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Carretera o autopista


Como amante de la naturaleza, a menudo paseo por las áreas revertidas, para disfrutar de la pasividad y verdor de nuestros bosques y alejarme un poco del tráfico vehicular, cemento y ruido de la ciudad, para buscar paz y relajamiento al rodearme de vida silvestres en los límites del Parque Nacional Soberanía o Cruces. Qué lindo suena todo y qué tan alejado de la realidad está.
Ultimamente he logrado ver cantidad de animales en estos parques, es cierto; pero la mayoría tendidos a un costado de la carretera, muertos por atropello. Culebras, mapaches, coatíes, perezosos y aves. Por gusto hay letreros a lo largo de la vía que conduce a Gamboa: "Cruce de animales", "Límite de velocidad 40 kms." La gente utiliza esta carretera como una autopista, o como vía rápida, y no le presta ninguna atención a los letreros de advertencia. Si uno sigue los límites de velocidad, cae entonces víctima de conductores irrespetuosos y ruidosos que no cesan de pitar para que uno incremente la velocidad o se haga a un lado para ellos poder seguir su camino a velocidades extremas, poniendo en peligro no la vida de los animales y la de los otros conductores que por ahí transitan.
¿A quién le corresponde vigilar esa situación? Tenemos a la ANAM, que debe velar por el bienestar de nuestra fauna y flora; a la Autoridad del Tránsito, que es responsable de poner multas y educar al conductor en el buen manejo; a la ARI, que se supone es responsable por las áreas revertidas; a la ACP, ya que dicha zona son parte de los límites del Canal. Pero, he visto a muchos vehículos de la ACP y la ARI yendo a grandes velocidades sin prestar atención a los letreros a lo largo de la ruta.
Pero no todo es negativo; quiero felicitar a aquellos que sí siguen las leyes y a los que han ayudado a animales en peligro a cruzar a salvo al otro lado de la calle. Hace un mes si acaso, había una boa bastante grande atrapada entre la calle y un muro de cemento (un poco después de Pedro Miguel). Un grupo de trabajadores trataba de ponerla a salvo. Después llegó al lugar un joven muy decidido, se bajó, tomó a la culebra y luego de taparle los ojos con su camisa, la sacó del peligro. Ojalá existieran más personas así. Hago un llamado de atención a las entidades responsables de velar por estas áreas boscosas, pues estos destinos son lugares visitados por turistas interesados en conocer la fauna y flora panameña.
(rina_stella@yahoo.com)
Aunque las ideas que engendraron el PPA comenzaron a surgir bajo Javier Pérez de Cuellar en 1991 y su sucesor Boutros Boutros-Ghali hizo el acuerdo con Sadam, ayudado por Kofi Annan, quien llevaba adelante las negociaciones en Bagdad, fue este último y actual secretario general quien le dio los toques finales al monstruoso acuerdo con el dictador, el cual siguió vigente por siete meses después de la caída de Sadam.
Bajo el manto benigno de un programa humanitario de la ONU, Sadam Hussein desplegó su red de gansterismo internacional.
La ONU publicaba miles de páginas sobre las calorías ingeridas por los iraquíes bajo su protección, mientras escondía las contrataciones fraudulentas con los secuaces del dictador y sus planificadores determinaban cuánto y qué los iraquíes podían comer, en una versión real y contemporánea del Gran Hermano.
Saddam distribuía tarjetas de racionamiento y, como sucede en Cuba, estas se las negaban a los opositores del régimen, quienes en castigo tampoco recibían medicinas.
Saddam escogió al banco francés BNP Paribas para canalizar el flujo de dinero sucio y el pago de comisiones a funcionarios "multilaterales" que aprobaban todo lo que deseaba hacer.
La Organización de Naciones Unidas (ONU), por su parte, contrató a 3,000 iraquíes y 800 extranjeros, todos previamente aprobados por Sadam, para administrar el PPA en Irak.
El negocio era el siguiente:
Irak vendía su petróleo por debajo del precio internacional y la diferencia llenaba los bolsillos de funcionarios y amigos, multiplicándose las cuentas bancarias secretas.
Cuando se entiende que el PPA era un plan económico centralizado y corrompido similar al que operaba en la Unión Soviética en beneficio de los jerarcas del Partido Comunista, comprendemos lo que sucedía en Irak y por qué Francia, Rusia, Alemania y tantos funcionarios de la ONU se opusieron a la invasión norteamericana: se les acabaría el negocio.
*Director de la agencia AIPE y académico asociado del Cato Institute.
(c) www.aipenet.com

101 años de Panamá América

 
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