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Carta abierta a un ambientalista


Los ambientalistas están afortunadamente por todas partes y aunque muchas veces no se reconocen por ese apelativo, se trata de personas como tú o como yo preocupadas por la naturaleza. Es necesario reconocer un hecho que los expertos han señalado insistentemente, se trata de la potencial contaminación en las áreas militares utilizadas por los Estados Unidos tanto en las riberas del Canal como en otras partes del país.
Las áreas más abiertamente afectadas por esta contaminación militar lo constituyen los polígonos de tiro en especial Emperador, Piña y Balboa West, pues han sido utilizados por muchos años como áreas de entrenamiento y maniobras militares por las fuerzas militares de EE.UU. y sus invitados de otros países. Estamos hablando de la acumulación de explosivos, municiones vivas, sustancias tóxicas que amenazan no sólo el ambiente sino directamente la vida humana como lo atestigua el saldo de muertos y heridos, producto de la presencia de esas instalaciones en nuestro territorio.
Una de las exigencias más importantes con la reversión de los bienes canaleros es que los EE.UU, le regresen a Panamá esas áreas limpias y descontaminadas para poder darle un uso civil y productivo.
Si te animas a leer el texto de los acuerdos del CMA (Centro Multilateral Antidrogas) o CLN (Centro de Lucha Antinarcóticos) publicados por el diario mexicano Excélsior, te vas a encontrar con la sorpresa de que Panamá pone a disposición de los militares y civiles del CMA o CLN los campos de tiro, o sea, que esas áreas continuarán teniendo esa función castrense.
Hablemos un poco más de esos Campos de Tiro. El más grande en extensión es Emperador con un total de 8,461 hectáreas o 20,899 acres de extensión del cual se usa el 76% para entrenamientos y maniobras y el resto como área de impacto y se ha utilizado desde antes de la década del treinta para esos fines. Luego le sigue Balboa West con 3,727 hectáreas o 9,142 acres que es utilizado por la Fuerza Aérea y los Seals de la Armada norteamericana. Luego tenemos a Piña con 2,556 hectáreas o 9,206 acres que es utilizado por el Ejército Sur.
Los militares estadounidenses se proponen limpiar sólo 29 acres de Emperador, 40 acres de Balboa West y 13 acres de Piña. Esas áreas suman 15,129 hectáreas de terreno y se han clasificado 2,500 hectáreas con alta densidad de concentración de explosivos y otras 2,800 hectáreas sospechosas de contenerlos. Las áreas cuentan con la presencia creciente de visitantes como es el caso de campesinos de la comunidad de Huila y otros en Nuevo Emperador, y que incluso en actividades superficiales y livianas como paseos suponen riesgos altos para las personas que ingresen a esas áreas.
La limpieza es entendida sólo como eliminación de los herbazales, y no toca las áreas en pendiente y con bosques, además de poner señales de advertencia e instalar algunas barreras de cemento en caminos de acceso. Es decir el compromiso de limpieza de los campos de tiro es sobre nada de la gran extensión que ellos abarcan y las medidas a tomar son muy pocas y limitadas.
En otras palabras, Panamá seguirá dándole un uso de maniobras y campos de tiro a esas 15 mil valiosas hectáreas, poniéndola al servicio de los militares que se quedarán con las excusa del CMA o CLN, y también al servicio del Centro de Pruebas Tropicales CPT que es un componente militar del Departamento de Defensa de los Estados Unidos que disfrazado como entidad académica de investigaciones quiere quedarse en Panamá como parte de la Ciudad del Saber. En realidad el CPT es una institución militar dedicada a evaluar materiales militares de guerra incluyendo soldados y utilizará no sólo a Emperador y Piña sino a la Beterry McKenzie en Fuerte Sherman y un centro de pruebas en Gamboa. Casi la mitad de sus pruebas son con explosivos.
El gobierno nacional está permitiendo que reviertan los campos de tiro sin la debida limpieza, y además le reasigna las mismas funciones que han contaminado esas áreas para ponerlas al servicio del CMA o CLN y el CPT. Esto viola abiertamente los acuerdos establecidos entre la sociedad civil, el gobierno y los partidos políticos en los Encuentros Panamá 2,000 donde se solicita al "Gobierno Nacional que mantenga una actitud enérgica frente a los Estados Unidos de América, para que éste, en cumplimiento del Tratado del Canal de Panamá de 1977, limpie y sanee las áreas contaminadas y de impacto, condición indispensable para que Panamá pueda asignar a tales áreas los usos apropiados" (Coronado III) "Nos comprometemos... a darle plena vigencia al mandato constitucional de desmilitarización de la Nación". (Coronado I) lo que quedó plasmado en el Plan de Usos de Suelos de las áreas revertidas que hoy es ley de la República y que asigna usos civiles productivos a todas esas áreas.
Estimado lector, amigo ambientalista, sinceramente creo que no podemos aceptar la presencia contaminante y depredadora de las instalaciones militares extranjeras consagradas en el CMACLN y CPT bajo ninguna circunstancia. ¿Qué dices?

101 años de Panamá América

 
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