Casco Viejo
La pérdida de tres vidas por derrumbe de un alero en uno de los ruinosos caserones en el Casco Viejo, impone que se atienda con premura la necesidad de demoler, multar y expropiar para resarcimiento, en caso del no pago de las multas a todos aquellos propietarios morosos en cubrirlas.
Si conforme como ha manifestado el señor director de la Oficia del Casco Antiguo (OCA), resulta difícil fiscalizar porque la cantidad de edificios es de 940, procede entonces designar un número adecuado de inspectores para fiscalizar el estado de los mismos lo más pronto posible. Está en juego la vida de otros moradores y hasta la vida de algún visitante foráneo, lo que nos causaría en serio embrollo y descrédito internacional que afectaría nuestro turismo, y muy seriamente la labor del actual ministro del ramo.
Por otra parte, no es posible que se permita la ocupación de ninguno de esos destartalados edificios , y si conforme ha declarado la ministra de Vivienda, la aprobación de planos para la construcción está en manos de funcionarios de una oficina que trabaja "a paso de tortuga", también a ésta le corresponde responsabilidad en probables derrumbes del futuro con sus consecuencias de nuevas víctimas, lo que debe evitarse a toda costa.
Ahora tienen que aunar esfuerzos para inteligenciarse, la Oficina del Casco Antiguo, el Ministerio de Vivienda, el Ministerio de Turismo y la comisión que aprueba planos, a fin de evitarnos un nuevo luto y sufrir un mayor desprestigio.
Si conforme como ha manifestado el señor director de la Oficia del Casco Antiguo (OCA), resulta difícil fiscalizar porque la cantidad de edificios es de 940, procede entonces designar un número adecuado de inspectores para fiscalizar el estado de los mismos lo más pronto posible. Está en juego la vida de otros moradores y hasta la vida de algún visitante foráneo, lo que nos causaría en serio embrollo y descrédito internacional que afectaría nuestro turismo, y muy seriamente la labor del actual ministro del ramo.
Por otra parte, no es posible que se permita la ocupación de ninguno de esos destartalados edificios , y si conforme ha declarado la ministra de Vivienda, la aprobación de planos para la construcción está en manos de funcionarios de una oficina que trabaja "a paso de tortuga", también a ésta le corresponde responsabilidad en probables derrumbes del futuro con sus consecuencias de nuevas víctimas, lo que debe evitarse a toda costa.
Ahora tienen que aunar esfuerzos para inteligenciarse, la Oficina del Casco Antiguo, el Ministerio de Vivienda, el Ministerio de Turismo y la comisión que aprueba planos, a fin de evitarnos un nuevo luto y sufrir un mayor desprestigio.