Carnavales y tradición
Los carnavales panameños son esencia y tradición de patria; es folclore y alegría que se mete por las venas y nos lleva a gritar la grandeza de una tierra con gracia y donaire en su bailar y cantar. Jamás las festividades del carnaval deben caer en la mediocridad, en la vulgaridad y en la pornografía que hemos venido observando en años anteriores y que envían un mensaje negativo y de desprestigio a aquellos que nos visitan en busca de distracción sana e interesados en conocer nuestras tradiciones.
Algunos canales de televisión aprovechan la celebración de estas fiestas para proyectar programas que riñen con la moral, cargados de violencia, de invitación al vicio del alcohol, al aprovechamiento de la mujer para promover negocios de grandes consorcios que les importa muy poco con la quiebra de nuestros valores éticos y morales. Precisamente el domingo 15 de febrero, observamos en la ciudad de Santiago, cuna de la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena, un programa televisado (precarnaval), en donde artistas invitados de nacionalidad extranjera, presentaron números bailables llenos de vulgaridad y faltos de respeto a miles de espectadores y a una comunidad nacional que ya ha empezado a ser consciente de este irrespeto inaudito. Bien hace el señor Alcalde de la ciudad capital de advertir fuertes penas a quienes durante estos carnavales, no sepan comportarse como seres amantes de la convivencia y del respeto a sus semejantes. Así deben hacerlo todas las autoridades del país, porque es necesario poner freno a algunos medios de comunicación para que no continúen con sus proyecciones inmorales que hacen daño a la adecuada estructuración de la familia panameña.
La reacción del pueblo no se ha hecho esperar con sus críticas conducentes para que las festividades del dios Momo sean manifestación sincera de la alegría del panameño, de su folclor, de su rica tradición para que presenten al visitante, la imagen de un país en vías de superación integral.
No es el mensaje vulgar, lleno de sexo, el que debe prevalecer durante las festividades del carnaval y después de él; es la imagen que satisfaga y que haga bien a la moral del pueblo. Los carnavales del pasado, con todo su esplendor, ritmo, alegría, bellas comparsas y con esencia de lo panameño, han ido desapareciendo para dar paso a la chabacanería, al jolgorio vulgar y a una mojadera si sentido, sólo justificada por la enorme cantidad de alcohol consumido por panameños que se sienten arrastrados por el entusiasmo de estas fiestas.
Nosotros esperamos que el Carnaval 2004 sea un ejemplo de sano esparcimiento, de respeto a los principios éticos y morales, así como la entrega total al fortalecimiento de nuestras tradiciones. Así, estaremos contribuyendo a lograr la imagen de un país digno del respeto y la admiración de quienes arriben a nuestras playas para compartir estas festividades.
El mal uso de información privilegiada debe estar sujeto a las leyes que prohíben el espionaje empresarial y el robo de información y secretos comerciales. Ya es tiempo que el Congreso defina claramente que el mal uso de información privilegiada se refiere a actuaciones indebidas de ejecutivos, técnicos y abogados de una empresa, dejando en paz a los inversionistas. A estos más bien se les debe fomentar el interés en buscar información sobre sus acciones, en lugar de penalizarlos por ello.
Los verdaderos perdedores en esta comedia de errores parecen ser los accionistas de Martha Stewart Living Omnimedia, cuyas acciones han caído de 19 a 12 dólares. Por otra parte, las acciones de ImClone se dispararon 32% el 13 de febrero, cuando el FDA aprobó Erbitux como medicina contra el cáncer del colon.
* Presidente de TechCentralStation.com y académico del American Enterprise Institute.
(c) www.aipenet.com
Algunos canales de televisión aprovechan la celebración de estas fiestas para proyectar programas que riñen con la moral, cargados de violencia, de invitación al vicio del alcohol, al aprovechamiento de la mujer para promover negocios de grandes consorcios que les importa muy poco con la quiebra de nuestros valores éticos y morales. Precisamente el domingo 15 de febrero, observamos en la ciudad de Santiago, cuna de la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena, un programa televisado (precarnaval), en donde artistas invitados de nacionalidad extranjera, presentaron números bailables llenos de vulgaridad y faltos de respeto a miles de espectadores y a una comunidad nacional que ya ha empezado a ser consciente de este irrespeto inaudito. Bien hace el señor Alcalde de la ciudad capital de advertir fuertes penas a quienes durante estos carnavales, no sepan comportarse como seres amantes de la convivencia y del respeto a sus semejantes. Así deben hacerlo todas las autoridades del país, porque es necesario poner freno a algunos medios de comunicación para que no continúen con sus proyecciones inmorales que hacen daño a la adecuada estructuración de la familia panameña.
La reacción del pueblo no se ha hecho esperar con sus críticas conducentes para que las festividades del dios Momo sean manifestación sincera de la alegría del panameño, de su folclor, de su rica tradición para que presenten al visitante, la imagen de un país en vías de superación integral.
No es el mensaje vulgar, lleno de sexo, el que debe prevalecer durante las festividades del carnaval y después de él; es la imagen que satisfaga y que haga bien a la moral del pueblo. Los carnavales del pasado, con todo su esplendor, ritmo, alegría, bellas comparsas y con esencia de lo panameño, han ido desapareciendo para dar paso a la chabacanería, al jolgorio vulgar y a una mojadera si sentido, sólo justificada por la enorme cantidad de alcohol consumido por panameños que se sienten arrastrados por el entusiasmo de estas fiestas.
Nosotros esperamos que el Carnaval 2004 sea un ejemplo de sano esparcimiento, de respeto a los principios éticos y morales, así como la entrega total al fortalecimiento de nuestras tradiciones. Así, estaremos contribuyendo a lograr la imagen de un país digno del respeto y la admiración de quienes arriben a nuestras playas para compartir estas festividades.
El mal uso de información privilegiada debe estar sujeto a las leyes que prohíben el espionaje empresarial y el robo de información y secretos comerciales. Ya es tiempo que el Congreso defina claramente que el mal uso de información privilegiada se refiere a actuaciones indebidas de ejecutivos, técnicos y abogados de una empresa, dejando en paz a los inversionistas. A estos más bien se les debe fomentar el interés en buscar información sobre sus acciones, en lugar de penalizarlos por ello.
Los verdaderos perdedores en esta comedia de errores parecen ser los accionistas de Martha Stewart Living Omnimedia, cuyas acciones han caído de 19 a 12 dólares. Por otra parte, las acciones de ImClone se dispararon 32% el 13 de febrero, cuando el FDA aprobó Erbitux como medicina contra el cáncer del colon.
* Presidente de TechCentralStation.com y académico del American Enterprise Institute.
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