Carreteras ecológicas o ilógicas
Qué ironía! Hace unos días me dirigía hacia el Parque Natural Metropolitano a una reunión de diferentes asociaciones y sociedad civil, para la realización de una agenda ambiental para los candidatos a presidente. Al pasar por la intersección que cruza parte de la entrada al Corredor Norte (viniendo de Tumba Muerto) y que fue construida cortando el parque en dos, veo, un animalito saltando en la carretera, obviamente había sido atropellado. Paré mi vehículo y me bajé a recogerlo para llevarlo al parque Metropolitano. Era un monito titi (Saguinus Geoffroyi), el cuál estaba agonizando en mis brazos. Con mucha desesperación y dolor lo monté en mi carro para ver si lograba llevarlo a tiempo al Parque y que allá le dieran los primeros auxilios. Sin embargo, el tití, murió en mi carro. No puedo explicarles el dolor tan agudo y el sentimiento de impotencia que me causó semejante experiencia, y más cuando me comprobaron en el Parque que la tití era una hembra. Quien sabe cuantos huerfanitos dejó, que seguirán esperando el regreso de su madre, posiblemente estos huerfanitos también perezcan ante su ausencia. Lo más triste en mi opinión, es que ya los guardabosques del parque y los mismos administradores no se sorprenden ante estas situaciones, ya que las mismas son demasiado frecuentes, especialmente con osos perezosos que son víctimas de automóviles que pasan por la carretera a altas velocidades.
Las construcciones de carreteras son necesarias para el desarrollo de un país, son parte del progreso, las necesitamos. Sin embargo, éstas, cuando son construidas dentro de parques nacionales o áreas protegidas (por la rica diversidad de fauna), deben tener ciertas características que minimicen el impacto que se pueda producir. Durante la construcción del Corredor Norte, recuerdo a muchos científicos y miembros de la sociedad civil sugiriendo que se hicieran puentes o túneles especiales para el cruce de especies de animales de un lado del parque al otro. Sin embargo, por las razones que fueran, esto no sucedió y cada vez vemos menos animales muertos en la carretera, pero no porque ellos hayan aprendido a cruzar la calle, sino, que cada vez hay menos animales.
Cuando se construye una carretera dentro de una bosque, se fragmenta el mismo en dos. Es como si en la mitad de sus casas le construyeran una carretera, y de un lado queda el baño y la cocina y del otro las habitaciones. Cada vez que usted quiera ir a tomar agua, tendrá que cruzar la carretera, y tendrá que tener cuidado de no ser atropellado. Pues lo mismo pasa con la fauna de los bosques. Los animalitos tienen que cruzar de un lado al otro, ya que ese es su ecosistema, de un lado queda el río, del otro el nido, de un lado están los machos, del otro las hembras. Es un sistema de vida que nosotros hemos partido a la mitad y que no hemos tomado las medidas de mitigación adecuadas. Esa es parte de nuestra responsabilidad como seres humanos y animales racionales, velar por nosotros, pero también por las demás especies, que son parte indispensable del equilibrio ecológico que nos da la vida.
Actualmente están haciendo el estudio de impacto ambiental para ver si es factible la construcción de una carretera (mal llamado camino ecológico) entre Boquete y Cerro Punta. Sin embargo mi sentido común y esta experiencia con el tití, claramente me hacen ver que esta carretera traería un daño ecológico irreversible. La carretera partiría al Parque Nacional Volcán Barú (reserva de la biosfera del mundo) en dos, tal y como partieron al Parque Metropolitano. Veríamos seguramente animalitos muertos a lo largo de ella, que serían algunos sobrevivientes después de que la constructora use dinamita para romper las piedras volcánicas que se encuentran en esta área y después de que parte de esta fauna (algunas de ellas endémicas) emigren hacia otros lugares (posiblemente Costa Rica). ¿Es eso lo que queremos? ¿A eso le llamamos progreso?
Panamá se promociona en el extranjero como país abundante de recursos naturales, somos más que un canal, nos jactamos de tener más aves que Estados Unidos y Canadá juntos, estamos orgullosos por tener una de las mejores aguas del mundo...pero, podremos seguir repitiendo estas mismas cosas de aquí a unos pocos años? No nos damos cuenta que si el desarrollo no va mano a mano con la sostenibilidad y la conservación de nuestros recursos (fauna, flora, agua, aire etc.) estaremos acabando poco a poco con nuestra calidad de vida y egoístamente exterminando a los demás seres que comparten nuestro planeta.
