Carta pública
Excelentísima
Doña Mireya Moscoso
Presidenta de la República
E.S.D.
Excelentísima Señora Presidenta:
Se ha producido un creciente interés en la ciudadanía sobre el destino de la Casa Presidencia de Punta Mala. Al mismo tiempo, usted ha externado un vivo deseo de que esa propiedad ingrese a su patrimonio mediante el procedimiento de una licitación pública, que ya se anunció tendrá verificativo este mes.
Usted ha remarcado su vinculación afectiva con la expresada hacienda por haber la misma pertenecido a su abuelo y al hecho de que usted tiene gratos recuerdos o remembranzas por haber jugado durante su niñez dentro de ella.
Yo comprendo la emoción que genera Punta Mala en usted. Son razones sentimentales muy atendibles. Hay un mundo vivencial que aflora con mayor intensidad ahora cuando usted ha tenido acceso al predio, lo ha utilizado como una extensión de la Presidencia, la ha mejorado con recursos propios y del Estado. El recuerdo de su abuelo y el hecho de que él fue víctima de la política unilateral de Estados Unidos al interpretar abusivamente la Convención del Canal Istmico de 1903, llegando al extremo de usurparle a su abuelo la posesión de la finca sin compensación, la impulsa a apegarse a esos lares. Repito que yo entiendo y justifico su interés en adquirir legalmente las mejoras y terrenos de Punta Mala, porque están ligados afectivamente a usted. Es una historia familiar que la estimula a usted a rescatarla al hilo de la historia de la familia Moscoso.
Ahora bien, dicho lo anterior yo voy a impetrarle que renuncie a su justificado interés en rescatar Punta Mala y ceda el paso al interés nacional de que la misma no salga del patrimonio nacional. Ese será uno de los más relevantes homenajes que usted lo habrá rendido a su difunto abuelo.
Me explico. Punta Mala fue parte de la Zona del Canal. A pesar de la distancia que separa a Punta Mala de lo que correctamente se conoció como Zona del Canal, lo cierto es que esa parte hermosa de Panamá estuvo sometida al régimen jurídico-político y militar de la Zona del Canal.
Panamá fue víctima de la interpretación abusiva de la Convención del Canal Istmico de 1903 que hizo Estados Unidos, el cual interpretó el artículo II del Tratado de 1903 como una hipoteca a su favor sobre todo el territorio nacional. Por eso la Zona del Canal creció y no tenía límite su prolongación. Por ello, una de las conquistas fundamentales del Tratado General de 1936 fue declarar que el Canal ya había sido construido, y Estados Unidos, en el artículo II del Tratado de 1936, renunció a solicitarle, en lo sucesivo, a Panamá tierras adicionales a las especificadas en el Artículo II del Tratado de 1903. Así Panamá se liberó de la hipoteca que pesaba sobre todo su territorio, la cual extendió el brazo largo del colonialismo hasta su querida tierra: Pedasí, y despojó a su abuelo de su querencia: Punta Mala.
Como usted ve, señora Presidenta, Punta Mala fue liberada, gracias al Tratado del Canal de 1977. Su liberación es fruto del compromiso de todos los panameños por tener una sola bandera flameando soberanamente en todo nuestro territorio. Por ello soy de opinión que Punta Mala debe continuar como parte del patrimonio nacional y dedicarlo a fines educativos. Allí se podría establecer un instituto de investigaciones agrícolas o sobre asuntos marinos.
Ya está establecido un laboratorio para investigaciones de túnidos (según entiendo). Hay muchas opciones que otras mentes mejores que la mía podrían discurrir. No excluyo que la propiedad siga siendo y se mejore como una extensión de la Presidencia de la República. Es un uso correcto.
Le sugiero, con mi acostumbrado acatamiento, que cancele la licitación y, en homenaje a su abuelo, Don Enrique Moscoso Romero, anuncie públicamente que ese bien, vinculado a lucha nacionalista del pueblo panameño, seguirá como un bien público. Las generaciones de hoy y mañana se lo agradecerán.
