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¿Castigar el consumo ayuda a los pobres?


Paradoja que esgrime el gobierno al plantear una reforma fiscal que refieren no afectará mayormente a los pobres. Veamos: Nos dicen que aumentar el ITBMS de 5 a 7% castigará a los que más consumen y que el pueblo, apremiado por bajo poder adquisitivo, no se perjudicará más de 2 balboas por cada cien consumidos en artículos y servicios gravados. Una familia con mil balboas de ingresos (arriba del promedio), que consuma 500 en bienes y servicios gravados, que ahora paga 25 balboas de ITBMS, pagaría, con la reforma, 35 balboas. Comparada con una familia que tenga ingresos de 4 mil mensuales y que consume bienes y servicios gravados por 2500 balboas, que ahora paga 125 balboas de ITBMS, con la reforma pagaría 175 balboas. Así las cosas, los del ingreso menor les costaría B/10.00 el incremento impositivo mientras que los de mayor ingreso subiría 50.00. Conclusión falaz es que se castiga el consumo, porque el que más tiene, tiene de dónde sacar para su necesidad y el que menos tiene se ve compelido en reducir su consumo.

Pero ahí no está el meollo del asunto, porque el impuesto generará un espiral alcista en todos los precios. Las empresas que ofertan bienes o servicios, al encarecerse sus costos por el 7%, trasladarán en aumentos de precios este incremento y lo que antes eran 500 balboas en los precios de lo gravado que consumía la familia de menor ingreso, ahora esos mismos productos le costarán 550, lo cual también se refleja en mayor impuesto (38.50), lo que se traduce en pérdida de poder adquisitivo para esta familia en bienes y servicios básicos. Para la otra familia también se produce una baja en su poder adquisitivo, que afectará algunos gustos suntuarios.

Por el espiral alcista se afectará a más del 85% de las familias panameñas, las que están por debajo de mil balboas de ingresos mensuales, pero con la corriente alcista, los ricos se harán más ricos, porque aunque se reduce el poder adquisitivo de la población, también sucumben una serie de empresas micro, pequeñas y hasta medianas que dejan libre consumidores que, aunque disminuidos, para las grandes empresas que sobrevivan, habrá más demanda, sin la competencia de los quebrados. Darwin le llamó a esto la selección natural de las especies, sobrevive el más apto pero acá es castigando a los más débiles, desvirtuándose el principal objetivo del Estado, proporcionar el máximo de bienestar a la población, sin distingo de niveles socioeconómico. Estos despropósitos del Estado demuestran que nuestro sistema político ha colapsado, porque no puede ser correcto que el capital se acumule, a costa de que lo pobres se hagan más pobres, con la complicidad de los gobernantes que esgrimen la falacia de que las reformas castigarán el consumo. Si quieren castigar el consumo que instauren el control de precios y que se castigue el alto consumo, así por ejemplo, un pantalón de 20 balboas siga pagando 5 % pero uno de más de 50 que pague 50% de ITBMS, o un automóvil de 10 mil siga pagando 5% pero uno de más de 30 mil que pague 50% y el de más de 60 mil que pague 100% de ITBMS. Esto sí sería castigar el consumo y se frenaría el alza de precios.

101 años de Panamá América

 
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