Tomemos conciencia, exijamos progreso, pero sin causarle un daño a nuestros recursos naturales. Si ustedes, señores lectores, no se afectan como yo, por la perdida de un inocente animalito, por lo menos sean concientes de que si causamos un desequilibrio en nuestro medio ambiente, al final los que terminaremos pagando más fuerte seremos nosotros mismos.
Les pido a todos ustedes que transitan por las carreteras cercanas al Parque Metropolitano, Amistad, Gamboa e inclusive el Causeway, y tantas otras que tienen bosques alrededor, que no vayan a altas velocidades, tengan cuidado, porque nuestros vecinos: los perezosos, mapaches, coatíes, monos titís y tantos otros más, pueden estar cruzando la calle para llegar a sus hogares. Ellos merecen vivir tanto como nosotros.
Las construcciones de carreteras son necesarias para el desarrollo de un país, son parte del progreso, las necesitamos. Sin embargo, éstas, cuando son construidas dentro de parques nacionales o áreas protegidas (por la rica diversidad de fauna), deben tener ciertas características que minimicen el impacto que se pueda producir. Durante la construcción del Corredor Norte, recuerdo a muchos científicos y miembros de la sociedad civil sugiriendo que se hicieran puentes o túneles especiales para el cruce de especies de animales de un lado del parque al otro. Sin embargo, por las razones que fueran, esto no sucedió y cada vez vemos menos animales muertos en la carretera, pero no porque ellos hayan aprendido a cruzar la calle, sino, que cada vez hay menos animales.
Cuando se construye una carretera dentro de una bosque, se fragmenta el mismo en dos. Es como si en la mitad de sus casas le construyeran una carretera, y de un lado queda el baño y la cocina y del otro las habitaciones. Cada vez que usted quiera ir a tomar agua, tendrá que cruzar la carretera, y tendrá que tener cuidado de no ser atropellado. Pues lo mismo pasa con la fauna de los bosques. Los animalitos tienen que cruzar de un lado al otro, ya que ese es su ecosistema, de un lado queda el río, del otro el nido, de un lado están los machos, del otro las hembras. Es un sistema de vida que nosotros hemos partido a la mitad y que no hemos tomado las medidas de mitigación adecuadas. Esa es parte de nuestra responsabilidad como seres humanos y animales racionales, velar por nosotros, pero también por las demás especies, que son parte indispensable del equilibrio ecológico que nos da la vida.
Actualmente están haciendo el estudio de impacto ambiental para ver si es factible la construcción de una carretera (mal llamado camino ecológico) entre Boquete y Cerro Punta. Sin embargo mi sentido común y esta experiencia con el tití, claramente me hacen ver que esta carretera traería un daño ecológico irreversible. La carretera partiría al Parque Nacional Volcán Barú (reserva de la biosfera del mundo) en dos, tal y como partieron al Parque Metropolitano. Veríamos seguramente animalitos muertos a lo largo de ella, que serían algunos sobrevivientes después de que la constructora use dinamita para romper las piedras volcánicas que se encuentran en esta área y después de que parte de esta fauna (algunas de ellas endémicas) emigren hacia otros lugares (posiblemente Costa Rica). ¿Es eso lo que queremos? ¿A eso le llamamos progreso?
Panamá se promociona en el extranjero como país abundante de recursos naturales, somos más que un canal, nos jactamos de tener más aves que Estados Unidos y Canadá juntos, estamos orgullosos por tener una de las mejores aguas del mundo...pero, podremos seguir repitiendo estas mismas cosas de aquí a unos pocos años? No nos damos cuenta que si el desarrollo no va mano a mano con la sostenibilidad y la conservación de nuestros recursos (fauna, flora, agua, aire etc.) estaremos acabando poco a poco con nuestra calidad de vida y egoístamente exterminando a los demás seres que comparten nuestro planeta.
Tomemos conciencia, exijamos progreso, pero sin causarle un daño a nuestros recursos naturales. Si ustedes, señores lectores, no se afectan como yo, por la perdida de un inocente animalito, por lo menos sean concientes de que si causamos un desequilibrio en nuestro medio ambiente, al final los que terminaremos pagando más fuerte seremos nosotros mismos.
Les pido a todos ustedes que transitan por las carreteras cercanas al Parque Metropolitano, Amistad, Gamboa e inclusive el Causeway, y tantas otras que tienen bosques alrededor, que no vayan a altas velocidades, tengan cuidado, porque nuestros vecinos: los perezosos, mapaches, coatíes, monos titís y tantos otros más, pueden estar cruzando la calle para llegar a sus hogares. Ellos merecen vivir tanto como nosotros.