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Carta al Director


Señor Director:

Por varios días seguidos hemos podido apreciar comentarios, críticas y hasta caricaturas publicadas en el diario que tiene a bien usted dirigir, relacionados con Placa de Reconocimiento que nos hubiese entregado el Señor Ministro de Salud, Doctor Franklin Vergara, al finalizar el período durante el cual ejercí como miembro de la Junta Directiva de CONSALUD.

Sobre el particular, hago de su conocimiento, que he rechazado el mismo y devuelto al Señor Ministro la referida placa, por medio de misiva fechada 02 de octubre pasado, de la cual adjunto copia, por considerarlo, no sólo innecesario, sino también por cuanto que mis ejecutorias profesionales como servidor público durante más de cuarenta años, no ameritan éste tipo de distinciones toda vez que en lo personal tengo plena certeza de donde vengo, lo que soy y lo que merezco. En mi caso particular vasta con la satisfacción personal por el deber cumplido.

En cuanto a las caricaturas del medio que usted dirige, entiendo que las mismas según se nos señala, son responsabilidad de su autor, sin embargo cuando en ese medio se atenta contra la reputación de personas que como usted y posiblemente el caricaturista tienen familia, y que han hecho de su nombre una marca, no se pueden aceptar estoicamente tales vejámenes, sin al menos levantar la voz de protesta.

Resulta Director, que éste ciudadano en su momento Director General de la Caja de Seguro Social entre octubre de 2004 y octubre de 2009, no planificó, ejecutó o realizó la compra de la glicerina contaminada con el tóxico dietilenglicol. La misma fue adquirida en la administración anterior. La recepción de esa materia prima tampoco la realizó físicamente éste Director; para eso la CSS contaba con personal idóneo que debió haber realizado su trabajo y control de calidad en debida forma; tampoco este Director General dirigía el proceso de producción; para eso también contaba el laboratorio de producción de medicamentos con personal idóneo, de conformidad con la ley que rige la materia.

A éste Director le tocó vivir los aciagos días en que los pacientes recibieron el producto medicamentoso, expectorante sin azúcar, que contenía el tóxico y le correspondió a la entidad a su cargo conjuntamente con las autoridades de salud en su momento y todos los profesionales necesarios, con prontitud identificar la razón causal del Síndrome que se investigaba y asegurarse que se brindara la mejor atención a los afectados y mitigar los daños.

La entidad ha colaborado todo este tiempo con el Ministerio Público en el proceso de investigación, y en lo que respecta a la atención de los pacientes afectados, las instrucciones de éste Director fueron explícitas y se brindó la misma apropiadamente, de conformidad con los facultativos en la materia; y, en nuestro caso en particular, el ente investigador llegó inclusive a una vista fiscal de la Señora Procuradora General de la Nación, Licenciada Ana Matilde Gómez, quien recomendaba nuestro sobreseimiento provisional.

Por supuesto que para cualquier familiar del sonado e infortunado caso, es hasta natural levantar el dedo acusador en contra de quien ejercía la representación de la institución en aquellos momentos, sin embargo, en el caso del medio que usted representa le corresponde la labor del periodismo investigativo y no las sentencias mediáticas como hace su caricaturista.

Sobre el caso en particular, le incluimos un Informe de Gestión 2004-2009, en el cual en uno de sus anexos se encuentra un resumen ejecutivo de los hechos relacionados a la intoxicación por dietilenglicol, el cual servirá para ilustrar a quienes así lo requieran.

En cuanto a noticia sobre presunta irregularidad en la contratación de servicios externos para el tratamiento de hemodiálisis, difundida en su edición del día 5 de octubre pasado, aunque en su titular pareciera que se refieren a un delincuente más, créame que estamos en condiciones de enfrentar el escrutinio del Ministerio Público ante tal infundio y en el momento en que se nos requiera brindaremos todos los descargos en torno a un proceso administrativo en el cual privó el cumplimiento de las normas legales que rigen las contrataciones públicas en la CSS y que en todo momento los asesores legales de la institución dieron certeza jurídica de cada una de las actuaciones.

Agradeciendo la consideración que le brinde a la presente.

Atentamente,

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América