Cascarizados
Uno de los acontecimientos recientes que han entretenido al público panameño, distrayéndolo de los graves problemas que enfrenta el país, fue la aparición del semanario "La Cáscara News", que traía en su portada, en una posición más que comprometedora, a la señora Presidenta y al Ministro de Gobierno, este último sin camisa y con un rostro de fatiga (o de éxtasis). En su interior, entre otras cosas llamativas, traía a la legisladora Balbina Herrera con un cuerpo escultural, una fotonovela -Garzas de Amor-- de cómo la señora Presidenta se conoció con el Dr. Terán por medio del Internet (y yo que pensaba que el único interés que tenía la Presidenta en la tecnología llegaba hasta encender el blower) y unos avisos de la Autoridad del Transporte que resultaban graciosos.
Me pareció, desde que adquirí el ejemplar el 17 de septiembre, que los chicos se habían pasado. Que por mucha libertad de expresión que se exija, esto rallaba en la afrenta. Independientemente que a los que tuvieron el beneficio de ser incluidos en ese primer número se les puso bellos, con cuerpos esculturales y sin gota de los estragos que puede causar el exceso de toxina butolímica en un rostro, al extremo de paralizarlo, se deben dar por bien servidos. Ni en sus más permisivos sueños se les hubiera ocurrido contar con tantos atributos. Me acordé enseguida de las acciones que tomé en febrero de 1999, contra los programas Calle 13 y La Cáscara, por haber incitado, protagonizado y participado de hechos e intercambios deplorables, obscenos y denigrantes durante los carnavales de ese año. Para refrescarle la memoria a mis lectores, a ambos programas los sancioné, les puse una multa y le suspendí la licencia al productor de La Cáscara. Según el destacado hombre público chiricano, don Ramiro Candanedo, que escribió sobre el tema el año pasado, yo tuve "el valor cívico de suspender dos programas que son una vergüenza para la moral y la cultura...." Y eso sin que se metieran conmigo o con alguien allegado a mí: atacaron a la ciudadanía en general, faltándole el respeto.
Lo que vino después de la aparición del semanario me recordó los tiempos en que participaba en la Cruzada Civilista: como tuve acceso a varios ejemplares del periódico, en la medida que se los entregaba a los interesados, me acordaba cuando distribuía La Voz Panameña, que editaba mi entrañable amigo Carlos Alfaro en Venezuela. Me pareció inaceptable que a los muchachos los metieran presos, que se les tuviera incomunicados y se les violaran todas sus libertades ciudadanas. Si la señora Presidenta y el señor Ministro se sintieron ofendidos por la publicación de marras, existen los mecanismos para proceder en estos casos: interponer los recursos para demandar a los cascarosos por delitos contra el honor. Además, las autoridades recogieron la edición, dándole sin darse cuenta un valor agregado al incipiente pasquín.
Todo eso fue excesivo, abusivo y encima, evocando tácticas que todos sufrimos y condenamos en su momento. Una cosa es demandar una noticia, sancionar un programa, condenar un hecho, y otra utilizar todos los subterfugios que tiene la seguridad del país para seguir, perseguir y capturar a los responsables de la mencionada publicación. Sólo les faltó torturarlos.
Cuando yo sancioné a la Cáscara en 1999, caso que no gané porque, entre otras cosas, la Corte Suprema los absolvió, aduciendo que no se había seguido "el debido proceso", sobrevino una andanada de caricaturas y comentarios que me calificaron como represora de la libertad de expresión. Guardo enmarcada la contra portada del Talingo, donde me ponen pisando una cáscara de guineo, y con la frase "cuidado te resbalas con la libertad de expresión.." En la fecha en que la Cáscara cumplió un año en el aire, cursó invitaciones para la celebración mediante una tarjeta que tenía al ex presidente Pérez Balladares, con sus cachitos y en calzoncillos "Johnny Cotton". Y no hubo demanda de por medio.
El problema de la Cáscara News o de las transmisiones televisivas del mismo nombre, es que es basura televisada, es basura impresa, es una "lumpenización" masiva que está inoculando la población contra la decencia y esperanza de un país que necesita de sus mejores esfuerzos para tener actitud de desarrollo, y estar en contra de manifestaciones que afectan la moral y la cultura.
Todas las semanas circula un semanario que se especializa en denigrar y destruir reputaciones, pero como tiene el beneplácito del gobierno actual, no le arman ningún alboroto ni persiguen a su editor. Y el problema del gobierno que preside la señora Moscoso es que lo toma todo en forma personal, a todo dice que es un ataque del gobierno anterior, y encima, lo magnifica como un ataque a la mujer. Y los asuntos privados de la Presidenta se manejan en forma pública, y los públicos se manejan en forma privada (-como muestra, un botón en clave: HP 1430- y que nadie más ose preguntarle sobre el tema, porque no va a hablar de eso).
A raíz de la publicación a la que me refiero, se organizó una marcha para, supuestamente, defender el honor de la mujer panameña por las afrentas de la Cáscara. Ese programa durante años ha sacado traseros y bustos a tutiplén en sus programas, y ahora algunos se sienten afectados, porque la señora Presidenta sale en actitud comprometedora con un ministro. Ese discurso no tiene ningún peso porque hacerlo, valida la posición de la mujer como una minoría o un ser inferior, cosa que no es el caso en Panamá, donde la mandataria es mujer, la Presidenta de la Corte Suprema es mujer, hay varias presidentas de partidos políticos, tres ministras y una vice ministra (ojo, ahora están incumpliendo el famoso porcentaje de género). Lo que se tiene que reforzar es el valor de la mujer como ser productivo, igual y responsable, a la par del hombre, en el futuro de Panamá. Y la Presidenta debe ser la primera en dar ejemplo de capacidad y de integridad. Bien le señaló mi madre, mujer sabia y justa, a una persona que le mencionó de la marcha, que cuando yo sancioné a la Cáscara, la oposición en ese tiempo, hoy gobierno, me condenó. Eran tiempos pre electorales. Ahora, se tendrán que tragar sus palabras.
