Cardenal Richelieu 1585-1642
Bautizado Armand-Jean du Plessis, este francés que llegó a ser cardenal, jugó un papel preponderante en la política y gobierno de Francia en su época. Hombre de pocas palabras, pero astuto y habilidoso, podía también ser displicente. En una ocasión tuvo a un visitante que la hablaba mal de otro. El cardenal lo escuchó con interés y hasta lo animaba a seguir difamando. Cuando ya había oído bastante, le dijo: -"A ese lo recompensaré como merece".
-"¡Cardenal! ¿Recompensar?"
-"Sí, porque si no tuviera él algunas buenas cualidades usted no lo habría difamado con tanta insistencia".
En esa forma se deshacía del visitante y se enteraba lo más que podía sobre el otro.
Otro día, en una recepción, se mantuvo por largo rato en silencio y alejado de los demás, observándolos. Se le acercó un caballero, conocido de él, quien le preguntó: -"¿Se aburre vuestra eminencia?".
La respuesta fue inmediata y tajante: -"No"-.
El personaje se alejó. Al cabo de un rato, regresó e insistió: -"¿De veras no se aburre vuestra eminencia?"
-"No, querido duque. Yo jamás me aburro a menos que otros insistan en aburrirme a mí con su conversación".
Y el duque se esfumó silenciosamente.