Caso Doens y desprestigio
Después de todas la expectativas creadas sobre denuncias de corrupción, propaladas a tambor batiente y aturdidora alharaca por el señor Mitchel Doens, en su interés por ensuciar al actual gobierno, a la hora de la verdad la cosa resultó ser un repudiable chiste de mal gusto apropiado únicamente para el día de Inocente Mariposa en el próximo mes. En su afán de desprestigiar, el desprestigiado ha sido él y el único daño que ha causado ha sido a su propia entidad política, el PRD.
El tiempo y las circunstancias se dieron en el peor de los momentos para la triste actuación del señor Doens, cuando el país se encuentra inmerso en unos de los más bochornosos escándalos de su historia, y cuando varios de sus copartidarios de alto rango están siendo investigados por la supuesta corrupción en la que cayeron mientras desempeñaron cargos en la administración pública, y uno de sus correligionarios y ex ministro de Educación, está en la cárcel por orden de un fiscal tras haberle recibido indagatoria por malversación de fondos públicos.
Creemos que en el PRD hay suficiente gente de valía para levantarlo y lograr que rescate la confianza y el respeto que sus malos militantes le han hecho perder. Esos, desengáñense. No podrán jamás levantar al partido de su actual postración, y menos aún si se convierten en sus voceros. El PRD necesita con urgencia de una revolución interna y deshacerse, para siempre, de las figuras desgastadas, desprestigiadas y trasnochadas que se engañan a sí mismas y no pueden ni deben pretender seguir manteniendo la vigencia de su ayer.