Castiguemos ahora
Si los enmascarados estudiantes del Artes y Oficios tuvieron la suficiente disposición para declararse terroristas, es de esperarse que la tengan también para afrontar lo que les espera si es que en Panamá vamos a respetar las leyes. Entre la turba terrorista perturbadora de la paz social que se lanzó hace poco a las calles declarándose como tales, cometiendo asaltos, protagonizando apedreo y herida al director del colegio, agresiones y destrozos, había menores de edad y algunos, por su estatura y contextura, parecían ya mayores. Ahora hay que hacer esfuerzos para que la dirección del colegio y el Ministerio Público los identifiquen para que paguen, penalmente, como corresponde y con gran ventaja para procesarlos puesto que son criminales confesos.
El terrorismo es la dominación por medio del terror. Por ello, actúa artera, sañuda, cruel y sanguinariamente, destrozando edificios, líneas ferroviarias, volando puentes y aviones, causando muertes y heridos, lo que ha conducido al mundo a adoptar acciones para combatirlo y castigarlo como enemigo de la humanidad.
Entendemos que no se les aplicará a esos mozalbetes la pena de 20 a 30 años de cárcel, aunque sí debe exigírseles a los padres pagar por los daños; pero esperamos que las autoridades tomen en cuenta el Art. 287 del Código Penal para los adultos que, con tanta frecuencia, enmascarados o no, protagonizan actos vandálicos cuando cierran vías públicas, destruyen bienes del Estado y de la propiedad privada, y siembran el terror en la comunidad.