Con todo respeto y estimación,
Dr. Carlos Alfredo López Guevara
Eran las 12:45 de la madrugada del pasado 11 de mayo, cuando un vehículo Four Runner color negro, pasó en varias ocasiones por la avenida Cuba, vía utilizada por las trabajadoras del sexo para esperar a sus posibles clientes.
Una de ellas relató que el auto se estacionó, su conductor bajó la ventana oscura y le pidió que se subiera al auto. Ella lo hizo, pero inmediatamente se bajó, pues ya le habían advertido sobre una persona a la que le gustaba golpear y quitarle el dinero a las prostitutas y el sujeto tenía las mismas características físicas que le habían mencionado.
Otra prostituta entrevistada dijo que el auto continuó su recorrido hasta el Hotel Montreal, lugar que frecuentaba Rafaela Abrego Sánchez. Allí la encontró Meneses y la invitó a subir. "Chela", como se le conocía, aceptó inmediatamente y el vehículo se retiró del área.
Esa fue la última vez que se le vio con vida. La descripción dada por ambas entrevistadas coincide con la información que manejan las autoridades sobre detalles físicos de la persona vinculada a este crimen y que los llevan a determinar que Meneses es el principal sospechoso.
La descripción habla de un sujeto de tez bastante oscura, "color canela", dijo una de ellas, cabello muy bajo y entradas pronunciadas, de aproximadamente 35 años de edad. Otra prueba que apunta directamente a Meneses, es el testimonio de una ciudadana que asegura haber visto la Four Runner por Altos de Miraflores, Betania, donde fue tirada Chela.
Esta testigo asegura que aproximadamente a las dos de la madrugada al llegar a su residencia escuchó el grito de una mujer y poco antes observó el auto negro que venía en sentido contrario hacia ellos y que se desplazaba con rapidez. Ella fue quien alertó a las autoridades, sin embargo, al llegar la policía al lugar, Rafaela había muerto desangrada.
Las investigaciones sobre este caso revelan que Rafaela fue golpeada antes de ser apuñalada y en su cuerpo se hallaron evidencias de esta agresión, por ello el interés de las autoridades policiales de precisar la escena en que se dieron los hechos y si el supuesto imputado planificó el homicidio.
Doña Mireya Moscoso
Presidenta de la República
E.S.D.
Excelentísima Señora Presidenta:
Se ha producido un creciente interés en la ciudadanía sobre el destino de la Casa Presidencia de Punta Mala. Al mismo tiempo, usted ha externado un vivo deseo de que esa propiedad ingrese a su patrimonio mediante el procedimiento de una licitación pública, que ya se anunció tendrá verificativo este mes.
Usted ha remarcado su vinculación afectiva con la expresada hacienda por haber la misma pertenecido a su abuelo y al hecho de que usted tiene gratos recuerdos o remembranzas por haber jugado durante su niñez dentro de ella.
Yo comprendo la emoción que genera Punta Mala en usted. Son razones sentimentales muy atendibles. Hay un mundo vivencial que aflora con mayor intensidad ahora cuando usted ha tenido acceso al predio, lo ha utilizado como una extensión de la Presidencia, la ha mejorado con recursos propios y del Estado. El recuerdo de su abuelo y el hecho de que él fue víctima de la política unilateral de Estados Unidos al interpretar abusivamente la Convención del Canal Istmico de 1903, llegando al extremo de usurparle a su abuelo la posesión de la finca sin compensación, la impulsa a apegarse a esos lares. Repito que yo entiendo y justifico su interés en adquirir legalmente las mejoras y terrenos de Punta Mala, porque están ligados afectivamente a usted. Es una historia familiar que la estimula a usted a rescatarla al hilo de la historia de la familia Moscoso.
Ahora bien, dicho lo anterior yo voy a impetrarle que renuncie a su justificado interés en rescatar Punta Mala y ceda el paso al interés nacional de que la misma no salga del patrimonio nacional. Ese será uno de los más relevantes homenajes que usted lo habrá rendido a su difunto abuelo.
Me explico. Punta Mala fue parte de la Zona del Canal. A pesar de la distancia que separa a Punta Mala de lo que correctamente se conoció como Zona del Canal, lo cierto es que esa parte hermosa de Panamá estuvo sometida al régimen jurídico-político y militar de la Zona del Canal.