Me pareció, desde que adquirí el ejemplar el 17 de septiembre, que los chicos se habían pasado. Que por mucha libertad de expresión que se exija, esto rallaba en la afrenta. Independientemente que a los que tuvieron el beneficio de ser incluidos en ese primer número se les puso bellos, con cuerpos esculturales y sin gota de los estragos que puede causar el exceso de toxina butolímica en un rostro, al extremo de paralizarlo, se deben dar por bien servidos. Ni en sus más permisivos sueños se les hubiera ocurrido contar con tantos atributos. Me acordé enseguida de las acciones que tomé en febrero de 1999, contra los programas Calle 13 y La Cáscara, por haber incitado, protagonizado y participado de hechos e intercambios deplorables, obscenos y denigrantes durante los carnavales de ese año. Para refrescarle la memoria a mis lectores, a ambos programas los sancioné, les puse una multa y le suspendí la licencia al productor de La Cáscara. Según el destacado hombre público chiricano, don Ramiro Candanedo, que escribió sobre el tema el año pasado, yo tuve "el valor cívico de suspender dos programas que son una vergüenza para la moral y la cultura...." Y eso sin que se metieran conmigo o con alguien allegado a mí: atacaron a la ciudadanía en general, faltándole el respeto.
Lo que vino después de la aparición del semanario me recordó los tiempos en que participaba en la Cruzada Civilista: como tuve acceso a varios ejemplares del periódico, en la medida que se los entregaba a los interesados, me acordaba cuando distribuía La Voz Panameña, que editaba mi entrañable amigo Carlos Alfaro en Venezuela. Me pareció inaceptable que a los muchachos los metieran presos, que se les tuviera incomunicados y se les violaran todas sus libertades ciudadanas. Si la señora Presidenta y el señor Ministro se sintieron ofendidos por la publicación de marras, existen los mecanismos para proceder en estos casos: interponer los recursos para demandar a los cascarosos por delitos contra el honor. Además, las autoridades recogieron la edición, dándole sin darse cuenta un valor agregado al incipiente pasquín.
Todo eso fue excesivo, abusivo y encima, evocando tácticas que todos sufrimos y condenamos en su momento. Una cosa es demandar una noticia, sancionar un programa, condenar un hecho, y otra utilizar todos los subterfugios que tiene la seguridad del país para seguir, perseguir y capturar a los responsables de la mencionada publicación. Sólo les faltó torturarlos.
Cuando yo sancioné a la Cáscara en 1999, caso que no gané porque, entre otras cosas, la Corte Suprema los absolvió, aduciendo que no se había seguido "el debido proceso", sobrevino una andanada de caricaturas y comentarios que me calificaron como represora de la libertad de expresión. Guardo enmarcada la contra portada del Talingo, donde me ponen pisando una cáscara de guineo, y con la frase "cuidado te resbalas con la libertad de expresión.." En la fecha en que la Cáscara cumplió un año en el aire, cursó invitaciones para la celebración mediante una tarjeta que tenía al ex presidente Pérez Balladares, con sus cachitos y en calzoncillos "Johnny Cotton". Y no hubo demanda de por medio.
El problema de la Cáscara News o de las transmisiones televisivas del mismo nombre, es que es basura televisada, es basura impresa, es una "lumpenización" masiva que está inoculando la población contra la decencia y esperanza de un país que necesita de sus mejores esfuerzos para tener actitud de desarrollo, y estar en contra de manifestaciones que afectan la moral y la cultura.
Todas las semanas circula un semanario que se especializa en denigrar y destruir reputaciones, pero como tiene el beneplácito del gobierno actual, no le arman ningún alboroto ni persiguen a su editor. Y el problema del gobierno que preside la señora Moscoso es que lo toma todo en forma personal, a todo dice que es un ataque del gobierno anterior, y encima, lo magnifica como un ataque a la mujer. Y los asuntos privados de la Presidenta se manejan en forma pública, y los públicos se manejan en forma privada (-como muestra, un botón en clave: HP 1430- y que nadie más ose preguntarle sobre el tema, porque no va a hablar de eso).
A raíz de la publicación a la que me refiero, se organizó una marcha para, supuestamente, defender el honor de la mujer panameña por las afrentas de la Cáscara. Ese programa durante años ha sacado traseros y bustos a tutiplén en sus programas, y ahora algunos se sienten afectados, porque la señora Presidenta sale en actitud comprometedora con un ministro. Ese discurso no tiene ningún peso porque hacerlo, valida la posición de la mujer como una minoría o un ser inferior, cosa que no es el caso en Panamá, donde la mandataria es mujer, la Presidenta de la Corte Suprema es mujer, hay varias presidentas de partidos políticos, tres ministras y una vice ministra (ojo, ahora están incumpliendo el famoso porcentaje de género). Lo que se tiene que reforzar es el valor de la mujer como ser productivo, igual y responsable, a la par del hombre, en el futuro de Panamá. Y la Presidenta debe ser la primera en dar ejemplo de capacidad y de integridad. Bien le señaló mi madre, mujer sabia y justa, a una persona que le mencionó de la marcha, que cuando yo sancioné a la Cáscara, la oposición en ese tiempo, hoy gobierno, me condenó. Eran tiempos pre electorales. Ahora, se tendrán que tragar sus palabras.