Cartagena y Bogotá, dos destinos a la vuelta de la esquina
Esta semana salimos en búsqueda de aliados estratégicos que nos ayudarán a complementar un proyecto para una playa en Panamá, los destinos fueron Cartagena y Bogotá, ambos interconectados a solo una hora de distancia y con riquezas muy especiales que hoy les comparto.
Salir de Panamá a las 7:20 a.m. es quizá una de las mejores decisiones que he tomado, ya que solo una hora después ya estaba aterrizando en esta joya colombiana, el vuelo simplemente espectacular con atención de primera, llegar a Cartagena es como llegar a nuestro Pacífico panameño, con la diferencia de que aquí existen 3,500 -3,800 habitaciones con vista al mar y con un desarrollo especial hacia Playa Manzanillo, a 15 minutos de Cartagena.
Visitamos 4 proyectos en menos de 6 horas, pudimos observar la diversidad de ofertas tanto para el turista vacacional como el corporativo, incluso en un par de proyectos observamos cómo el placer y los negocios sí se mezclan, empresas realizando convenciones y a poca distancia tratamientos de spa frente al mar. Los paquetes incluyen diferentes tratamientos dependiendo del nivel de estrés o del tiempo que se disponga.
Variedad de cocinas incluyendo menús con tendencia italiana, mexicana, española y por supuesto el sabor colombiano, nos llamó mucho la atención cómo la cocina peruana se ha ido posicionando en el gusto del consumidor colombiano, haciendo de esta la primera opción después de la del patio.
La calidad y la constancia en el servicio que caracterizaba a Cartagena ha empezado a sufrir los mismos efectos del crecimiento de la hotelería en Panamá, si bien la técnica de la excelencia ha disminuido un poco más lo notamos en la amabilidad del trabajador que antes se desvivía por ofrecer actitud y aptitud de primera línea, no cabe duda de que el crecimiento acelerado también afecta a destinos establecidos; sin embargo, es notable ver cómo las empresas han empezado a trabajar en la formación de nuevos talentos que les permitan tener reemplazos a corto plazo que cubran esta necesidad en la costa.
La situación en la ciudad amurallada es diferente, esta se ha fortalecido en oferta y servicios, la experiencia gastronómica es por demás de muy alta calidad, el servicio lo acompaña de la mano y el entretenimiento se suma a la atmósfera para ofrecer una experiencia completa que fácilmente recomendaremos a amigos y conocidos.
Después de esta fugaz inspección, a muy temprana hora, volamos hacia Bogotá para continuar con nuestra inspección de proyectos, esta vez partimos a las 6:50 a.m., increíble, en solo 60 minutos habíamos arribado a esta bella ciudad con la cual nos dio la bienvenida con 10° de temperatura, en solo una hora fuimos de 32° C a solo 10°, una ciudad vibrante, con tráfico y estrés que caracteriza a las grandes ciudades, con 9 millones de habitantes, esta urbe ofrece a los lugareños amplias vialidades y banquetas que le permiten al peatón espacio para caminar y disfrutar de los alrededores, la seguridad es total, el esfuerzo creado desde la extraordinaria campaña “el riesgo es que te quedes” y la nueva campaña que lleva por eslogan “Colombia, realismo mágico”, la cual muestra el orgullo y magia que cada uno de sus rincones ofrece al turista que los visita.
Es impresionante el orgullo que los taxistas muestran cuando hablan de la seguridad, saben perfectamente que en la medida que ellos hagan sentir seguro al turista, este regresará y consumirá dentro de su país, el uso del transmilenio ha permitido a los usuarios moverse en las más de 10 rutas distribuidas para cubrir los principales polos de la ciudad ofreciendo servicio desde las 4:00 a.m., el orden y respeto es vital para su correcto funcionamiento.
En Bogotá visitamos 4 proyectos, honestamente cada uno de ellos mantenido de forma por demás extraordinaria, basta ver la edificación del hotel La Fontana para darse cuenta de que 38 años han pasado y pareciera que el hotel abrió sus puertas hace un par de años, sorprendente la calidez de su personal, el profesionalismo de sus ejecutivos y el conocimiento claro de las estrategias de comercialización para estar vigentes aún después de más de 3 décadas de operación, eso sí, lo que más nos sorprendió fue la lealtad de la gran mayoría de sus colaboradores, los cuales han trabajado para este recinto por más de 20 años haciendo de su hotel un orgullo personal y una segunda casa para los huéspedes que los visitan.
Resalto esto porque a lo largo de los 20 años de lealtad, la gran mayoría de ellos han escalado posiciones importantes dentro de su organización, algunos trabajando en los puestos ejecutivos y dirigiendo la organización como otros a punto de tomar gerencias generales en alguno de los otros 28 hoteles que contempla el grupo de hoteles Estelar, el cual opera esta joya con plazas, jardines, balcones, salones, rincones, candiles, cafés, restaurantes y fuentes que permiten emular grandes plazoletas que te envuelven y susurran a través de sus tabiques las historias que personalidades han forjado a través de sus años. Definitivamente quedé invitado a regresar.