Carlos I. Zuñiga
Ha muerto Carlos Iván Zúñiga a los 82 años. Nació en 1926, cuando la República no había cumplido aún su primer cuarto de siglo. Vivió algunos de los momentos más agitados de nuestra historia y lo hizo con coraje en la lucha, pero siempre con gallardía hacia sus adversarios. Pasó sus últimos años sacando lecciones del pasado que nos evitaran repetir nuestros errores y oteando nuevas oportunidades para el país.
Nació cuando Porras, el primer caudillo gobernante de la República, después de tres presidencias, había comenzado su ocaso político. Tenía cuatro años cuando Acción Comunal dio el golpe de Estado en 1931 y catorce años cuando Arnulfo Arias Madrid fue derrocado aprovechando su abandono del país sin el permiso constitucional de la Asamblea; él era demasiado niño y adolescente para reaccionar a esos hechos políticos importantes. Sin embargo, el ambiente que lo rodeaba estaba impregnado por esos eventos que influyeron sobre esta para ayudar a que el movimiento sindical se fortaleciera y que la sociedad panameña se diera cuenta de las graves injusticias sociales que gravitaban en su seno.
A propósito de la principal huelga conocida en Panamá hasta ese entonces generó un llamado del gobierno panameño a la intervención de las fuerzas armadas de los Estados Unidos en virtud del artículo 136 de la Constitución de 1904. Fue un hecho decisivo en la maduración de la conciencia obrera y, al mismo tiempo, nacionalista del pueblo panameño, que exigía un vocero de ambos valores.
Carlos Iván prosiguió estudios de derecho en Perú y Chile, donde ya existían un movimiento sindical importante y, por lo menos, un partido socialista reconocido en plena actividad y un derecho laboral en desarrollo. Una vida intensa y fructífera lo encontró como abogado destacado, en alguna medida vocero político de los obreros organizados, y llegó a presidente del Partido Socialista. Fue electo diputado por Puerto Armuelles y no sólo defendió las reivindicaciones de trabajo de los obreros, sino que reclamó otras exigencias sociales de la población.
Incluso, ejerció como Viceministro de Educación. Su liderazgo político estuvo marcado por su nacionalismo firme y claro con respecto al Convenio del Canal Istmico de 1903, por su trabajo legislativo a favor del mundo obrero y por su defensa de la democracia auténtica.
Compartí con él la lucha por modernizar la Universidad de Panamá. Fue rector por elección después de la caída de la dictadura. También compartí con él y con otros la lucha en contra de la dictadura y por la democracia. Teníamos los mismos objetivos, pero no siempre los mismos métodos. Nosotros abogábamos y practicábamos la unidad de toda la oposición al régimen.
En 1984, él lanzó su propia candidatura de manera que hubo tres candidaturas presidenciales, una del oficialismo y dos de la oposición democrática. En 1989, él se unió a la oposición y ayudo así a la victoria política masiva y contundente, la cual desencadenó la terminación de la dictadura.
Carlos Iván Zúñiga deja un vacío enorme y doloroso en el alma de su esposa Sydia Candanedo de Zúñiga, sus hijos y demás familiares. A ellos les expreso mi más hondo pesar. También deja un vacío de orientación en el pueblo panameño que tanto la necesita, ahora más que en las últimas dos décadas. Espero que Dios nos proporcione esa orientación a través de líderes que, como Carlos Iván, dirijan al país con la intención de llenar este vacío con equidad social y convicción democrática, y un ejercicio responsable de la soberanía.