edad escolar, el patrón de conducta parece como que se empeora, a medida que estos niños entran en el salón de clases y se espera de ellos que se sienten callados, se enfoquen en sus tareas asignadas y se lleven con los otros niños del salón. Aquí es donde los problemas empiezan a ocurrir en el hogar y en la escuela. Las tareas asignadas en clase empiezan a convertirse en un campo de guerra en casa. Estos niños empiezan a sentir lo que es la intolerancia y el rechazo y sus problemas sociales tienden a aumentar.
Cuando ya son adolescentes, la hiperactividad disminuye, pero los problemas de impulsividad y atención, se mantienen. Empiezan a tener fracasos en sus ejecutorias académicas y en busca de aceptación, empiezan a asociarse con compañeros que presentan los mismos problemas. La depresión también es más común, ya que estos adolescentes con ADHD, tienen pobre auto-confianza. Todo esto hace que el éxito futuro sea improbable, pues disminuye su motivación.
Es importante que niños, adolescentes y adultos con ADHD sean tratados integralmente con medicación, tratamiento psicológico afectivo y terapia conductual, programas de mejoramiento educativo y la adecuada orientación y apoyo a los padres y su entorno social.
El manual de clasificación de Desórdenes Mentales, DSM-IV (1994) estipula que personas con ADHD experimentan dificultades significativas en prestar atención suficiente a los detalles o incurren en errores por descuido en las tareas escolares, o en el trabajo, tienen a menudo dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas, a menudo no parecen escuchar cuando se les habla, no siguen instrucciones y no finalizan tareas escolares, como también tienen dificultades en organizar tareas, extravían objetos mecánicos, con frecuencia se distraen fácilmente por estímulos relevantes y son descuidados en las actividades diarias.
El Dr. Thomas E. Brown (1996) nos dice que por muchos años ADHD fue considerado común en la niñez y que por estudios realizados, ocurría en un 6% a un 8% de niños en primaria. Estudios más recientes revelan que como un 50% a un 80% de aquellos que tienen ADHD en la niñez, continúan sufriendo de estas incapacidades en la adolescencia y en la vida adulta. Esta evidencia también ha persistido en los adultos, según estudios genéticos/familiares. Otras investigaciones, dice Brown, nos indican que individuos con ADHD corren un mayor riesgo para exhibir un mal funcionamiento escolar, mal funcionamiento cognoscitivo y mal funcionamiento social, además de correr riesgos de abuso de sustancias, dificultades con la ley y una variedad de otros desórdenes psicológicos. El Dr. Russell A. Barkley (2000) señala que los padres de estos niños deben esperar que sus hijos se retrasen o rindan, en sus ejecutorias escolares, hasta en un 30% menos, en comparación a los otros niños del salón.
Barkley y otros (1998) nos reportan que aproximadamente el 80% de los niños y adultos que sufren de ADHD mejoran significativamente durante el tratamiento con medicación apropiada.
El Dr. Grad L. Flick (2000) nos dice que ADHD representa una variedad de desórdenes por Déficit de Atención, que oscila entre la condición más leve sin hiperactividad, primordialmente del tipo desatento, hasta la condición más severa con hiperactividad. Flick nos habla de las personas con este trastorno son en los tres sub-tipos definidos en el DSM-IV, los cuales son: 1) Desatención 2) Hiperactividad 3) Impulsividad.
Además, debemos también considerar, según Flick, una serie de características asociadas, que pueden estar presentes en personas con ADHD. Estas características básicas pueden ser: desorganización, pobres relaciones con compañeros o hermanos, conducta agresiva, pobre concepto de sí mismo/autoestima, conducta dirigida a lograr sensación, fantasías, pobre coordinación, problemas de memoria, pensamiento obsesivo - persistente, inconsistencia
Con relación a niños preescolares, ciertas madres han reportado que notaban que sus hijos eran más activos en el vientre. Durante su infancia el patrón temprano de ADHD se caracterizaba por un comportamiento impredecible, llanto chillón o agudo, irritabilidad y sobre actividad. También se notaban problemas de sueño, ya que estos infantes sólo mostraban períodos breves de sueño tranquilo. Más tarde, en los años preescolares, estos niños empezaban a mostrar un comportamiento motor incansable, cambios rápidos del humor, pataletas, pobre sueño, baja tolerancia a la frustración y un lapso de atención corto. Muchos de ellos también presentaban problemas de lenguaje y del habla y se describían como torpes.
A la edad escolar, el patrón de conducta parece como que se empeora, a medida que estos niños entran en el salón de clases y se espera de ellos que se sienten callados, se enfoquen en sus tareas asignadas y se lleven con los otros niños del salón. Aquí es donde los problemas empiezan a ocurrir en el hogar y en la escuela. Las tareas asignadas en clase empiezan a convertirse en un campo de guerra en casa. Estos niños empiezan a sentir lo que es la intolerancia y el rechazo y sus problemas sociales tienden a aumentar.
Cuando ya son adolescentes, la hiperactividad disminuye, pero los problemas de impulsividad y atención, se mantienen. Empiezan a tener fracasos en sus ejecutorias académicas y en busca de aceptación, empiezan a asociarse con compañeros que presentan los mismos problemas. La depresión también es más común, ya que estos adolescentes con ADHD, tienen pobre auto-confianza. Todo esto hace que el éxito futuro sea improbable, pues disminuye su motivación.
Es importante que niños, adolescentes y adultos con ADHD sean tratados integralmente con medicación, tratamiento psicológico afectivo y terapia conductual, programas de mejoramiento educativo y la adecuada orientación y apoyo a los padres y su entorno social.