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¿Cárceles ecológicas o sociedades correctas?


Si bien el programa de darle capacitación y trabajo a los privados de libertad para mejorar el medio ambiente, me parece innovador y muy positivo, creo que existen personas en todo su derecho de poder realizar esta actividad. Eso será positivo para el ambiente pero no lo es para la sociedad. Para disminuir el hacinamiento en las cárceles, tenemos que mejorar las condiciones generales de ingresos y oportunidades de educación y empleo para todo la población, incluso la privada de libertad. Igualmente tenemos que agilizar los procesos legales para que aquellos que entren al sistema carcelario comiencen a cumplir su pena lo antes posible.
Podemos capacitar a estos prisioneros a que estudien carreras técnicas, entre ellas del ambiente. No es la forma, aunque parezca buena la idea, de solucionar las condiciones del convicto. Las cárceles no serán ecológicas, los privados de libertad serán, en alguna medida activistas ambientales, como lo somos miles de panameños que estamos libres, pero somos prisioneros de las pésimas políticas de la actual y pasada dirección de la ANAM.
Con esta medida se ayudaría a reducir el peligro de mortalidad en los individuos que a diario caminan por áreas campestres.
La doctora señala que debido a la falta de estudios de campo, muchas veces los personas desconocen el manejo del paciente con envenenamiento.
Una de las dificultades es que no hay un serpentario, que ayudaría en gran medida a prevenir los riesgos y contrarrestar el veneno que inyectan las víboras.
Hacer un serpentario en Panamá conlleva la inversión de una importante cantidad de dinero.
La doctora Gisela Montenegro realizó una prepropuesta a la SENACYT para iniciar la recolección de fondos para la creación de un serpentario que ayude a realizar múltiples investigaciones.

101 años de Panamá América

 
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