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Casas de la gente pobre


A pesar de la iniciativa de los últimos gobiernos, de atacar el problema de las casas condenadas en las provincias de Panamá y Colón, la cantidad de estos inmuebles aún es considerable.
Estos últimos tres gobiernos se jactaron de la cantidad de edificios para personas de escasos recursos, que durante su administración edificaron, no obstante, tan sólo en 13 corregimientos de la ciudad de Panamá, existen más de cinco mil familias que aún residen en inmuebles que no presentan las condiciones mínimas para llevar una vida decorosa.
Tan sólo el corregimiento de El Chorrillo tiene 663 familias viviendo en casas condenadas. Le siguen San Felipe y Santa Ana con 625 y 506, familias respectivamente, según el MIVI.
Anteriormente los representantes de los corregimientos de Juan Díaz y Río Abajo, Sergio Gómez y Javier Ortega, explicaban cómo enfrentan este dilema en sus sectores, coincidiendo ambos que el problema no se ha atacado de manera debida.
Otro corregimiento que presente esta contrariedad de manera marcada es el de Curundú, donde la representante del lugar aseguró, que esta situación se ha tornado en un dilema incontrolable y preocupante, para todos.
De acuerdo con la representante de Curundú, Hermisenda Perea, esta es una situación que requiere ser atendida con urgencia, ya que en los últimos meses son varios los corregimientos que han tenido que afrontar este problema habitacional en la que sus moradores tristemente sufren por no tener una respuesta concreta por parte de las autoridades correspondientes.
La situación habitacional en Curundú en lo que respecta a las barracas Tívoli, El Triángulo, La Isla y El Aguila, entre otras, es un proceso en el que han ido dando mejoras, pero aún así la política de albergue temporal debe ser cambiada, según Perea.
A pesar de todo lo que estas personas atraviesan, no desean salir de su ambiente y lo que se pide es que cuando se les prometen mejoras habitacionales, los proyectos que se ejecuten en el corregimiento de Curundú, beneficie a las familias de ese corregimiento y no a aquellas que vienen de otros sectores y desconocen la realidad que se vive en este lugar. Por lo tanto, Perea dijo que desde la trinchera en la cual se encuentre peleará para que esto se respete y así terminar con las casas condenadas que afectan a familias humildes y deslucen a la ciudad capital.


Sobre este particular, el ministro de Vivienda, Miguel Cárdenas, detalló que las inversiones realizadas entre 1999 y 2003 incluyen la entrega de 1,540 apartamentos nuevos (45 edificios Salomón) dentro del perímetro de las ciudades de Panamá y Colón por un monto de 21 millones de balboas, al igual que 2,815 lotes servidos en las afueras.
Sumado a esto, el funcionario informó que ya inició la construcción de tres (3) torres multifamiliares con 100 apartamentos nuevos en calle 26 y 27, El Chorrillo y concluyen las obras de un edificio en Los Lagos, corregimiento de Cristóbal, en Colón. En adición licitarán el próximo mes otro edificio de 40 apartamentos en este sector.
Cárdenas agregó que concluyen los trámites legales para otras edificaciones entre calle 25 y avenida Sur con 40 soluciones, uno en calle Mateo Iturralde (20) y dos en Curundú (40).
Sectores como Santa Ana, El Chorrillo, San Felipe y Pueblo Nuevo en Panamá, así como el Barrio Norte y Barrio Sur en Colón, son las áreas donde aún persiste el problema y por ende, allí han reforzado las inversiones.
Así, con los pocos recursos presupuestarios con que cuenta el MIVI tiene que satisfacer a una población que carece de ingresos para adquirir una casa propia en las urbanizaciones privadas.
Ante esta situación, el ministro explicó que con frecuencia estas familias recurren a la vía del subsidio que ofrece el MIVI a través de lotes en las afueras y materiales de construcción para levantar una vivienda, o sencillamente, las que tengan un ingreso fijo, logran comprar un apartamento en los edificios que construyen en el centro de las ciudades de Panamá y Colón.
"La escasa capacidad de pago de la población agrupada en este mercado constituye el talón de Aquiles del asunto, que impide avanzar con mayor celeridad en la reducción del déficit habitacional y en el mejoramiento de la calidad de vida de los panameños radicados en ambas urbe, más aun cuando se niegan a salir de esas áreas", sentenció.
Sostuvo que sobre este dilema gravita además la conducta del individuo que se acostumbra a vivir en un ambiente de promiscuidad y el abandono, sin pagar alquileres, donde los perjudicados directamente son los componentes más vulnerables de la familia, niños, mujeres y ancianos.
"Esa es la tragedia que se vive cuando estos inmuebles son pasto de las llamas, o se derrumban solos bajo el peso de los años y las inclemencias del tiempo".
De manera que con los recursos asignados, el MIVI debe atender la demanda de esos grupos de población, sea otorgándoles un apartamento nuevo, dándoles un subsidio de materiales para una vivienda o alojándolas en sitios temporales (albergues, casas comunitarias, espacios puentes), cuya movilización y atención requieren de una inversión adicional. El Corregimiento de Calidonia es uno de los más casas condenadas tiene.

101 años de Panamá América

 
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