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Casinos y juegos


Preocupante resulta la noticia de que jugadores de dinero gastaron más de $800 millones en casinos. El 35% de esa cantidad corresponde a turistas. El otro 65% salió del bolsillo de los locales. Eso demuestra que en el país hay una gran cantidad de jugadores compulsivos, lo que constituye un serio problema social.

Ellos y ellas sufren graves transformaciones en su personalidad. Seres que gozaron de magnífica reputación bajan de ese pedestal debido al juego. De índole seria y veraz, pasan a ser mendaces. Se ven llevados a inventar mentiras frecuentemente en el hogar y en sus actividades cotidianas. Caen en las garras de despiadados agiotistas, a quienes les solicitan dinero prestado a los que les entregan cheques sin fondos con la solicitud de que no los presenten al cobro aún sino tras determinada fecha, vencida la cual no han podido depositar lo debido en sus cuentas bancarias. Y por haber extendido cheques sin fondos se exponen a ser denunciados penalmente por estafa. Por lo tanto, viven en continuo sobresalto por ello, a más de las dificultades en que se ven para cubrir los gastos que se requieren para el hogar y por eso comprometen la estabilidad del matrimonio.

Para colmo hay casos en que el Estado ha otorgado concesiones para establecer salas de juego en áreas de pobreza. En el casino del Principado de Monte Carlo, cuyas ganancias constituyen su principal entrada, juiciosamente no se admite el ingreso de los ciudadanos locales.

Para resolver este escabroso problema, es ya tarde en esta administración, pero eso debe ser de atención prioritaria para el próximo gobierno.

101 años de Panamá América

 
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