Cárceles otra vez
Son varias las ocasiones, desde hace tres años, en que nos hemos referido al congestionamiento en nuestras cárceles y la necesidad de construir otras nuevas y modernizar las que tenemos. Con satisfacción hemos advertido que se han hecho ya estudios y destinado partidas importantes para esos propósitos. No obstante, consideramos que no basta con lo anunciado hasta ahora.
No podemos conformarnos con la esperanza de resolver el problema del hacinamiento actual con las construcciones en perspectivas y es bueno que vayamos considerando construir otras más cárceles, pues bien vamos a necesitarlas si es que no queremos volver a sufrir la pesadilla actual.
La comisión de delitos en el país cada día aumenta, y, peor aún, incrementará vertiginosamente con los trabajos de expansión del Canal de Panamá, conforme hemos sostenido antes. No hay que ser adivino para ver que la ola de rufianes foráneos que nos visitarán en persecución del dólar americano que, naturalmente, correrá a granel en nuestro suelo con motivo de dicha obra, será grande. La actual escala de detenidos en los centros carcelarios aumentará. En consecuencia, el problema del hacinamiento con sus secuelas no estará resuelto con las construcciones proyectadas por ahora, dada la cantidad impresionante de delincuentes que habrá que encerrar.
Estas palabras no constituyen la voz de un ciudadano alarmista y pesimista, sino la de un panameño que desea advertir a tiempo un mal que irremisiblemente se avecina y, por tanto, conviene prepararse a tiempo para afrontarlo.