Cárceles privatizadas en Argentina
Nos dice el colega "Tiempos del Mundo" que el gobierno argentino se apresta a "construir nuevas cárceles para terminar con el hacinamiento de presos y no descarta que éstas se privaticen, como ha ocurrido en otros países", según María Constanza Martínez , especializada en Criminología y Derecho Penal. "El hacinamiento favorece a la violencia", apuntó.
La situación no ha sido distinta en Panamá, donde las cárceles reciben más del doble de reclusos que su capacidad, agudizando sus condiciones infrahumanas, estimulando la violencia y empeorando la criminalidad. Además, no se está cumpliendo con el deber de resocializar a los detenidos.
Por otra parte, en Panamá, como en Argentina, las necesidades sociales son tantas, que no hay recursos para construir más y mejores cárceles. Fuera de eso, ha dicho el director de la Policía Nacional, Rolando Mirones, que la custodia de dichos centros, distrae demasiadas de sus unidades, que de otro modo debieran estar patrullando las calles, evitando la comisión de delitos y, por ende, que haya más presos.
¿Cuál ha sido la respuesta en otros países? Bien lo dijo la Dra. Martínez y también nosotros, en diversos editoriales, privatizar las cárceles. ¿Cómo se hace? Pues se licitan bajo ciertas condiciones: construirlas, velar por su seguridad, permitirles explotar el trabajo carcelario remunerado. Cada preso tendrá una cuenta de ahorros, pagará impuestos y sufragará sus gastos. Las empresas tendrán la obligación de dictar cursos de aprendizaje, brindarles buen trato, permitirles recreación sana, fomentar la lectura; y todo supervisado, quizás por otra compañía. Es cierto que el Estado pagará por el servicio, pero el costo será inferior y la calidad superior.
La situación no ha sido distinta en Panamá, donde las cárceles reciben más del doble de reclusos que su capacidad, agudizando sus condiciones infrahumanas, estimulando la violencia y empeorando la criminalidad. Además, no se está cumpliendo con el deber de resocializar a los detenidos.
Por otra parte, en Panamá, como en Argentina, las necesidades sociales son tantas, que no hay recursos para construir más y mejores cárceles. Fuera de eso, ha dicho el director de la Policía Nacional, Rolando Mirones, que la custodia de dichos centros, distrae demasiadas de sus unidades, que de otro modo debieran estar patrullando las calles, evitando la comisión de delitos y, por ende, que haya más presos.
¿Cuál ha sido la respuesta en otros países? Bien lo dijo la Dra. Martínez y también nosotros, en diversos editoriales, privatizar las cárceles. ¿Cómo se hace? Pues se licitan bajo ciertas condiciones: construirlas, velar por su seguridad, permitirles explotar el trabajo carcelario remunerado. Cada preso tendrá una cuenta de ahorros, pagará impuestos y sufragará sus gastos. Las empresas tendrán la obligación de dictar cursos de aprendizaje, brindarles buen trato, permitirles recreación sana, fomentar la lectura; y todo supervisado, quizás por otra compañía. Es cierto que el Estado pagará por el servicio, pero el costo será inferior y la calidad superior.