Carta al Niño Dios
Es tan grande el desagrado que tengo de la mala administración de todos los Organos del Estado y de la complicidad del ciudadano en general, que por un momento no quise escribirte Niño Dios, esta quinta carta. No noto mejoría, al contrario, existe un desmejoramiento tal, que temo que vamos a llegar a lo de Argentina.
Además de las malas prácticas en el ejercicio de las funciones del "político", prevalece el cinismo y agrava más la situación del país.
Permíteme enumerarte algunos puntos que confirman este deterioro:
1-Se irrespeta al profesional; está sometido por funcionarios incompetentes. Los despidos en masa continúan.
2-El ciudadano es una víctima en todo sentido. Se aprobó la Reforma Tributaria, y los impuestos, al final de cuentas lo pagará el que menos tiene. Igualmente, se aprobó la Reforma Electoral y siguen mandando las cúpulas de los partidos políticos. Ambas reformas fueron aprobadas en horas mientras el ciudadano dormía.
3-La Ley de Transparencia se transforma en reglamento de obscuridad.
4-Los partidos políticos aparentan ser antagónicos entre sí, cuando realmente pertenecen a una sola familia política, con nombres diferentes, es decir, todos son la misma cosa y se alternan en cada comicio electoral.
222¿Por qué al ciudadano común y corriente sí se enjuicia y al político e incompetente no?
¿Hasta cuándo los ciudadanos vamos a permanecer adormecidos, sedados, indiferentes "aguantando todo"?
¿Por qué razón se toma el concepto de que en una mala administración, hay que esperar las próximas elecciones?; y los causantes de ella después andan libremente por las calles.
Por todo esto, es que solicito Niño Dios una Constitución política totalmente nueva, donde se contemple que todo aquel funcionario que dirija mal la administración pública debe ser llevado a juicio, tal como le sucede a cualquier ciudadano que ejerce una mala práctica dentro de su profesión.
¿Por qué al ciudadano común y corriente sí se enjuicia y al político e incompetente no?
En vista de este desastre y deterioro político propongo la siguiente recomendación: No reelegir a ningún candidato en las próximas elecciones del 2004. Vota en blanco.
Además de las malas prácticas en el ejercicio de las funciones del "político", prevalece el cinismo y agrava más la situación del país.
Permíteme enumerarte algunos puntos que confirman este deterioro:
1-Se irrespeta al profesional; está sometido por funcionarios incompetentes. Los despidos en masa continúan.
2-El ciudadano es una víctima en todo sentido. Se aprobó la Reforma Tributaria, y los impuestos, al final de cuentas lo pagará el que menos tiene. Igualmente, se aprobó la Reforma Electoral y siguen mandando las cúpulas de los partidos políticos. Ambas reformas fueron aprobadas en horas mientras el ciudadano dormía.
3-La Ley de Transparencia se transforma en reglamento de obscuridad.
4-Los partidos políticos aparentan ser antagónicos entre sí, cuando realmente pertenecen a una sola familia política, con nombres diferentes, es decir, todos son la misma cosa y se alternan en cada comicio electoral.
222¿Por qué al ciudadano común y corriente sí se enjuicia y al político e incompetente no?
¿Hasta cuándo los ciudadanos vamos a permanecer adormecidos, sedados, indiferentes "aguantando todo"?
¿Por qué razón se toma el concepto de que en una mala administración, hay que esperar las próximas elecciones?; y los causantes de ella después andan libremente por las calles.
Por todo esto, es que solicito Niño Dios una Constitución política totalmente nueva, donde se contemple que todo aquel funcionario que dirija mal la administración pública debe ser llevado a juicio, tal como le sucede a cualquier ciudadano que ejerce una mala práctica dentro de su profesión.
¿Por qué al ciudadano común y corriente sí se enjuicia y al político e incompetente no?
En vista de este desastre y deterioro político propongo la siguiente recomendación: No reelegir a ningún candidato en las próximas elecciones del 2004. Vota en blanco.