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“Caritas in Veritas”


Sólo apenas unos pocos días para la reunión cumbre del G-8 en la ciudad de l’Aquila en Italia para discutir las nuevas medidas del “Nuevo Orden Financiero”, entre otros temas; el Papa Ratzinger revela su tercera encíclica bajo el título de “Caritas in Veritas”, (Caridad en la Verdad). En un documento de 127 páginas, el Papa se concentra en los grandes temas de la globalización de la economía y sus efectos en la vida de las personas. Presenta un análisis económico y social del siglo XXI y un reclamo ético para que el futuro sea menos injusto.

En su última encíclica, el Papa retoma el carácter social de las encíclicas de sus antecesores “Populorum Progresio” de Pablo VI y “Centesimus Annus” de Juan Pablo II”.

Como un anticipo a su encíclica en la última ceremonia de bendición de los miércoles antes de mi partida de Roma, el Papa criticó la “idolatría del dinero” y la existencia de “paraísos fiscales”.

En mi opinión, el mensaje principal de la nueva encíclica es que “la economía necesita de la ética para su correcto funcionamiento”. Define la ética como “no una ética cualquiera sino una “ética amiga de la persona” y agrega que los principios éticos de transparencia, honestidad y responsabilidad no pueden ser descuidados. Es interesante que al puntualizar estos principios éticos, el Papa Ratzinger coincide con las recomendaciones en ese orden del G-8 Financiero incorporadas en los llamados Principios de Lecce que será la agenda de trabajo financiero de la cumbre del G-8.

En su Encíclica, el Papa lanza un reto al mundo y declara que “hay que garantizar un acceso al trabajo a todos”, pero que sea un trabajo decente; continúa diciendo que “se requiere reforzar y relanzar el rol del sindicato, combatir la inestabilidad laboral y la deslocalización de los puestos de trabajo, al menos que resulte en beneficios reales para ambos paises”.

La Encíclica advierte del “peligro de la pobreza”. El Papa muestra su preocupación por la brecha entre el rico y el pobre, declara que “la pobreza causa un impacto negativo al plano económico y pone en riesgo la democracia”. Explica que las finanzas sin ética al descarrilar la economía fue la causa de la crisis que atravesamos.

El Papa exige el respeto al inmigrante, en su Encíclica. Da un categórico no a la eugenética. Critica a la ONU a la que considera “costosa y burocrática”. Pide reformas y mayor transparencia en esta institución. Reafirma su crítica a la ONU y las ONGs, “organismos humanitarios”, de promover el aborto en los países pobres y de estimular a los pobres mantener una vida dependiendo de la ayuda de las instituciones burocráticas. En este último argumento, el Papa Ratzinger coincide con los comentarios de la Dra. Dambisa Moyo en su libro “Blood Aid” (Ayuda Sangrienta) que comenté en un artículo anterior en este medio. La Dra. Moyo demuestra cómo la ayuda y la caridad ha causado más perjuicio que bienestar en Africa al estimular dependencia en ayuda monetaria externa.

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