Panamá fue víctima de la interpretación abusiva de la Convención del Canal Istmico de 1903 que hizo Estados Unidos, el cual interpretó el artículo II del Tratado de 1903 como una hipoteca a su favor sobre todo el territorio nacional. Por eso la Zona del Canal creció y no tenía límite su prolongación. Por ello, una de las conquistas fundamentales del Tratado General de 1936 fue declarar que el Canal ya había sido construido, y Estados Unidos, en el artículo II del Tratado de 1936, renunció a solicitarle, en lo sucesivo, a Panamá tierras adicionales a las especificadas en el Artículo II del Tratado de 1903. Así Panamá se liberó de la hipoteca que pesaba sobre todo su territorio, la cual extendió el brazo largo del colonialismo hasta su querida tierra: Pedasí, y despojó a su abuelo de su querencia: Punta Mala.
Como usted ve, señora Presidenta, Punta Mala fue liberada, gracias al Tratado del Canal de 1977. Su liberación es fruto del compromiso de todos los panameños por tener una sola bandera flameando soberanamente en todo nuestro territorio. Por ello soy de opinión que Punta Mala debe continuar como parte del patrimonio nacional y dedicarlo a fines educativos. Allí se podría establecer un instituto de investigaciones agrícolas o sobre asuntos marinos.
Ya está establecido un laboratorio para investigaciones de túnidos (según entiendo). Hay muchas opciones que otras mentes mejores que la mía podrían discurrir. No excluyo que la propiedad siga siendo y se mejore como una extensión de la Presidencia de la República. Es un uso correcto.
Le sugiero, con mi acostumbrado acatamiento, que cancele la licitación y, en homenaje a su abuelo, Don Enrique Moscoso Romero, anuncie públicamente que ese bien, vinculado a lucha nacionalista del pueblo panameño, seguirá como un bien público. Las generaciones de hoy y mañana se lo agradecerán.
Con todo respeto y estimación,
Dr. Carlos Alfredo López Guevara
Eran las 12:45 de la madrugada del pasado 11 de mayo, cuando un vehículo Four Runner color negro, pasó en varias ocasiones por la avenida Cuba, vía utilizada por las trabajadoras del sexo para esperar a sus posibles clientes.
Una de ellas relató que el auto se estacionó, su conductor bajó la ventana oscura y le pidió que se subiera al auto. Ella lo hizo, pero inmediatamente se bajó, pues ya le habían advertido sobre una persona a la que le gustaba golpear y quitarle el dinero a las prostitutas y el sujeto tenía las mismas características físicas que le habían mencionado.
Otra prostituta entrevistada dijo que el auto continuó su recorrido hasta el Hotel Montreal, lugar que frecuentaba Rafaela Abrego Sánchez. Allí la encontró Meneses y la invitó a subir. "Chela", como se le conocía, aceptó inmediatamente y el vehículo se retiró del área.
Esa fue la última vez que se le vio con vida. La descripción dada por ambas entrevistadas coincide con la información que manejan las autoridades sobre detalles físicos de la persona vinculada a este crimen y que los llevan a determinar que Meneses es el principal sospechoso.
La descripción habla de un sujeto de tez bastante oscura, "color canela", dijo una de ellas, cabello muy bajo y entradas pronunciadas, de aproximadamente 35 años de edad. Otra prueba que apunta directamente a Meneses, es el testimonio de una ciudadana que asegura haber visto la Four Runner por Altos de Miraflores, Betania, donde fue tirada Chela.
Esta testigo asegura que aproximadamente a las dos de la madrugada al llegar a su residencia escuchó el grito de una mujer y poco antes observó el auto negro que venía en sentido contrario hacia ellos y que se desplazaba con rapidez. Ella fue quien alertó a las autoridades, sin embargo, al llegar la policía al lugar, Rafaela había muerto desangrada.
Las investigaciones sobre este caso revelan que Rafaela fue golpeada antes de ser apuñalada y en su cuerpo se hallaron evidencias de esta agresión, por ello el interés de las autoridades policiales de precisar la escena en que se dieron los hechos y si el supuesto imputado planificó el homicidio.